1. Siéntate con la columna erguida, los ojos cerrados, y
comienza a respirar lenta y profundamente por la nariz, enviando el aire a la
parte baja de los pulmones. Siente en su abdomen el movimiento del aire.
2. Piensa en cada parte de su cuerpo, una a una, y vaya
relajándolas conscientemente comenzando por los pies hasta llegar a la cabeza.
3. Luego, concéntrate en el punto que se encuentra entre tus
ojos, el entrecejo, y allí visualiza una luz. Si no logras visualizar la luz
facilmente, puedes ayudarte con una vela. Mira fijamente la luz de la vela
encendida, y luego al cerrar los ojos, la imagen de la luz quedará allí.
4. Comienza por llevar esta luz hacia el centro de tu cabeza,
ilumina tu mente para que tus pensamientos sean siempre puros y bellos.
5. Lleva la luz hacia tus oídos para siempre escuchar lo bueno,
luego llévala a tus ojos y piensa en ver siempre solo lo bueno en las personas,
en las situaciones, en la vida.
6. Lleva ahora esta luz a tu boca, para que todas las palabras
que de ella salgan sean siempre sagradas y puras, piensa en que nunca una
palabra tuya dañará o hará sentir mal a otro.
7. Luego lleva la luz a tu nariz, respira profundo, siente que
inhalas luz, tus pulmones se llenan de luz, y que de ahora en más cada vez que
respires, vas a purificar y sanar tu cuerpo.
8. Llena toda tu cabeza de luz, cada parte, por dentro y por
fuera, y luego comienza a bajar hacia el cuello, llena el cuello y hombros de
luz, siente como se relajan aún más.
9. Continúa bajando esta luz por los brazos y manos.
Visualízalos llenos de luz y pide que todo lo que hagan tus manos sea para
servir a los demás, que nunca dañen, sino que ayuden.
10. Lleva la luz ahora hacia las piernas y pies, y visualízalos
llenos de luz, y pide que siempre te lleven donde te necesiten, donde puedas
servir.
11. Trae ahora la luz a tu abdomen, y visualiza cada órgano que
allí se encuentra, lleno de luz. Una luz sanadora y purificadora.
12. Por ultimo, lleva la luz al centro del pecho y llena de luz
tu corazón, que al llenarse de luz, se llena de más y más amor. Y comienza a
expandir este amor desde el corazón, a tus seres queridos, visualízalos llenos
de luz, y envíales todo el amor.
13. Luego llena de luz toda tu casa y luego a toda la ciudad.
Visualiza todo el país lleno de luz, y luego todo el mundo como una gran bola
de luz.
14. Por último visualiza todo el Universo lleno de luz, siéntete
parte de él, ya no hay diferencia entre tú y el Universo entero, Todo es luz,
todo es Amor, Todo es Uno.
Es una buena práctica que yo la realizo cuando quiero enviar luz
a alguien que está triste, enferma, desesperada y necesita paz y amor. Lo mejor
para acompañar a quien sufre es estar en paz, lleno de luz y transmitirla. La
luz es fuente inagotable de energía que sana y transmuta el dolor en felicidad.
La omnipotencia, el enojo, el resistirse ante el dolor o ante lo que no
comprendemos ni manejamos es inútil. Aceptar que existe una energía universal
que todo lo gobierna y que tiene sabiduría es el mejor de los caminos. Uno
puede solo acompañar al que lo necesita desde la sanidad y la luz.
Cogido de “Isis Alada”Grupo, publicado por Emma Roman
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