La Secuencia
Fibonacci y el Misterio de La flor de la vida
La semilla dorada, es un proceso alquímico espiritual que consiste en integrar las energías femeninas y masculinas del ser dentro de una sola monada, la cual representa al UNO dentro del principio dual de la vida.
La semilla dorada, es un proceso alquímico espiritual que consiste en integrar las energías femeninas y masculinas del ser dentro de una sola monada, la cual representa al UNO dentro del principio dual de la vida.
La germinación
de la semilla dorada corresponde al séptimo principio hermético espiritual
universal, llamado GENERACION. En la generación se han integrado dentro del UNO
(MAGO) el grial de agua y el grial de fuego en perfecto equilibrio, en donde el
grial de agua es la energía femenina del espíritu santo y el grial de fuego es
la energía masculina del espíritu santo. Siendo el espíritu santo el poder que
representa a el mago que se transmuta a si mismo para poder crear la vida a
partir del sagrado masculino y femenino, dando origen a un nuevo ciclo dentro
del alpha y el omega en donde todo parte del UNO.
La semilla
dorada, es la semilla estelar que a través de un proceso de resurrección se
enraíza en la nueva tierra prometida justo al CENTRO de la cruz de la rueda
grande (macrocosmos hombre) que conecta a su vez con la cruz de la rueda chica
(microcosmos hombre) unificando el templo raíz (primer chacra) con el templo
corazón (cuarto chacra) y este a su vez conecta con el templo corona (séptimo
chacra). En este lugar los tres mundos que forman el mental, el espiritual y el
físico (biológico) se encuentran unidos e interconectados en la UNIDAD, de
donde surge la flor de la vida. En la unidad del microcosmos hombre (espíritu)
con el macrocosmos hombre, ya no existe la división que separa el mundo espiritual
(vertical-rueda chica) del mundo mental (horizontal - Rueda grande) que es la
causa principal de la ilusión de la separación de los mundos, creando la
mentira celular y por lo tanto la enfermedad del mundo físico-biológico. En la
nueva tierra el hombre renace desde sus entrañas formando la flor de la vida y
de acuerdo a la calidad de la semilla, es decir si esta es lo suficientemente
pura de espíritu (mansedumbre) crecerá muy alto hasta alcanzar la cima del
cielo o de lo contrario echará raíces pero el árbol quedará enano, siendo este
su nuevo hogar.
Todas las
semillas en la naturaleza, desarrollan la serie Fibonacci renaciendo del mundo
subterráneo desde las entrañas de la madre tierra. Y no es la excepción para
las semillas estelares que ya han integrado las energías duales del ser dentro
de la semilla dorada. Las semillas estelares son consciencia de luz que han
integrado el alpha y el omega en perfecto equilibrio, el masculino y el
femenino para poder renacer en la flor de la vida. La flor de la vida conecta
el mundo del microcosmos hombre con el del macrocosmos hombre, es un proceso
evolutivo que nos reconcilia con lo sagrado, nos lleva al equilibrio con las
fuerzas cósmicas conectándonos con la naturaleza. La raíz del nuevo hombre
parte del primer chacra que hace conexión con la madre tierra, raíz con tierra.
Madre e hijo son uno en perfecto equilibrio. Entonces la flor de la vida no
solo nos devuelve la salud y la longevidad sino que nos hace recuperar nuestros
sentidos, sobre todo el instinto de pertenecer a la tierra, el que nos hace ser
dignos de la madre naturaleza.
Para renacer
se emprende una lucha tremenda contra la oscuridad, en su alquimia, la serie
fibonancci parte de un proceso destructivo, que a partir del caos reconstruye
nuevas formas de vida. En la flor de la vida se necesita llevar a cabo el
proceso binario 0,1; en donde el cero representa el caos y el uno, representa
al MAGO. En el origen de la vida, el mago crea a partir de su propio caos a
través de la lucha entre los opuestos. Los opuestos son las energías duales que
la semilla dorada ha integrado en el equilibrio del UNO, en donde el UNO se
divide a la vez en DOS para dar origen a la creación.
Entonces, el
UNO da origen al principio de la polaridad universal, que nos dice que todo parte
de la dualidad de los contrarios, siguiendo la secuencia Fibonacci.
0,1,
1,2,3,5,8,13,21,….
En donde el
primer número real de la secuencia es 0 y el segundo número es 1 y cada número
que le sigue en la secuencia, es igual a la suma de los dos números reales
anteriores.
La secuencia
binaria 0,1, Representa el origen del Uno (El mago de la creación), el cual
parte del Caos.
La segunda
secuencia binaria de la flor de la vida es 1,1, en donde la suma es 2.
El dos
representa al cordón de plata u ombligo cósmico, que une el mundo de la
alquimia con el mundo de las formas. La secuencia 2 tiene que ver con el
segundo principio universal de la correspondencia. Como es arriba es abajo,
como es en el plano espiritual lo es en el plano físico. En la flor de la vida
no existe división entre el mundo de las formas y la alquimia, el proceso de la
creación es nutrido a través del ombligo cósmico dentro de la unidad con el
todo.
La tercera
secuencia binaria es 1,2, en donde la suma es 3.
El tres
representa al tercer principio hermético universal, el Mentalismo viviente; en
donde el Tres es consciencia de Luz infinita, es la consciencia universal de
Hunab Ku dentro del UNO (MAGO), el cual a su vez recibe la información de la
secuencia universal a través del DOS (ombligo cósmico/matriz) conectado a la
fuente de origen de donde parte la vida.
La cuarta
secuencia binaria es 2,3, en donde la suma es 5.
La secuencia
5, representa al cuarto principio hermético universal, el de la causalidad. En
esta secuencia, el UNO (MAGO), ha integrado la información que proviene de
Venus del alba y del atardecer en una sola consciencia de luz dentro del TRES;
es decir la luz de la consciencia se unifica en una sola estrella de luz a
través de la matriz (2) en donde ya no hay separación entre las Venus. La
secuencia 5, representa la ascensión por el camino del Centro entre la rueda
chica (microcosmos) y la rueda grande (macrocosmos) lejos de la influencia de
la rueda del karma. En la serie 5 hay ruptura con la rueda del karma, debido a
la ascensión en espiral de la semilla dorada hacia la luz. Es el proceso de
resurrección de los muertos. Representa un Nuevo nacimiento en donde el UNO
(MAGO) ha integrado los cuatro elementos en perfecto equilibrio con la
naturaleza, aire, agua, tierra y fuego, en donde el fuego sagrado procede de la
fuente roja de fuego. Uno más Cuatro igual al quinto elemento, en donde el
Cinco es la estrella de cinco puntas que ha integrado el poder de Kukulkán. En
la flor de la vida Kukulkán es el que lleva el poder del espejo del lago que
integra el poder del mago de la montaña, el que mueve montañas a través de la
fe. Kukulkán lleva el poder de la energía femenina del espíritu santo dentro
del grial de agua el cual, actúa como espejo reflejando la luz que proviene del
padre (TRES). Cuando la luz de Venus es reflejada por Kukulkán y es recibida de
forma total se le llama iluminación de Xochipilli (5 flor). En cambio cuando la
luz se recibe de forma parcial a través de la luna se le llama Omexochitl (2
flor) y su color es púrpura.
La quinta
secuencia binaria es 3, 5, en donde la suma es 8.
La Octava,
representa el principio cósmico universal de la vibración. Es un periodo de
intensa iluminación en donde se rompe con la antítesis. En la semilla dorada
las sacerdotisas han integrado el grial de fuego (espíritu santo masculino) que
les da el poder de transformarse en diosas. Aunque no tienen la piedra
filosofal como la diosa de diamantes, al integrar el grial de fuego obtienen
las octavas solares de manera parcial. El grial de fuego es una especie de
padre blanco sin llegar a desarrollar los poderes del padre en secreto
(diamante). El padre que está en secreto, es un poder exclusivo de la diosa de
diamantes y del guerrero magno, por lo cual las sacerdotisas no lo integran a
su real ser. En su defecto el grial de fuego lo sustituye y les da el poder de
la eterna juventud y las protege de no caer bajo el influjo de la laguna de
fuego (infierno) de donde el guerrero de la luz obtiene la iluminación a través
del diamante. La flor de la vida es un proceso de ascensión que protege a las
sacerdotisas del purgatorio al ser levantada la ley celibato impuesta por la
autoridad de la esfera dorada. Al levantarse esta ley, la sacerdotisa puede
obtener la iluminación que viene del padre de forma parcial, la cual se unifica
a la luz que proviene del escudo de Oros. En la serie Ocho, la octava de la
sacerdotisa viene del fuego de la fuente esmeralda, donde se encuentra el
escudo de oros que refleja de forma indirecta la luz que le llega del diamante.
Por lo que la octava de luz solar de las sacerdotisas, es recibida de manera
parcial a través de Kukulkán. Cuando la luz solar que proviene del sol rojo es
reflejada parcialmente a través del escudo de oros los egipcios le llamaron MA,
la cual es un atributo dado especialmente a las sacerdotisas por estar
relacionado con la Luna.
Por otro lado,
la diosa de diamantes al igual que los sacerdotes, poseen la espada de luz del
caballero jaguar que los hace guerreros magnos, por lo que su proceso
espiritual de asimilar las octavas es diferente., ellos obtienen las octavas
superiores a través del diamante directamente de la laguna roja de fuego, sobre
la horizontal. Solo los espíritus que han integrado al padre que está en
secreto (diamante), poseen la capacidad de introducirse en la laguna de fuego
sin implorar perdón, su ser es realmente puro para poder soportar el fuego del
infierno y obtener la iluminación. Cuando el espíritu no es del todo puro o no
se tiene el escudo de diamantes protector, entonces la laguna de fuego en lugar
de convertirse en una fuente de luz infinita se transforma en un purgatorio de
almas. El padre que está en secreto (piedra filosofal) otorga poderes que
diferencian el proceso espiritual entre guerreros y sacerdotisas a partir de
las Octavas. En este caso la luz central, que procede de Kukulkán (2,3) y del
grial de fuego (3) llevan un intenso flujo de luz dorada radiante llamada RA.
Así pues, en las octavas las sacerdotisas desarrollan el poder de la luna (MA),
mientras que los sacerdotes desarrollan los poderes del Sol (RA). Sin embargo
en esta etapa ambos desarrollan la flor de lis blanca llevando las octavas
superiores de MA y de RA respectivamente.
La sexta
secuencia binaria es 5, 8, en donde la suma es 13.
La trecena
corresponde al principio universal del ritmo. En la rueda del karma (rueda
grande) todo lo que sube baja y lo que baja sube a manera de péndulo. En la
flor de la vida los ritmos surgen desde el Centro de la rueda grande, es decir
desde el corazón del macrocosmos hombre, en donde todo está en perfecto
equilibrio. Los movimientos rítmicos son más cortos y se rigen por las octavas
superiores siguiendo ciclos que van de siete en siete, los cuales están
correlacionados con la flor de lis blanca (8). Cuando el sacerdote y la diosa de
diamantes incorporan la flor de lis púrpura, es porque han unificado a Kukulkán
en la secuencia (5) y a RA en la secuencia (8) en una sola consciencia de luz a
través de la MUERTE (13). La muerte se encuentra justo al centro de la cruz en
el punto cero (al centro de la rueda grande), por lo que la muerte es llevada
solo por el guerrero magno. La muerte es un poder que a través del sacrificio,
incorpora dentro de si los cuatro cuerpos existenciales del ser dando lugar a
la formación alquímica conocida como swástica encargada de llevar el RITMO
abriendo y cerrando portales. Cada cuerpo solar se unifica para formar los
brazos de la deidad. El trece (muerte) abre los portales del guerrero magno,
permitiendo que el CINCO (estrella de cinco puntas) viaje a través de las OCHO
conclaves del Pentagramatón. En el caso de las sacerdotisas la serie trece
trabaja con Kukulkán (5) y con MA (8) por lo que no desarrolla los poderes de
la swástica.
La séptima
secuencia binaria es 8, 13, en donde la suma es 21.
Representa el
principio universal de la generación. En donde el 21 es el MUNDO o árbol de la
vida, que integra el poder de la muerte (trecena) y de las octavas superiores,
en donde el ocho representa el poder del pentagramatón (cinco) que ha integrado
la consciencia universal de luz a través del TRES (padre). En este tipo de
consciencia el guerrero magno ha integrado a la muerte, el cuerpo de luz que le
permite viajar a otras dimensiones del macrocosmos hombre abriendo y serrando
portales a través del poder del dios Tlahuizcalpantecuhtli (el que se hace casa
a la luz) integrando la flor de los veinte pétalos desde el centro corazón de
la swástica. Veintena y trecena se conectan a través del corazón del hombre
florido, integrando el cuerpo luminoso en su proceso de ascensión. Se
incorporan el poder de las cuatro fuentes Hunab Ku., lo cual representa la
apertura de nuevos templos, los cuales se localizan en las siete áreas
cerebrales del nuevo hombre sobre la tierra. 21 es tres veces 7, en donde los
primeros siete templos son los siete candeleros que alumbran la rejilla externa
sobre la Horizontal (rueda grande) conectados con los otros siete candeleros de
la rejilla interna sobre la vertical (rueda chica). Formando las dos torres de
la iglesia catedral conectados a la columna vertebral a través del laberinto
del Xibalbá. Así también los otros siete templos restantes se encuentran
localizados en la cabeza haciendo conexión con los templos anteriores a través
del templo corona. El mundo, es el árbol de la vida que nace de la semilla
dorada dando fin al ciclo de la formación de la flor de la vida, de donde
nacerá una nueva flor dando abundantes frutos continuando en su semilla la
secuencia binaria de otro nuevo ciclo que pertenece a los mundos mágicos
superiores, surgiendo otro nuevo ciclo (alpha y omega) pero siempre siguiendo
la secuencia dorada del número phi de la serie Fibonacci. La flor de la vida en
realidad está formada por 21 círculos a diferencia de lo que se cree que está
formada por 7 círculos. El 21 representa el número sagrado de círculos de la
flor que da origen a la vida. El 21 es el número de templos dentro del árbol de
la vida (MUNDO), en donde el UNO (MAGO) se integra a la rueda grande (20) a
través de la muerte (13), es un continuo renacer a la vida. El 21 es el número
sagrado en donde el Mago (UNO) resucita de las entrañas de la madre tierra para
formar el árbol de la vida que lleva la luz del merkabah o cuerpo luminoso.
Este cuerpo de luz se crea gracias al poder del padre (3). Esta autoridad hace
posible la conexión con el sol central, en donde el 3 es la conciencia
universal que viene de la diosa emperatriz, reina de diamantes (Venus del
atardecer) y que a su vez conecta con otras dimensiones del universo Hunak Ku a
través de la matriz (2) formando el mundo de la veintena dentro del hombre
cosmos sobre la tierra.
Kokul 'al
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Re-Publicado por “Isis Alada”
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