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sábado, 21 de octubre de 2017

DESPUÉS DE LA MUERTE FÍSICA:



DESPUÉS DE LA MUERTE FÍSICA:


Después de la muerte fí­sica el cuerpo etéreo, también llamado cuerpo sutil o astral se separa del cuerpo físico. La energí­a de un ser humano se halla almacenada dentro del cuerpo etéreo; la información correspondiente a la personalidad o falso yo, con toda la gama de patrones emocionales y residuos fí­sicos de las experiencias acumuladas durante la vida física, se halla registrada en este campo energético, incluyendo las experiencias de otras vidas.
Envuelto en este cuerpo sutil, el ser se dirige hacia la luz, la cual está¡ siempre presente. Los espí­ritus guías se acercan para recibir al espí­ritu del recién difunto. Los espí­ritus guí­as no tienen una forma definida, pueden parecer ángeles, personas queridas o pueden ser simplemente, formas de energí­a.
Los espí­ritus de los familiares o seres queridos pueden hacer de guí­a, y aunque éstos no posean forma, el difunto los reconocerá por la vibración de sus almas. Si el que viene no tiene una forma definida, los ojos, que son considerados las ventanas del alma, serán la clave para que se efectúe el reconocimiento. Esto es importante ya que muchas entidades, cuyo propósito no es, precisamente, el de guiar al recién llegado, se hallan a la espera de poder ”engañar” a los ilusos.
Éstas son entidades del servicio a sí­ mismo que buscan atrapar a aquellos espíritus que no posean el conocimiento suficiente para defenderse. De acuerdo a William Baldwin[*], los ojos de dichas entidades son negros, ya que carecen de luz.
Aparentemente, hay una barrera o un portal por el que hay que pasar para poder entrar completamente en la luz. Si el espí­ritu del difunto se mueve más allá de ese portal, avanzará hacia la 5ta densidad, a la cual van las almas de todos los seres después de la muerte.
Al morir, el cordón de plata que une al espí­ritu con el cuerpo físico en la tercera densidad se rompe definitivamente. Sin embargo, no todos los espí­ritus fallecidos siguen su camino hacia la luz. Algunos se pierden en el camino, ya sea por decisión consciente o por simple ignorancia, muchos quedan atrapados en el estado entre la quinta densidad y la densidad fí­sica, la tercera densidad.
Algunos autores denominan dicha zona como bajo astral, zona gris o zona intermedia. Aquel que no traspasa el portal, vagabundea por dicha zona y puede que encuentre a algún ser humano al que adherirse para poder seguir disfrutando de las actividades inherentes a la vida física.
De ésta forma, el encarnado se une de forma parcial o total a la mente subconsciente de un individuo “vivo”, ejerciendo un determinado grado de influencia en los procesos mentales, las emociones, la conducta y el cuerpo fí­sico. De esta forma la entidad se vuelve un parásito en la mente del huésped. Una víctima de esta condición puede resultar totalmente amnésica durante episodios de completa toma de control por parte de la entidad.
Hay una gran cantidad de razones por las cuales un individuo no completa su transición; como ejemplos podemos citar: Una muerte traumática o repentina puede tomar por sorpresa a la entidad, produciendo un trauma en la conciencia del espíritu recién difunto. Dicha muerte puede provocar diversos estados emocionales que pueden ir desde la sorpresa hasta la furia, el miedo, la desesperación, la culpabilidad, el remordimiento, etc.
Puede que la entidad se niegue a aceptar su muerte física o quizás sea inconsciente de que ésta se ha producido. Las emociones, sean estas de carácter positivo o negativo, que rayan en la obsesión actúan como un ancla que impide la partida de la entidad. Por lo tanto, los sentimientos de odio, culpa, remordimiento, furia, e incluso excesivo amor, pueden interferir con la transición.
Falsos sistemas de creencias sobre la vida después de la muerte pueden evitar que el espí­ritu se dirija hacia la luz; puede que la experiencia de la muerte no coincida con las falsas expectativas o nociones preconcebidas de cómo deberí­a ser.
La muerte por sobredosis de drogas o alcoholismo puede provocar que el espí­ritu del difunto conserve el apetito o el deseo de consumir tales sustancias; al ser un estado de conciencia-energí­a, el mundo astral no puede satisfacer tales apetitos, por lo que el espí­ritu decide holgazanear hasta encontrar un sujeto al que adherirse, por ejemplo, un adicto que le proporcionará satisfacción a través de su aparato sensorio-motor.
De esta forma el espí­ritu se convierte en un parásito. Lo mismo puede ocurrir con cualquier tipo de apetito u obsesión asociada al mundo material y físico de la tercera densidad, por ejemplo: comida, sexo, otro ser humano, etc.
Si al morir la persona tení­a dentro de sí­ una, o varias entidades parasitarias, la transición puede resultar un proceso difícil. En este caso hay varias posibilidades: El espí­ritu del recién difunto puede llevar consigo a la entidad parasitaria hacia la luz y de esta forma rescatar al alma perdida.
El espíritu del recién difunto puede separarse de la entidad parasitaria y dirigirse solo hacia la luz. Después de la separación la EAP puede encontrarse nuevamente perdida, por lo que reinicia la búsqueda de otro huésped en quien alojarse. Si la EAP posee una fijación con el individuo al que estuvo adherida, puede esperar hasta la próxima encarnación de éste, localizarlo en el momento en que se produzca el nacimiento, y uní­rsele nuevamente.
Esta intrusión puede ocurrir en repetidas encarnaciones del huésped. Si el espí­ritu de la persona recién fallecida no puede separarse de la entidad intrusa, quizás por carecer de la energí­a necesaria, puede también pasar a ser una entidad parasitaria con la otra EAP adherida a él.
De esta forma, ambas entidades pueden uní­rsele a otra persona, la cual a su vez, al morir, queda atrapada, y así­ sucesivamente, hasta formar verdaderas cadenas de EAPs. Estos espíritus encadenados pueden formar verdaderos cúmulos de entidades errantes.
Es necesario comprender que no se trata de una realidad fí­sica y que aplicar conceptos que sí lo rigen en un estado material es un error fundamental. Los espíritus son energí­a y no ocupan lugar. Una persona puede tener docenas, hasta cientos de entidades adheridas.
Hasta pueden reacomodarse en el aura o flotar dentro del aura fuera del cuerpo. Si una parte del cuerpo de una persona es particularmente débil, o ha sufrido un accidente o enfermedad, puede alojar a una EAP que a su vez, se identifica con dicha debilidad. También pueden situarse en cualquiera de los chakras, atraí­dos por la peculiar energí­a de uno de ellos o por las estructuras fí­sicas de esa parte del cuerpo.
Hay diferentes clases de EAPs. Los hay benignos, malignos y neutrales o pasivos. Las razones que pueden llevar a que una persona actúe como imán de estas entidades son muchas y de muy diversa Í­ndole. Puede tratarse de algo muy simple, como el hecho de estar físicamente próximo al lugar donde se produjo el deceso.
De acuerdo a W. Baldwin, aproximadamente el 50% de los casos investigados clí­nicamente se debieron a situaciones fortuitas sin que existiera relación alguna entre los EAP y el huésped ni en ésta ni en ninguna otra encarnación. La otra mitad de los casos pueden deberse a que existe algún tipo de relación o asunto sin terminar en esta u otra vida.
De acuerdo a los especialistas del tema, el fenómeno de Intrusión Astral se da con mucha frecuencia y todas las personas son afectadas por uno o más EAPs en algún momento de sus vidas. Una debilidad física, psí­quica o emocional es una invitación inconsciente para que una entidad se adhiera al individuo. Emociones demasiado fuertes, sentimientos negativos reprimidos consciente o inconscientemente pueden ser la señal que las EAPs necesitan para convertirse en inquilinos indeseados.
Algunos de los motivos que atraen a una EAP son: Todo tipo de cirugías, transplantes de órgano, transfusiones de sangre, enfermedades, debilidades físicas o psíquicas, depresión, enfermedades mentales, golpes en la cabeza, estrés, étc.
El uso de drogas, especialmente las alucinógenas, el alcohol, la anestesia, calmantes, y sustancias similares producen una abertura en campo energético que nos protege. Las relaciones sexuales pueden permitir el intercambio de EAPs. El abuso sexual, el incesto, las violaciones, incrementan la posibilidad de intrusión astral por parte de entidades que se sientan atraídas por las vibraciones que semejantes situaciones producen.
Las prácticas mágicas de cualquier tipo, la canalización, la acción de pedir ayuda a los guías sin tener el conocimiento suficiente sobre el mundo invisible, las prácticas de meditación para contactar a los maestros espirituales, las sesiones espiritistas y todo tipo de actividades espirituales que sean realizadas sin un profundo conocimiento de los mundos invisibles, son invitaciones gratuitas a que espíritus oportunistas de toda clase, tanto descarnados como entidades demoníacas interfieran y produzcan todo tipo de problemas.
He aquí que muchas de las ideas propagadas por la Nueva Era no sean más que pura desinformación que puede costar MUY CARO a quienes no estén dispuestos a investigar más profundamente este tipo de enseñanzas. La práctica de ciertos estilos de vida, la fijación u obsesión de ciertos patrones mentales pueden atraer a aquellas entidades que tengan afinidad con los mismos. La exposición a ciertos ambientes en los cuales predominan las vibraciones negativas atraerán a una multitud de EAPs.
Un hecho que los jóvenes de hoy (y los no tan jóvenes también), que ignoran profundamente la seriedad del tema, están expuestos a la intrusión astral al escuchar cierto tipo de música, así como también a inclinarse por la práctica sexual promiscua, las drogas, el alcohol, etc. No se trata aquí de ser puritano. Se trata de que el Sistema de Control utiliza estas herramientas para su beneficio, asignando una gran cantidad de entidades demoníacas a aquellos que podrían tener la posibilidad de DESPERTAR y de ENTENDER la verdadera naturaleza de nuestra realidad.
De esta forma, los jóvenes y hablo especialmente de los jóvenes porque en cierta forma, son los más vulnerables a las influencias externas impulsados por la necesidad de pertenecer a un determinado grupo, andan por caminos sinuosos que ponen en peligro mucho más que su vida física: ponen en peligro la libertad de sus ALMAS. Hablaremos de esto cuando tratemos el tema de entidades demoníacas.
Una persona puede ser afectada por una EAP de muchas formas sin llegar a sospechar nunca que una o varias EAPs se hallan adheridas a ella. Las actitudes, la conducta, las inclinaciones, los deseos, los pensamientos y las emociones pueden estar influenciadas o incluso ser determinadas por la acción de otra personalidad con una historia y un patrón de conducta diferentes, sin embargo el individuo creerá que son sus pensamientos y sus emociones.
Tal entidad actúa como un vampiro psíquico sin importar cuál sea la intención de la entidad, negativa o positiva succionando la energía vital del huésped quien en su ignorancia, cree que se trata de un hecho incorregible. La entidad vive al nivel del subconsciente del individuo y ejerce sobre él, todas sus cargas mentales, emocionales y físicas.
Una EAP es un parásito que impide a un individuo disponer de su energía, y realizarse espiritualmente. La EAP impone a su huésped su propia carga psíquica, la cual puede manifestarse emocional y /o físicamente interfiriendo con su vida, pudiendo alterar el plan original del huésped.
El karma puede ser alterado debido a la influencia de la EAP, causando una muerte prematura o una vida demasiado prolongada, impidiendo que el individuo pueda partir en determinado momento de su vida.
La EAP puede alterar la orientación sexual de la persona, la elección de la pareja, las relaciones con otras personas, etc.
En muchos casos una persona reconoce la posibilidad de haber albergado una EAP sólo después de haberse sometido a terapia y de haber descubierto o notado que ciertos hábitos, pensamientos, adicciones u obsesiones han desaparecido.
Esta nueva conciencia puede llegar pasados meses del tratamiento. Los síntomas de la intrusión astral pueden ser muy sutiles. Una EAP puede estar presente sin producir ningún síntoma notable y esto se aplica también a las entidades demoníacas. Sin embargo EAPs SIEMPRE ejercen algún grado de influencia.
Los lazos que unen a dos individuos en esta u otra vida ya sean de amor, de odio, celos, venganza, etc.- pueden ser un factor importante que permita la intrusión astral. Sin saberlo, un individuo puede, inconscientemente, invitar a un ser querido a unírsele cuando este último ha fallecido.
Esta invitación puede producirse por el dolor que produce la pérdida y por rehusarse a dejar ir al ser amado. El espíritu de la persona fallecida puede sentir de la misma forma y decidir quedarse para acompañar al otro, protegerlo, darle amor, etc. Sin embargo esto NO BENEFICIA a ninguno de los dos.
La intrusión que se produce por los lazos de amor que unen a dos individuos es una VIOLACIÓN del LIBRE ALBEDRÍO de ambas almas. La realidad es que por mucho que la persona que continúa viva extrañe, anhele o sienta dolor por la pérdida del fallecido, el espíritu de este NO TIENE derecho a invadir el espacio y la energía de la otra persona, así como tampoco, la persona viva NO DEBE jamás invitar a un espíritu a quedarse.
SALUDOS a tu bella alma y corazón Akatriel Ratzón Elyon


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VOLVIENDO AL CORAZON: EL AVE FÉNIX, EL RENACER ESPIRITUAL:



VOLVIENDO AL CORAZON:

EL AVE FÉNIX, EL RENACER ESPIRITUAL:


Desde corazón el camino hacia el AMOR, hoy sé cuál es el camino. Sé que Dios está allí esperándome y guiándome, porque soy su hijo, todos somos sus hijos. Hijos de la Luz.
El ave Fénix o Phoenix, como lo conocían los griegos, es un ave mitológica del tamaño de un águila, de plumaje rojo, anaranjado y amarillo incandescente, de fuerte pico y garras. Se trataba de un ave fabulosa que se consumía por acción del fuego cada 500 años, para luego resurgir de sus cenizas. Según algunos mitos, vivía en una región que comprendía la zona del Oriente Medio y la India, llegando hasta Egipto, en el norte de África. Muy presente en la poesía árabe.
Fénix ha sido un símbolo del renacimiento físico y espiritual, del poder del fuego, de la purificación, y la inmortalidad. Según el mito, poseía varios dones, como la virtud de que sus lágrimas fueran curativas.
Para Claudio Claudiano (siglo IV), el último de los grandes poetas romanos, comentaba: El Fénix es un ave igual a los dioses celestes, que compite con las estrellas en su forma de vida y en la duración de su existencia, y vence el curso del tiempo con el renacer de sus miembros. No sacia su hambre comiendo ni apaga su sed con fuente alguna.
En la mitología china, el Fenghuang, aunque no tiene similitudes con el Fénix, ha sido denominado el «Fénix chino» por algunos occidentales, siendo una criatura con cuello de serpiente, el cuerpo de un pez y la parte trasera de tortuga. Simboliza la unión del yin y el yang.
Según la leyenda cristianizada, el ave Fénix vivía en el Jardín del Paraíso, y anidaba en un rosal. Cuando Adán y Eva fueron expulsados, de la espada del ángel que los desterró surgió una chispa que prendió el nido del Fénix, haciendo que ardieran éste y su inquilino. Por ser la única bestia que se había negado a probar la fruta del paraíso, se le concedieron varios dones, siendo el más destacado la inmortalidad a través de la capacidad de renacer de sus cenizas. Cuando le llegaba la hora de morir, hacía un nido de especias y hierbas aromáticas, ponía un único huevo, que empollaba durante tres días, y al tercer día ardía. El Fénix se quemaba por completo y, al reducirse a cenizas, resurgía del huevo la misma ave Fénix, siempre única y eterna. Esto ocurría cada quinientos años.
Y es de este renacer del cuerpo y del espíritu del "Ave Fénix", que ha sido tan bellamente simbolizado y mitificado por la humanidad, el que hoy traigo como referencia para una invitación muy especial, la cual consiste es que reconozcamos en nosotros mismos la misma posibilidad de renacer física y espiritualmente gracias al derecho que nos concede el “AMOR”. El derecho que se nos da cuando somos capaces de reconocernos como hijos de Dios.
Preguntémonos ¿Con que frecuencia caemos en comportamientos rutinarios?; muchos de nosotros seguimos los mismos patrones y actuamos de manera predecible, día tras día. Programamos nuestra mente y sólo continuamos poniendo un pie delante del otro. ¿Cómo podrían ocurrir milagros si simplemente marchamos mecánicamente por la vida, sin pensar ni estar conscientes?
Los hechos que tienen ese carácter de maravillosos o extraordinarios, los podemos ver cuando estamos atentos de las coincidencias y a los señalamientos que se presentan en nuestro camino y que atraen nuestra atención hacia algo importante de nuestras vidas, atisbos de lo que ocurre más allá de las distracciones cotidianas. Podemos ignorar esas señales y seguir adelante o podemos prestarles atención y vivir el milagro que está esperándonos.
Ahora, preguntémonos ¿De quién es la intención que está creando toda esta actividad? En la realidad más profunda, el «yo» que organiza todos estos sucesos es el «Yo» no circunscrito ó el «Yo» universal. El nombre que es sobre todo nombre celestial y terrenal, es DIOS, El Amor, Él gran "YO SOY EL QUE SOY."El apóstol Pablo nos dice que Jesús es el Señor, sobre todo, de manera que todos los otros seres que están en el cielo y la tierra se doblarán y le adorarán. Él es Dios. Él no es uno de los muchos dioses, sino el único.
Esta fuerza ordenadora, coordina y sincroniza simultáneamente un número infinito de acontecimientos. La “Inteligencia Infinita” o el “Yo Universal” vuelve constantemente a sí misma, y se renueva y renueva su creatividad, de manera que lo viejo nunca se queda estancado, sino que nace de nuevo y a cada momento. Aunque la intención “Deseo” proviene del «yo» individual, de cada uno de nosotros. Desde nuestra perspectiva pareciera que se trata de la intención de un «yo» personal.
En cada lugar, cada ser podría estar pensando: «¡Es mi intención!, es mi deseo» Todos y cada uno de nosotros creemos que nuestro «yo» personal es el que está haciendo algo; no obstante, en un panorama más amplio, todas las mentes individuales “Seres humanos, y cualquier ser viviente” damos lugar y creamos a cada uno de los demás, a través de la intención de la mente no circunscrita “Mente Universal”. Los árboles deben respirar para que yo pueda hacerlo. Los ríos deben correr para que mi sangre pueda circular. La semilla debe florecer, para poder alimentarnos.
Al fin y al cabo sólo hay un «Yo», exuberante, abundante, eterno, rítmico e indivisible. Todas las divisiones son ilusorias. El «yo» individual sólo alcanza la realización como «Yo» no circunscrito cuando ambos se conectan. Entonces empezamos a percibir que sólo existe un «Yo» universal, y cuando nos conectamos empezamos a experimentar confianza, amor, perdón, gratitud, compasión, generosidad, rendición; si rendición, al no hacer.
Cuando confiamos, cuando nos asombramos de las pequeñas maravillas que suceden a cada instante en nuestras vidas, y somos conscientes de ellas porque estamos atentos, caminamos por la vida en forma consciente. Así funciona cuando oramos, para agradecer o para pedir por una intención ó deseo nuestro. Alfred Lord Tennyson, el gran poeta, dijo una vez: «La oración provoca más cosas de las que soñamos». Pero no se trata de una oración producto de una intención forzada; es la delicadeza, la sincronía, la rendición, la gratitud, la confianza, el amor y la compasión lo que me permiten, a mí, el «yo» individual, experimentar y convertirme en el «Yo» universal.
¿Qué pedirías si tu intención pudiera cumplirse en este momento? Si tu intención es un deseo meramente personal y se orienta a la gratificación individual, los «yoes» individuales y los universales pueden perder sincronización. ¿Cuántas veces has oído a las personas decir que quieren ganar la lotería? Eso puede ocurrir, pero sólo si la satisfacción de esa intención te favorece a ti tanto como al propósito mayor.
Podemos preguntarnos a propósito de cada una de nuestras intenciones: «¿Cómo me beneficiará y cómo beneficiará a todos con quienes tengo contacto?» Si la respuesta es que provocará dicha y satisfacción auténticas en mí y en todos aquellos en quienes influyen mis actos, entonces mi intención, junto con la rendición a la mente universal, organiza su propio cumplimiento. Existen tácticas para descubrir la intención pura y auténtica que constituye el destino de tu vida, sin embargo, lo esencial es partir de un lugar de conciencia sosegada y afianzada, crear una intención apropiada en el corazón y dejar que el «Yo» individual se funda con el «Yo» universal para permitir que la voluntad de Dios se cumpla a través de uno.
El significado no proviene de la coincidencia misma sino de ti, de la persona que la experimenta. De nuestra ALMA, a la cual nos hemos referido en varias oportunidades y de lo cual hemos dicho que es a quien se le concede el derecho de vivir la experiencia de la dualidad “De la Luz y de la Oscuridad, del Amor y del miedo” De hecho, sin nuestra participación, ningún suceso tendría significado, el Universo entero carecería de significado. Somos nosotros quienes damos significado a los acontecimientos y lo hacemos a través de la intención (De nuestros deseos). Las coincidencias son mensajes del ámbito no circunscrito, del “YO universal” que nos indican cómo actuar para hacer que nuestros sueños (intenciones) se hagan realidad. Así pues, primero debes tener una intención y entonces ponerte en contacto con tu ser espiritual. Sólo entonces podrás utilizar las coincidencias para satisfacer tus intenciones (deseos).
Tener una intención es fácil, tan fácil como formular un deseo. Ser más espiritual es difícil. Muchas personas que se creen espirituales no se han sumergido aún en el vasto océano de la fuerza espiritual; más bien, nadan en la superficie alejadas de las profundidades de la experiencia universal. Así pues que mi invitación es que trabajemos en la evolución de nuestro “Ser” espiritual para que tengamos como el ave Fénix un nuevo renacer del cuerpo (Cuidemos nuestro cuerpo físico y nuestra mente) y del espíritu, así se nos conceda el valioso don, de la inmortalidad a través de la capacidad de renacer de nuestras cenizas.
Os saludo hermanos y hermanas hijos de la luz Akatriel Ratzón Elyon


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"En tu indefensión radica tu fortaleza".💙


💙Hoy quiero compartir contigo una frase muy cortita, pero muy profunda dicha por el gran maestro Jesús.

Dice: "En tu indefensión radica tu fortaleza".

Lo cual quiere decir que si una persona te ofende, te insulta, te ataca, y tu reaccionas a ello, es como si estuvieras de acuerdo con lo que esa persona dijo de ti, como si le dijeras: "si, tienes razón soy esto y aquello", lo haces realidad para ti, porque te has identificado con lo que el "otro" te ha dicho, te la has creído completita!
Este espejito lo único que ha hecho es mostrarte esa parte de ti no sanada, y la ofensa lanzada te lo ha confirmado activando esa reacción en ti.
¿Y si no me defiendo?
Realmente no necesitas hacerlo, el que necesita hacerlo es el ego, el es el que se identifica con todo lo que los "demás" dicen de ti. El ser no necesita defenderse, porque él no se identifica con nada de eso, sabe que es todo lo contrario a lo que los "demás" egos puedan decir, sabe que es amor, y punto, nada que no tenga que ver con el amor, tiene que ver con el ser, nadie puede hacerle daño al ser, quizás al ego, pero no a él, y a final de cuentas, ¿De qué te defiendes? El "otro" no existe, eres tú mismo, siempre se trata de ti, los "demás" sólo aparecemos en tu camino, porque tú nos has creado, para recordarte aquello que has olvidado.
¿Qué dices, lo aplicamos?
Es una gran oportunidad esta, decimos que somos muy conscientes, muy espirituales, y vamos a cursos, meditamos, leemos sobre el tema, y esto y el otro, pero cuando alguien llega y te lanza un insulto, ¿Aplicas todo lo que has aprendido? Seguramente no todas las ocasiones, a mí me pasa eso, la verdad es que me he topado con cada espejo, conmigo misma, y a veces no puedo evitar no responder (me), o no molestar (me), pero al recordar esta frase de Jesús, me hago consciente de que el que necesita defenderse es el ego, y que el "otro" es solo una creación mía, está ahí para recordarme, para mostrarme lo que necesito sanar, la otra persona simplemente se está prestando para que yo recuerde, para que vuelva al ser, no estoy viendo al otro, me estoy viendo a mí misma, a través de el. No tengo porqué desgastarme respondiéndole nada a "nadie", porque ni siquiera soy eso que "ellos" dicen que soy sea "positivo", o "negativo", no es real, no es verdad, cada quien habla desde su propio reflejo desde aquello que existe en "ellos", y simplemente se proyectan en uno. Al practicar esto poco a poco uno se va sintiendo mucho mejor, libre, en amor, pero si cuesta al principio, ya sabes que el ego nos da buena batalla, pero está bien podemos aprender de ello, y comenzar de nuevo. Y como te digo es una buena oportunidad para amar, sanar, aplicar lo aprendido, y dejar de crear desde el miedo.
No olvides que todo lo que haces a los "demás", te lo haces a ti misma. Si dañas al "otro", ¿Que te estás haciendo a ti? Si el "otro" ni siquiera existe, si el "otro" no está separado de ti, si ayudas a alguien, ¿Que te estás haciendo a ti? Tu no estás ayudando a nadie, te estás ayudando a ti misma, si tú enseñas a alguien, lo mismo ¿Que te estás haciendo a ti? Tu no estas enseñando nada a nadie, simplemente estás recordándote a ti misma, aquello olvidado, has creado un grupillo de gente que se ha prestado para hacerte volver, conectar, sanar, en todo caso estás "enseñando" aquello que necesitas aprender.
No te confundas que nadie te hace nada, tú misma, tú solita te haces a través de tus propias creaciones, personajes, y todo esto con el único propósito de sanar.
Pregúntate: ¿Porque me estoy haciendo daño?, ¿Qué es lo que necesito sanar aquí?, ¿Para qué estoy enseñando/recordando esto? Ah, ya entendí!
Despierta, somos uno!

Publicado por Paola  Fajardo en “Isis Alada”Grupo


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