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sábado, 6 de febrero de 2016

Capítulo 33

Un nuevo destino para el

sacerdote del corazón de oro


El joven párroco madrugó como todos los días, pero no fue a pasear. Ordenó con cariño y serenidad todas sus pertenencias. Unos ciento cincuenta libros eran su tesoro más valioso. Los empaquetó en varias cajas y las dejó preparadas para que las recogiera Santi el transportista.
El jueves las llevaría a Zaragoza.
Celebró la misa de las ocho de la mañana y se despidió de sus queridas beatas. Luego visitó a dos enfermos, y se detuvo en medio de la calle más de cuarenta veces. Los fieles le dieron extraordinarias muestras de afecto, respeto y profundo agradecimiento por los años de dedicación.
Entre tantas paradas, hubo una que le impresionó más que las demás, pero como era natural en él, no prestó toda su atención a la información recibida en unos pocos minutos de conversación.
-Hola padre.
-¡Hola! ¡Otro año más de vacaciones!
-Sí, padre, pero éstas son más tristes.
-¿Que te ocurre?
-Mi marido ha tenido un accidente y ya no está con nosotros.
-¡Mi Dios!
-¡Ha sido terrible! Dentro de un mes habría cumplido veintisiete años.
-Lo siento mucho. Creo que era un muchacho excepcional.
-No se imagina usted cuánto.
-Todavía recuerdo el día que nos pronosticó que no ganaríamos y acertó de lleno.
-Sí, a veces veía el futuro. Un día fue a Pau para que le echaran las cartas. Le auguraron que moriría muy joven. Y él, por alguna causa que nunca llegué a comprender, no se lo tomó a broma. A veces decía. "Cada día que vivo es un desafío a la Vida"
Lo cierto es que el sacerdote sólo estaba prestando atención a medias. Bastantes problemas tenía en ese momento como para atender con todos sus sentidos a la conversación. Así es que solamente su subconsciente fue el que escuchó a la joven francesa de Olorón.
-Me decía en ocasiones "Hay muchos como yo", pero aquí estamos, sin hacer nada" No se lo creerá pero me dijo que era un "e.t." (Extra terrestre)
-De verdad que lo siento mucho. Ahora me tengo que ir, pues apenas queda una hora para que salga el autobús.
Y así fue como el joven párroco pasó por alto algo que iba a ser determinante en el devenir de su vida.
-¡Padre! Le llamó de nuevo cuando ya había dado unos pasos.
-¿Sí?
-Él le apreciaba mucho. Siempre decía que tenía un corazón de oro, y que gracias a personas como usted, la Humanidad sobreviviría.
-Gracias.
-¡Ah! –dijo en última instancia la joven viuda.
-¿Sí? –respondió un poco nervioso el sacerdote.
-Me dijo que la Santa Madre Iglesia tenía un tesoro, y que varios de los suyos deberían evitar que fuese quemado por sus propios hijos. ¿Qué cree usted que quería decir?
-¡No sé! Tal vez se refería a algún lugar donde el Comunismo campa a sus anchas -se le ocurrió decir-.
-Ya -contestó la joven viuda, dejando sin respuesta uno de los muchos enigmas que guardaba en su corazón en referencia a su amado y fallecido esposo.
Francisco entró en "su iglesia", se arrodilló ante la imagen de la Inmaculada y dejó que las lágrimas se deslizasen por sus mejillas. La fuerza de amor de su corazón necesitaba desahogarse a través de los lacrimales. No estaba triste, al contrario, es como si las pequeñas perlas fuesen el reflejo de un inmenso amor y sabia compasión.
Y fue entonces cuando ocurrió algo misterioso. En su meditación pensó en Jesucristo. Recordó la escena en la que pidió agua a la mujer de Samaria. Y mientras creía que dominaba el movimiento y posición de las figuras, la cara del Maestro de Maestros se volvió y le miró a los ojos. Fue un segundo. La imagen se había independizado de su propia voluntad. La cara de Jesucristo era como la superposición alternativa de dos rostros, uno de cabello rubio y ojos azules y otro de cabello moreno con ojos oscuros. Este último se parecía al joven francés, y dedujo que había emergido a causa de la conversación anterior.

Se sentó en el autobús. Permanecía en un extraño éxtasis que terminó cuando pasaron cerca de los Mallos de Riglos. La luz se estaba ocultando detrás de las montañas occidentales. Los macizos de color de terracota se estilizaban, orgullosos y esbeltos, recordando los millones de años que llevaban en ese lugar, y que eran un simple suspiro en la Eternidad del Tiempo sin Tiempo.

Capítulo 34

Jesús finaliza su estancia en Egipto.


-Hoy terminaremos la etapa de Jesús en Egipto-comenzó Xavier.
-Casi me da pena-dijo Francisco.
-La verdad es que es emocionante el hecho de ubicarle junto a las pirámides. Era joven, no tenía más responsabilidad que la de aprender de todo y avanzaba con pasos de gigante. Si bien no debemos olvidar que todo aquello era la síntesis o recapitulación de lo aprendido en otras vidas.
-Pero, tener la oportunidad de adquirir sabiduría no es poco -dijo Charles.
-A mí, sin embargo me causa tristeza saber qué le esperaba-añadió el sacerdote.
-En mi opinión no es correcto pensar así -dijo Xavier.
-¿Cómo?
-Es importante no confundir la situación de los demás con nuestros propios temores, que son naturales debido al peldaño en el que nos encontramos en un momento determinado y que es distinto al de otros.
-¿Puedes explicarlo un poco mejor?
-Supongamos que vamos a un país de África y vemos cómo van vestidos algunos indígenas. Enseguida caemos en la tentación de identificarnos con ellos y pensar que si llevasen unas botas en lugar de ir descalzos por la selva, serían más felices.
-Creo que te entiendo.
-Con respecto a Jesús, él era un iniciado. Veía, sabía cosas que algunas personas no entenderían jamás en cien vidas hasta que no llegasen al mismo estadio de conciencia. Ello implicaba que poseía también una mentalidad muy distinta, y como hemos dicho, la palabra sacrificio llevaba para él implícito el término: gozo.
-Quieres decir que no sufrió.
-No. Lo que intento transmitir es que su sacrificio fue supra consciente. Es decir, que conocía su futuro. Y esa consciencia hacía que pudiese superar más fácilmente, dentro de su dificultad intrínseca, lo que estaba a punto de sucederle. Además, existe un secreto por el que el dolor puede llegar a ser menos dolor, si quien lo sufre conoce la técnica.
Charles y el padre Francisco le miraron sorprendidos.
-El tema es muy largo, pero podríamos decir que el Alma inmortal reencarna en el ser humano a través de unos hilos de conciencia y de vida. Si el iniciado es capaz de ubicarse fuera del cuerpo, justo a la altura de su loto egóico, el dolor físico puede sobrellevarse mejor, pues el cerebro deja de percibir las sensaciones.

-Eso es imposible-contestó Charles.
-Bueno, Charles, no seré yo quien trate de convencerte, pero existe tal posibilidad.
- Me consuela enormemente saber todo esto-dijo Francisco.
-Cuando se llega a ciertas pruebas, necesariamente, se debe tener un nivel de conciencia a la altura de las mismas. Expresándolo de otra forma mejor, un estado peculiar de conciencia lleva en sí mismo sus propias pruebas.
-Creo que está más claro. Cuéntanos, por favor, el final de su estadía en Egipto -rogó el padre Francisco.
-Parecía que todos esos petroglifos –comenzó la narración Xavier- apuntaban en la misma dirección. Estaban describiendo los diferentes estados iniciáticos de los faraones y los logros que habían obtenido en su camino de iniciación. Era una lástima que Ramsés II se hubiera querido apuntar todos los logros, aunque no me cabe duda de que él mismo era un iniciado de similar grado.
-¿Como representaban esos glifos los estados iniciáticos? - preguntó Charles cariñosamente.
-La figura de Ramsés II o cualquier faraón anterior que tuviese ese grado iniciático, tiene incluidos, con todo lujo de detalles, los atributos de poder. Si se observan detenidamente esos glifos, se puede deducir que tienen como mínimo dos niveles de interpretación. El superior se esfuerza en plasmar las actividades de los dioses, faraones o maestros. Sus mudras (posiciones) tienen varios significados de poder o sumisión a entidades inferiores o superiores. Cuando sostienen la clava o maza con la mano en posición alzada, se puede interpretar que están aplicando su fuerza iniciática a los cuerpos o entidades que les siguen, generalmente atados con una cuerda.
Hay que saber que la clava es el cetro de poder, denominado también el cetro del diamante flamígero, que recibieron de los dioses para gobernar a los pueblos y no, como creen los egiptólogos de hoy en día, una muestra de haberlos conquistado en el campo de batalla. Las guerras para someter a los nubios u otros pueblos, quedarían incluidas en el segundo nivel de interpretación, dedicado al pueblo, y no dentro del primer nivel, asignado a los dioses, pero eso no tiene que ver con aquellos cuerpos - esclavos que saludan y sonríen al faraón, quién va a iniciarles con su báculo de poder.

Los sacerdotes, que ordenaron representar esas figuras en todos los templos a lo largo del Nilo, tuvieron muy en cuenta el número de iniciandos en las filas que seguían la cuerda del faraón. Las hay de tres hileras con cinco o siete personas. También las hay de cinco hileras con siete personas cada una e incluso, muy raramente, de siete hileras de siete personas, posiblemente reservado para los propios faraones.
Estos símbolos representan los distintos grados iniciáticos que se enseñaban en esos templos, así como los grados de preparación para cada uno de los cuerpos, tantos densos como sutiles.
Los faraones podrían equipararse en grado de vibración o grado iniciático a las mónadas o súper almas.
-Está claro que es un tema amplio y abstruso por lo que acabas de explicar -dijo Francisco-, pero me gustaría que nos ampliases un poco más el tema de las iniciaciones, del que nos has hablado ya en varias ocasiones. Da la impresión que la palabra "iniciación" tendrá diferentes matices y significados dependiendo de las distintas religiones, sectas, incluso las famosas sociedades secretas.
En ese instante el padre Francisco sonrió.
-¿Por qué te ríes, curilla travieso? – le preguntó Charles.
-Bueno... Es por lo que acabas de decir "famosas sociedades secretas". Pues si son famosas, no pueden ser secretas.
-Eres muy gracioso -respondió sonriendo Charles. Está claro que pueden ser famosas pero guardar secretos "inescrutables" para los no iniciados.
-Sí, pero me había hecho gracia esa frase. Hasta creo que la voy registrar y adquirir el derecho de propiedad intelectual de la misma. ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! –sonrió Francisco y luego mirando con cara de travieso a Xavier le dijo con tono jocoso -¡Perdón!
El esoterista sonrió y continuó.
-Creo que cuando hablo de "iniciación" existe una imagen muy significativa, que nos podría dar una idea. Visualicemos una puerta en forma de arco que formase un campo eléctrico, y por el que tuviese que atravesar una persona. Se podría decir que el iniciando que fuese capaz de tener la misma vibración y atravesarlo se convertiría en un iniciado.
-¿Eso es lo que llaman el portal de la iniciación?
 -Estamos poniendo un ejemplo, pero podría decirse que sí. Hay muchas personas que piensan que llegar a ser iniciado de un grado determinado, es cuestión de un segundo. Pero no es así. En realidad los seres humanos estamos continuamente iniciándonos. Cada problema que resolvemos, cada bifurcación en el camino que tomamos, es un paso hacia la iniciación o ampliación de conciencia.
-Ya.
-Voy a expresar una opinión que es solamente particular, pero que creo que puede también aclararnos el tema. Imaginemos una neurona que no recibiese ningún tipo de corriente de pensamientos. Que, por la causa que fuese, estuviese aislada de toda comunicación con el cerebro. Si se diese cuenta de su situación y decidiese participar en el flujo de pensamientos, necesitaría ir preparándose para recibir progresivamente más descargas eléctricas portadoras de pensamientos. Si no tuviese esa preparación, podría quemarse literalmente.
-Creo que esta imagen es bastante sugestiva-dijo Charles.
-Se acerca mucho más a la realidad de lo que imaginas-contestó Xavier y continuó- El Universo es más vasto en sus cualidades de lo que la ciencia, que va con paso lento pero seguro, ha descubierto hasta ahora. Se podría decir que en verdad existe una Mente, que algunos llaman Dios. Aunque tal vez no sea lo que algunos imaginan. Los seres humanos por alguna causa escondida en su historia más remota e inimaginable, se desconectaron de esa Mente, cuyo soporte es algún tipo de electricidad. Y necesitan retornar a la misma. Se podría decir que el método de ascender de nuevo esos peldaños, son las distintas iniciaciones. Y está claro que cuantos más peldaños se ascienden, el vehículo de conciencia debe ser más sutil y liviano.
-Observo, Xavier –dijo Charles-, que en tu exposición hay alguna incongruencia con la teoría de la evolución, pues estás afirmando que ya existe una meta anterior al hombre.
-Sí y no. Ambas cosas pueden coexistir en el Universo. Se podría decir que la existencia evoluciona en el Ser y también que el Ser evoluciona a través de la existencia. Dicho de otra forma, que el mundo físico conocido tiene una evolución desde un punto hasta otro, pero existe un Algo esencial que es eterno en comparación con el período de evolución física.
-Creo entender-dijo Francisco. Es parecido a como el ser humano desde los siete años tiene una conciencia y sin embargo su cuerpo va evolucionando por diferentes estados. La conciencia de sí mismo permanece, y nada de su cuerpo es igual.
-Creo -añadió Xavier- que es un ejemplo muy ilustrativo. Hay personas que piensan sinceramente, que el Universo es poco más que unas posibilidades que ocurren casi por casualidad. Hay otras que creen que hasta sus pequeños e insignificantes actos son observados por algún Dios Todopoderoso que no tiene cosas más importantes que hacer que vigilarles. Entre un extremo y otro está la posibilidad de que el Universo sea Inteligencia, y precisamente para que se mantenga tal peculiaridad, sus componentes deben de tener la cualidad esencial de ser inteligentes. Es decir, que funcionen por sí mismos sin que nadie les esté supervisando continuamente. Nosotros, a otra escala, no estamos pendientes de que una neurona haga bien su trabajo. Lo que de verdad necesitamos es que una neurona sea libre de adquirir inteligencia. Habrá un momento en el que esa neurona despertará y comprenderá "libremente" que los pensamientos son similares a un río de energía, y que es ella la que puede voluntariamente adaptarse a ese río. El caudal de los pensamientos de un ser humano, o como hemos dicho de la Mente Universal, continuará fluyendo, se adapten o no esa neurona o ese ser humano a sus procesos de energía e inteligencia.
 
-Quizás no sea todo tan bonito. Tal vez sea todo un Caos-dijo Charles.
-¡Mi querido Charles, eso es algo que cada ser humano debe de descubrir pensando y actuando sinceramente! Si, buenamente, sólo ha llegado hasta un punto, no importa. Nadie le va a recriminar por ello. Pero llegará una vida en la que despertará, y como se dice en lenguaje religioso "pondrá sus manos en el arado". Dicho de otra forma, retornará a la casa del Padre.
-Me gusta, esto de la iniciación- dijo el padre Francisco como si fuese un niño.
Xavier y Charles admiraban la candidez que mostraban los ojos del sacerdote. A veces percibían que encerraba un misterio muy profundo que no podía revelar, y que en algún momento, cuando bajaba la guardia, emergía a la superficie, para, a los pocos segundos, volver a ocultarse en la profundidad de las serenas y límpidas aguas de su corazón.
Capítulo 35

En un barrio marginal (I)

Cuando el padre Sauras llegó castigado al barrio de la Pax, con seguridad el más pobre de la ciudad, nunca imaginó que su corazón bebería un inolvidable sorbo de agua de la eterna fuente de la Vida y del Amor.
La iglesia, por no decir el barracón, de color blanco tenía una gran cantidad de pintadas. Cinco de las siete persianas estaban desvencijadas. Gracias a Dios, la campana se mantenía en su lugar, simplemente porque los gamberros no se habían molestado en trepar desde el tejado hasta el minúsculo campanario.
Conforme daba la vuelta a la iglesia pensó cuán bajo había caído el ser humano, o qué mal lo habían hecho sus hermanos eclesiásticos. En comparación, la iglesia románica del pequeño pueblecito del Pirineo, era una inmensa catedral, fiel reflejo de la fe que tenían los hombres hacía ya muchas centurias.
Francisco todavía quedó más impresionado en su corazón cuando fue recibido por varios gitanillos que estaban jugando junto a la puerta de la iglesia. Su tez morena, su extremada delgadez y los hilillos de mocos tocando los labios, le produjeron un profundo sentimiento de compasión que anegó todo su ser, haciéndole estremecer hasta lo más profundo de su alma. Experimentó al mismo tiempo que una tremenda pena, una preclara certeza de que él estaba hecho para ayudar a los demás en esta vida.
-¡Hola! –saludó a los niños.
-¡Hola! –contestaron sorprendidos.
-Soy el nuevo cura.
Los niños se quedaron sin saber qué decir, y se fueron corriendo.
-¡Parece que han visto al mismo diablo! ¡Espero que no hagan lo mismo los demás feligreses!
El padre Francisco se rió por la pequeña veta de humor negro que todavía era capaz de extraer de las situaciones más insólitas y desfavorables, introdujo la llave en el portón y entró en la capilla.
Y todo lo esquilmada que parecía por fuera, contrastaba con limpieza, sencillez y belleza de sus bancos, suelo y paredes.
Se arrodilló ante una imagen de Cristo, de formas poliédricas multicolores y entró en la pequeña sacristía. Los armarios eran escasos, pero estaban impresionantemente abrillantados. Encima de una mesa había un jarrón con dos rosas blancas y unos tallos de hiedra verde brillante. Había una nota apoyada en el florero:
"Las colaboradoras catequistas le dan la bienvenida"

Varias lágrimas, inesperadas, rebosaron de sus profundos ojos oscuros. Por alguna extraña 
asociación había rememorado a su madre.
Cuando tomó el autobús urbano hacia el Seminario, donde residiría provisionalmente hasta que le asignasen un piso con otros compañeros, se sintió el sacerdote más feliz de la cristiandad.
Capítulo 36

Jesús regresa a la casa de sus padres.


-Bueno... hoy ya no estamos en Egipto -comenzó la conversación Xavier.
-Qué pena-dijo el padre Francisco. A ver si se calma un poco la situación con los turistas, y me voy allí unos días.
-Tendrás que ir pronto. Un día de estos se llevan las pirámides-bromeó Xavier.
-No me extrañaría. Seguro que con cuatro camiones y varias cuerdas se llevan las piedras.
Charles y Xavier sonrieron. Ellos habían estado junto a las pirámides. Xavier había entrado en la cámara a la que accedían los turistas, Charles por el contrario no lo hizo en su momento.
Xavier disfrutó con la visita a la gran pirámide, aunque quedó muy decepcionado por el poder telúrico que allí se formaba. Había comprado una potente linterna con luz de xenón; pero no hubo manera de hacerla funcionar. Al llegar al hotel pudo comprobar que lucía con toda su potencia y aun hoy en día funciona perfectamente.
A Charles le dijeron que no merecía la pena pues se entraba agachado por un pequeño túnel y luego se tenía que regresar casi de espaldas. Pero, sí que llegó a tocar una de las piedras de Keops, justo antes de penalizar con cárcel a aquel que se atreviese a ascender por las mismas como si de escaleras se tratase... y ciertamente, eran un poco grandes.
-Jesús -comenzó Xavier- quiso aprovechar su viaje hacia el Este para regresar a Nazaret y estar unos meses con sus padres.

El reencuentro fue muy cordial. José y María lloraron por recuperar al hijo perdido; pero él, con el aplomo que había logrado imponer a su personalidad, con el porte de dignidad y su altura corporal, pronto les calmó y pudieron celebrar una fiesta con toda la familia, con sus padres y hermanos. Fue un bello reencuentro, nuevamente todos juntos, aunque había un cierto velo que ninguno se atrevía a descorrer.
El Maestro Jesús estuvo ayudando a sus padres en todos los quehaceres de la casa y de la carpintería, y como era el mayor de los hermanos, los demás acataban sus sugerencias con respeto. Nadie osaba romper el secreto que guardaban en sus corazones y del que José y María, intuían, iban a ser testigos en un futuro más o menos cercano.
Jesús les explicó con todo lujo de detalles su estancia en Egipto y las lecciones que había aprendido de sus monjes instructores. Les habló de la belleza de las pirámides, cubiertas de piedra lisa roja, que según la hora del día semejaban joyas refulgentes, expuestas al sol. También les dijo que cuando llovía había una pequeña desviación de las paredes, y gracias a esta, recogían el agua y la conducían hacia unos aljibes interiores para ser usada en operaciones de limpieza y saneamiento de la piedra.
Sus padres y hermanos escuchaban con gran atención sus relatos, que parecían transportarles hacia regiones más allá de la imaginación.
Transcurrido el breve tiempo de descanso en casa de sus padres, Jesús partió hacia nuevas aventuras. Tenía que estar perfectamente preparado para la misión que se le había encomendado.
Ya había tenido varios encuentros con Cristo, y sabía que cuando llegara el momento, tendría que hacer un tremendo, y a la vez gozoso sacrificio. No le había dado más detalles, pero Jesús era consciente de que tendría que ser para algo muy especial e importante.
-Me ha sorprendido que separes Jesús de Cristo-dijo Charles-. Yo creía que estábamos hablando de una sola persona: Jesucristo.
-Ya-dijo Xavier. Vamos a dejarlo así. En su momento lo comprenderás perfectamente.
-De acuerdo-dijo resignado el científico.
-Jesús quiso acelerar su marcha hacia Damasco, pues, aunque solamente tenía dieciocho años, no podía perder el tiempo y debía seguir aprendiendo y conociendo tradiciones, rituales y una gran diversidad de gentes.
Una vez llegado a Damasco, se encontró con unos monjes vestidos de negro. Le llamó poderosamente la atención la sobriedad de aquellas vestiduras en comparación de las extraordinariamente ricas y lujosas de los egipcios. Aparentaban estar en buen estado de salud y les preguntó por su templo y sus actividades. Entablaron una larga conversación que terminó con una invitación a que traspasase el umbral del templo, también muy parco en decoración.
Sólo ofrecían atravesar aquel umbral si se estaba dispuesto a encontrar a Dios en su interior. Él aceptó el reto.
Le informaron de los requisitos necesarios para pertenecer a su comunidad, conocida como "Orden de los Esenios". Le instruyeron sobre los rituales, las enseñanzas, la obligación de compartir absolutamente todo con la comunidad. Le advirtieron de la imposición del celibato hasta los veinte años y la obligación de casarse en aquel entonces con alguna joven de la región, aunque fuera viuda, procurando tener descendencia después de esa edad.

Jesús aceptó gustosamente esas reglas y fue uno más del grupo. Su régimen alimenticio era absolutamente vegetariano. La higiene era un precepto al que se debían dedicar grandes esfuerzos, debido a la escasez del agua y la necesidad de ser traída desde los aljibes de la huerta a los aposentos.
Dedicaban muchas horas al cultivo de todo tipo de hortalizas y frutos regionales. No había árboles exóticos, pues todos los intentos de traerlos habían fracasado. El clima era benigno, pero extremadamente seco.
Jesús utilizó sus profusos conocimientos en carpintería y fabricó gran cantidad de enseres de madera, como marcos de ventanas, tejados, mesas, sillas, armarios, camastros, etc.
 
 En las pláticas diarias, demostró el conocimiento adquirido en el templo de los fariseos y de los egipcios. Había algunas discrepancias respecto al dios al que todos aludían. Para unos, era una entidad de la que nada se sabía ni nada se podía decir. Para otros, ese dios era todo lo que existía como un conjunto único.
Jesús fue imponiendo paulatinamente sus tesis. Al final, todos escuchaban atentamente sus pláticas, llegándole a llamar Maestro de Justicia.
Los esenios también se dedicaban a practicar la caridad con los necesitados, preparaban comidas que regalaban a las gentes que venían a verles por alguna causa o que simplemente pasaban por allí, fueran o no extranjeros. Jesús no tenía problema alguno en servir a aquellas personas. Se sentía a gusto haciendo el bien a todos. La medicina fue también una gran lección a aprender. Los monjes poseían una gran diversidad de ungüentos para sanar heridas, remedios para las roturas de huesos, antídotos contra el veneno de las picaduras de serpientes y escorpiones. Cuando se acercaba la luna llena, los monjes partían a las montañas para recoger todo tipo de hierbas medicinales.
Enseñaron a Jesús y a otros tres monjes nuevos el secreto de las plantas, sus formas, sus propiedades, cómo distinguirlas, cómo recogerlas, etc.
Pasaban tres días deambulando por los montes y se aposentaban en las casas, muy diseminadas entre sí. Las gentes les acogían con mucho gusto, pues por el precio de la comida y de la cama, sabían que podían contar con medicinas para sus dolencias.
Cuando habían concluido el trabajo de recolección de hierbas, regresaban al templo para desarrollar una actividad frenética. Debían limpiar las plantas de tierra e insectos; tenían que cortarlas y ponerlas a secar después de haberlas clasificado por grupos de propiedades. Otros monjes se preocupaban de extraer sus esencias, a base de machacarlas con piedras redondeadas y que luego hervían durante muchas horas. Por fin, las introducían en recipientes, para una perfecta conservación de sus virtudes curativas, y escribían los nombres en tablillas de arcilla para ser fácilmente identificadas.
En cierta ocasión, Jesús vio a un anciano ciego que no podía caminar entre la gente. Tenía una rama de un árbol a guisa de bastón, pero era evidente que la gente no le hacía caso y tropezaban con él. Jesús se le acercó y le preguntó cuál era el origen de su ceguera.
Señor, la luz del sol me ha quemado los ojos y nadie ha sabido curarme. Con el tiempo me he quedado ciego del todo y pobre. Nadie tiene trabajo para un ciego. Tampoco tengo familia, pues todos murieron en el incendio de mi casa debido a una torpeza mía.
Jesús se apiadó de él. Tomó un poco de tierra del camino, la mezcló con saliva y unas hierbas aromáticas que llevaba bajo la túnica. Hizo dos bolitas de barro, las colocó sobre los ojos del invidente, y al cabo de unos minutos se los lavó con agua de su propia bota. El ciego pudo ver nuevamente.
El buen hombre gritaba ¡veo, veo! Jesús se fue rápidamente de allí, pues no quería ser reconocido como monje milagrero. Su hora aún no era llegada.

A los veinte años le preguntaron si estaba dispuesto a seguir en la orden, a lo que Jesús contestó afirmativamente. Era un lugar en el que se encontraba como en su propia casa, y estaba aprendiendo mucho de aquel tipo de vida.
Jesús ya se imaginaba cual iba a ser la pregunta clave de aquella conversación y cuando le interrogaron si había conocido a alguna chica que quisiera ser compañera suya, dijo que no. Pero si era una norma, la buscaría en corto plazo.
A la mañana siguiente, iba paseando por el campo cuando una bella muchacha llamó su atención. Tenía un porte elegante y no parecía ser de aquella comarca, pues siendo la gente más bien de tipo fuerte y enjuto, ella era fina y grácil. El cabello negro y largo aparecía brillante bajo los rayos del sol.
Jesús se aproximó a ella y la saludó. Por el acento comprendió que era originaria de Israel. Estuvieron hablando de sus respectivas vidas. La mujer le confesó que no tenía familia, y, repudiada por los suyos, había optado por probar fortuna en Siria, a pocas jornadas de su casa.
Como sea que parecían predestinados por la vida a unirse, le propuso que fuera su esposa, aunque no su compañera, ya que en la regla de los esenios las esposas son ideales para completar la formación de los monjes, pero no podían unirse en los rituales ni vivir en el monasterio.
Optaron por alquilar una vivienda cercana en la que poder conocerse y convivir cuando no hubiera trabajos comunitarios, aunque Jesús había conseguido dispensa momentánea debido a su nuevo estado civil.
-¡No sé qué decirte Xavier! -exclamó el padre Francisco.
-¿Sobre lo último que he dicho?
-Así es. Nunca me había planteado que Jesús hubiese tenido una esposa.
 Pintura de Olsen
 -Hay muchos detalles sobre su vida que no se han narrado en los evangelios.
-No tengo una opinión formada al respecto, y no puedo alegar nada. Solamente escuchar. Por otro lado, tengo que reconocer que me encanta pensar en la posibilidad de que fuese así. El amor entre hombres y mujeres puede ser algo maravilloso.
-Así es, Francisco. Casi se podría decir que es la fuerza más grande que mueve a la Humanidad.
-Sin duda.
-Yo también lo creo -aseveró Charles-. Se aprecia todavía más la grandeza del amor, cuando se ha perdido a la compañera de toda una vida. Hay momentos en los que un torrente imparable de lágrimas riega los lugares por donde solíamos pasear. Y nos hacemos algunos reproches: si hubiese hecho tal cosa; si le hubiese dicho más veces que la amaba...si...
Extrañamente, el padre Francisco se sumió en un profundo silencio, y una lágrima se deslizó sobre su rostro. Sus dos amigos lo percibieron, pero, prudentemente, obviaron el detalle y desviaron la conversación. Más de una vez, a lo largo de la semana, se preguntó Xavier qué insondable y recóndito misterio había detrás de aquella actitud de su amigo Francisco.
-Estoy preparando un pequeño resumen sobre el cuerpo etérico-dijo Xavier- si os parece os lo traigo la próxima semana.
-De acuerdo-dijo sonriendo ladinamente Charles.
-¿Por qué te ríes?
-No, por nada-continuaba con la sonrisa.
-Es que le encanta tu lenguaje-dijo Francisco, también sonriendo
-Bueno, ¿Sí o no?
-No te acalores Sahib -siguió Charles.
-Entonces no lo traigo-contestó como un niño Xavier.
Charles se acercó a Xavier y poniendo la mano en el hombro le dijo
-Qué poco sentido del humor tienes
-Disculpa, es que a veces esa sonrisa guasona me desanima.
-Venga Xavier -no seas tonto, pareces un niño
El padre Francisco también colocó su brazo encima del otro hombro del esoterista.
Hacemos una cosa-continuó el sacerdote.
-¿Sí?
-Echamos una carrera hasta aquel kiosco. Y el que gane, decide.
-De acuerdo -contestó Xavier con el rostro un tanto reticente.
-Eso no vale-protestó Charles-, yo soy el más viejo con mucha diferencia.
-Ya -le contestó Xavier con fina ironía-pero tú eres americano, y los americanos siempre ganan en las olimpiadas.
-¡Ah! Es verdad. Se me había olvidado.
-Cuento tres y salimos a la carrera-dijo Francisco.
-Una...dos...tres...
El padre Francisco se lanzó a correr y ya nadie le alcanzó. Cuando sus amigos llegaron al kiosco vieron la sonrisa de un muchacho en el sacerdote del corazón de oro.
-Bueno...decido yo. Y me encantaría que Xavier nos hablase sobre el cuerpo etérico.
-Vale-dijo Charles, pero otro día os desarrollaré matemáticamente en la mesa de la cafetería las ecuaciones de Maxwell...o de... Schorödinger...y hasta que no las entendáis no nos vamos a casa, aunque se haga de noche.
-¡Si no hay más remedio!-exclamó el cura.

Capítulo 37

En un barrio marginal (II)


El padre Francisco llegaba justo a tiempo para la misa dominical. Creía que el autobús pasaría a su hora y se había demorado cerca de veinte minutos. Parecía que "la tartana" se dormía por el camino. Instintivamente empujaba con su mente al autobús para que subiese la cuesta desde el canal al promontorio, donde estaba ubicado el barrio. Para más "inri", un equipo juvenil de fútbol se desataba en gritos con gran algarabía. Por momentos se reía de sus bromas y otros él se ponía nervioso, porque dudaba si llegaría a tiempo, así que optó por rezar a su amada Virgen con todo el recogimiento que fue capaz de conseguir.
Era su primera misa en el barrio. Tampoco sabía si habría dos, tres o cuarenta feligreses. Podía haber preguntado a Luis, su predecesor, pero, sencillamente, no se le había ocurrido.
Los quince chavales salieron disparados del autobús y luego descendió él. Para no dar la vuelta por la calle asfaltada, cruzó un solar cubierto de piedras y hierbas, a riesgo de mancharse los zapatos en alguno de los charcos, regalo de las últimas tormentas.
El sermón le bullía en la cabeza, así es que cuando se tropezó con un Mini 1965 aparcado a unos metros de la iglesia, un escalofrío le recorrió la columna al pensar que se había equivocado de parroquia.
-Vamos padre - le dijo una de las catequistas sacándole de su atolondramiento momentáneo-. Faltan diez minutos.
-Lo siento. El autobús...
-No se preocupe. Ya estamos acostumbradas. A este barrio, a veces, no llega ni la luz. Le presento: Ana, Cristina, Carmen... y yo Juliette.
-Gracias por las rosas. Fue un hermoso detalle.
-Tenemos que cuidarle, padre, para que no se vaya a otra parroquia.
Sauras sonrió.
-No se preocupen, creo que estaré mucho tiempo entre ustedes.
-Estupendo. Ya verá cómo al final le gusta este barrio. Es gente sencilla.
El padre Francisco miró a los ojos de aquella mujer que rozaba los sesenta años. Eran grandes, negros y profundos. Unas finas arrugas embellecían el terso y blanquecino rostro. Tenía el cabello cortado al estilo masculino, y lucía en los lóbulos de sus orejas dos perlas de tamaño medio engarzadas con unos diminutos brillantes.
Juliette creyó saber desde el primer instante a quien tenía delante. Mirada risueña...soñadora... un tanto mal afeitado y uno de los cordones de los zapatos sin atar...
-Vamos, padre, que es la hora –avisó la más "joven" de las catequistas, Carmen.
-Cuando el padre Francisco entró en la capilla, todos los feligreses se volvieron para verle. Inclinó varias veces la cabeza, saludando y correspondiendo a sus miradas mientras caminaba rápidamente hacia la sacristía...

Capítulo 38

El cuerpo etérico del los seres humanos.

-Tomad una copia del trabajo que he realizado sobre el cuerpo etérico-comenzó Xavier tal y como habían acordado el último día- El tema del cuerpo etérico está estudiado con casi todo lujo de detalles en el famoso libro de Alice A. Bailey "Tratado sobre Fuego Cósmico". Así pues, si lo deseáis, podréis ampliar el tema en el mismo.
-Ya verás tú, cuando traiga todas las ecuaciones que prometidas-dijo sonriendo Charles.
Xavier comenzó a leer.
Comprendemos que hacer una breve síntesis de un tema tan profundamente esotérico, pero que en unos años será el ABC de la medicina, para algunos puede resultar muy poca cosa y para otros, para quienes no han leído o escuchado sobre el tema, puede parecerles que estamos hablando de ciencia-ficción. Pero, se quiera o no creer, se sepa o no sobre el tema, da igual, no por ello eliminaremos la existencia de tan importante e imprescindible vehículo sutil que afecta de una manera definitiva a la salud del cuerpo. No hace tantos años que el sistema nervioso o el sistema circulatorio eran unos desconocidos.
Mucha gente tiene conocimiento sobre los 7 centros principales de energía del ser humano, aunque hay un total de 28.
Cinco de ellos a lo largo de la columna vertebral, si bien separados de ésta, pues son núcleos de energía, y dos más: uno en la cúspide de la cabeza, otro delante de la frente... y otro muy importante, aunque bastante desconocido en el bazo. Desde abajo hasta arriba tendríamos: el centro de la base de la columna vertebral, sede de la serpiente de fuego llamada kundalini, el centro relacionado con las gónadas, llamado sacro, el centro relacionado con el plexo solar, el bazo o centro receptor de las energías que penetran en cada uno de los cuerpos, el centro cardíaco, a la derecha del esternón cuyas raíces se sitúan entre los omóplatos, el centro laríngeo, justo en la base del cuello, cuya raíz se sitúa en la vértebra numero 30, el centro ajna, en el entrecejo, y el centro coronario... aunque hay otro más sutil y desconocido y cuyo punto se usaba para efectuar la tonsura en los sacerdotes que se conoce como el "alta mayor". En ese punto confluyen las energías de kundalini cuando se han desplegado a lo largo de la columna vertebral.
Posteriormente el centro coronario se enlaza hacia arriba con el cuerpo del alma, de materia más sutil, denominado "loto de doce pétalos", y por encima de éste, está ubicada la mónada o "Nuestro Padre en los Cielos", todavía de materia más sutil, la más elevada o divina de esta manifestación.

Se mencionan estos dos últimos aspectos para que no quede incompleto el cuadro. Xavier casi se disculpó por extenderse tanto; pero dijo que lo consideraba necesario.
Aunque la realidad del cuerpo etérico es algo que siempre ha existido, se podría decir que la vitalidad del mismo está relacionada con dos peculiaridades del ser humano, la fuerza de su corazón y la fuerza de su visión, ambos consecuencia del contacto o influencia del alma.
Si un hombre o mujer tiene "alegría de vivir", sin darse cuenta, ese pensamiento o vivencia genera vibraciones que se redistribuyen a través del corazón (centro etérico) por todo el cuerpo etérico, afectando posteriormente a la sangre y las glándulas y propiciando un estado físico saludable. Para intentar concretar más, diríamos que la red etérica es paralela al sistema nervioso vitalizando su flujo normal.
Está de moda la expresión: "pensamiento positivo". Y así debe de ser. Nada tan saludable como un paseo tranquilo y sosegado, respirando suave y profundamente, visualizar la grandeza del universo, sentirnos parte del mismo, llenarnos de la luz del sol y expandirnos hasta las estrellas, hasta el mismo infinito...
Si hacemos esto tan sencillo muy pronto percibiremos cómo nos embarga una agradable sensación y cuando llegamos a casa, nuestro cuerpo parece más liviano, más sano y estamos más felices. Hemos asistido a un proceso de transmutación del pensamiento positivo en energías altruistas y benefactoras que descienden hasta la corriente sanguínea y nos colman de vitalidad. Ha habido un paso intermedio que es del que estamos hablando. El proceso completo es : pensamiento, sentimiento, red etérica, sistema nervioso, sistema endócrino y por último sistema circulatorio, que lleva a las células del cuerpo la vida y la felicidad que el pensador ha vislumbrado en su visión del infinito Cosmos.
Este cuerpo etérico es el verdadero cuerpo del hombre, porque es en el único que puede influir con su mente. Es decir, que sus pensamientos positivos establecen una afluencia de energía eléctrica determinada que hace vibrar a todas las células físicas a través de los diversos nervios, distribuyendo la energía de la vida.
Hay todo un tratado sobre la curación esotérica que parte de este principio. Haciendo la advertencia de que la energía es algo impersonal, y un exceso de la misma puede provocar la exaltación de las células aumentando más la enfermedad. Por lo tanto no todo es tan sencillo como se pudiese pensar... equilibrio es la clave de todo.
Este cuerpo etérico tiene una particularidad, y es que está unido por una red infinita de canales de energía con toda la Tierra, y en realidad con todo el Universo. Si bien, dejamos esta afirmación flotando en el aire...

Charles y Francisco aplaudieron la bella exposición de Xavier.
-Muy bien, Xavi-le dijo Charles.
-Ya lo creo-dijo el sacerdote.
Bueno, si tanto os ha gustado este tema, lo ampliaré hasta llegar a esas energías que nos conectan con los más excelsos dioses...
Los tres amigos se fueron en dirección al kiosco que en la reunión anterior había servido de meta.


Capítulo 39

Jesús en Damasco, Bagdad y Bizancio


Cada día que transcurría, la unión de los tres amigos se hacía más fuerte. Xavier y el padre Francisco sentían perfectamente cómo el centro cardíaco o punto de energía que subyace a la altura del corazón, pero detrás de la columna vertebral, vibraba intensamente. Charles no percibía esos sutiles cambios en su cuerpo etérico, lo que no quería decir que no existiesen. De hecho una de las técnicas más normales para el desarrollo espiritual se podría definir como el suave bombardeo con partículas amorosas que llegan hasta un centro relativamente inactivo. Con el tiempo, esa continua presión ejercida invisiblemente, ayuda a entrar en actividad el centro que no vibra tan exitosamente, como es de esperar, para el cumplimiento de un propósito determinado.
Los tres corazones, o mejor expresado, los tres centros cardíacos estaban siendo reforzados una y otra vez que se reunían para un fin común. Esta unión ya existía desde hacía mucho tiempo en el plano del alma, pero ahora estaba llegando a su cenit de intensidad etérica. A la vez, sus centros coronarios comenzaban a vibrar de manera parecida en algunos momentos determinados y ello propiciaba otro punto de comunicación desde sus almas.
 
 Una vez establecido este triángulo de energía, probablemente derivaría en una afluencia mucho más intensa de energía proveniente de la Jerarquía, a través de Cristo y pudiera ocurrir también otro pequeño milagro: la afluencia de la energía de la Voluntad, desde Shamballa, desde nuestro amado, aunque totalmente desconocido, Sanat Kumara.
Tres seres humanos en su cuerpo físico son en realidad poca cosa. Pero tres almas implicadas en un mismo y sincero objetivo, podían ser objeto de estimulación por parte de los grandes Seres, y ello sí que podía comenzar a ser muy interesante y conducente hacia una expresión en el plano etérico de las fuerzas espirituales.
 Ellos no se daban cuenta, pero los asistentes a sus reuniones se iban incrementando, pues algunos ángeles, espíritus de hombres durmientes, así como espíritus de hombres despiertos, acudían atraídos por el fulgor de sus cuerpos espirituales, mentales y físicos.
Y Xavier desgranó tranquilamente nuevos misterios ocurridos apenas hacía dos mil años, que si se tiene en cuenta la edad desde que Sanat Kumara, así como los Señores de la Llama encarnaron en cuerpo etérico en la Tierra, hace algo más de dieciocho millones de años... se podría decir que en realidad pertenecían a su misma época. Y la prueba es que las ondas que se generaron hace dos milenios permanecen en nuestro siglo actual. Es decir, que el acontecimiento completo está ocurriendo todavía.
-Jesús, después de haber convivido, con los monjes durante unos cuatro años, fue invitado a fundar un nuevo monasterio en Bagdad y seguidamente en Bizancio, ciudad que se llamaría más tarde Constantinopla y Estambul. Le aseguraron que estaba sobradamente instruido, que había aprendido todo lo relacionado con las hierbas medicinales y su preparación. Se había adaptado perfectamente a la vida monacal compaginándola con su vida familiar.
Su compañera, cuyo nombre era María Magdalena estaba embarazada de tres meses por lo que optaron emprender viaje a Bagdad sin mayor dilación. Sus pertenencias eran muy exiguas por lo que el viaje era su único inconveniente.
-Los ojos del padre Francisco brillaron, cuando le fue confirmado que su amado Maestro había conocido el amor físico.
-Fue algo pesado y lento –continuó Xavier-, pero con los poderes de Jesús, que ya controlaba perfectamente, las cosas parecían más fáciles.
En las afueras de Bagdad, aparecieron las enormes puertas al lado del río, testimonio de una vieja civilización. Prolongaron un día más el viaje hasta que llegaron al núcleo de aquella ciudad tan grande. Pagaron su viaje a los camelleros con tres monedas de oro, y pasearon por el centro de la ciudad. Había mucha gente en las calles. El gran mercado o bazar, estaba lleno de verduras de todo tipo. Había animales en venta, joyas, alfombras, perfumes de muchas clases. Era un nuevo encuentro con una sociedad evolucionada y bien organizada. Su túnica negra llamó poderosamente la atención de algunos personas, y los más curiosos les siguieron en su deambular.
Un tullido lo estaba pasando mal, pues unos mozalbetes le insultaban y mofaban de su desgracia. Jesús reprendió a los niños, aunque se notaba que el dialecto suyo difería del de los lugareños, por lo que pronto estuvieron rodeados de más curiosos.
Se preguntaban cómo un forastero iba a dar lecciones de comportamiento a unos niños nativos y a sus conciudadanos.
Jesús rogó silencio. Su figura negra y también su enorme estatura pusieron orden en la multitud. Colocó sus manos en el cuerpo del tullido e inmediatamente recobró sus fuerzas, su agilidad... y se postró a los pies de Jesús. Le preguntó si quería ser ayudante suyo, cuando hubiera encontrado el lugar ideal para fundar una orden monacal allí.
Fueron varios los que alzaron sus manos ante tal ruego. Todos querían formar parte de aquel grupo de monjes, y se ofrecieron para cultivar la huerta, buscar hierbas y aprender a recolectarlas. Encontraron en las afueras de Bagdad, a orillas del gran río, un enorme edificio en el que se habían alojado los soldados hacía algunos años, y que ahora estaba deshabitado. Entre todos pudieron rehabilitarlo y convertirlo en un lugar de enseñanzas de todo tipo.
Las reglas de la comunidad fueron rápidamente implantadas. Enseguida practicaron la virtud de la caridad, la ciencia de la curación, la enseñanza de textos sagrados, de ética ciudadana, de lectura, escritura, así como algunas nociones de matemáticas y astronomía. Fue en este punto en el que Jesús se llevó una sorpresa, pues pudo constatar que en aquel país, la mencionada ciencia estaba muy desarrollada. Daba la impresión de que estaba muy ligada a lo aprendido en Egipto. Muy pronto la nueva comunidad contaba con más de ochenta monjes, voluntarios para esas tareas, y totalmente identificados con la meta propuesta.
María Magdalena ya había dado a luz a un niño hermoso. Todo había ido bien, Jesús no tuvo que preocuparse, sabía que su ángel seguía acompañando sus pasos.
Como sea que había impartido y compartido sus conocimientos con los más veteranos, comprendió que ya podía dejarles al cargo de la congregación, y partió hacia Bizancio, enviando un mensaje al Hermano Mayor de Damasco. Le informaba acerca del enorme progreso de la comunidad en Bagdad y de su marcha hacia Turquía.
María Magdalena quedó cuidando del niño y se despidió de su amado esposo con lágrimas en los ojos. Jesús le dijo que en cuanto tuviera en marcha un nuevo monasterio allí, volvería para llevarla consigo a Jerusalén.

El Maestro quedó prendado de la belleza de Bizancio. Entraba en contacto con una civilización que contaba con milenios de antigüedad, y que hervía de vida humana. Sus estrechas calles, ora hacia el mar, ora hacia la montaña, estaban jalonadas de mercadillos en los que se ofrecían productos de todo tipo. Había sido una colonia griega, de vital importancia estratégica, desde la que se dominaba toda la navegación marítima entre África (Egipto, especialmente), Asía Menor y Europa). Su importancia era extraordinaria, y cada vez que el poder de los reyes pasaba de unas manos a otras, la ciudad pagaba tributos o simplemente pertenecía a quien detentaba la influencia en la región. De esta forma, perteneció a los atenienses, a los espartanos, a los macedonios (Alejandro Magno), y en la época de Jesús, era una colonia Romana. Así pues, se podía decir que era una ciudad cosmopolita, con influencias de todas las regiones circundantes.
Pronto pudo organizar un grupo de monjes que siguieron sus pasos. Verdaderamente había tenido suerte y se preguntaba si es que simplemente estaban esperando a que alguien como él apareciera en sus vidas.
Bizancio le encantaba. Era un lugar perfecto para pasear y contemplar las puestas de sol y los amaneceres. Igual que en Egipto, continuaba practicando la meditación matutina antes de la salida del sol. Las abluciones, las meditaciones y las marchas en búsqueda de gentes necesitadas, era una constante en sus tareas diarias.
Acogían a los heridos, enfermos, fugitivos, desheredados y a todos ellos, ofrecían un techo, unas palabras de consuelo que reconfortaban sus cuerpos heridos y sus corazones solitarios. Finalmente, habían encontrado amor y comprensión.

Jesús estaba contento por poder ayudar a tanta gente, mucho más por haber logrado un valioso puñado de idealistas, prestos a servir y sanar a los demás.
 Habían transcurrido más de tres años desde que dejara Bagdad. Decidió regresar para retomar sus obligaciones como padre y monje. Y después de haberse asegurado que un monje del monasterio de Damasco y otros dos lugareños continuaran al frente de la orden de los Esenios en aquellas lejanas tierras, partió hacia el encuentro de su compañera María Magdalena y de su hijo Josefo.
 

Capítulo 40

En un barrio marginal (III)


El Mini-1965 tenía suficiente fuerza para llevar a las cuatro mujeres y al sacerdote por un camino de tierra que conducía hacia la huerta, en las afueras de la ciudad.
En varios minutos recorrieron los escasos kilómetros que separaban la parroquia de una finca que había heredado Juliette de su esposo.
-¡Qué tranquilo está todo por aquí! –exclamó Francisco.
-Sí, dijo Carmen. A la vuelta podemos parar a coger unos higos.
Las tres amigas se echaron a reír al mismo tiempo.
El padre Francisco rió contagiado por tanta alegría, pero estaba claro que no sabía el motivo de tanta risa.
-El verano pasado -explicó Anita-, eran las nueve de la noche. Ya estaba oscureciendo y regresábamos de la finca. No se nos ocurrió otra cosa que detener el coche, bajar y ponernos a coger higos como locas. Carmen parecía estar poseída por las brevas...
-¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! –volvieron a reír las cuatro.
-Disculpe padre, es que fue muy gracioso-dijo Cristina.
-Como le decía -continuó Anita-, Carmen cogía con una mano los higos, y con la otra sostenía una pequeña cesta. Entonces notó que algo rasposo le hacía cosquillas en el brazo.
-¡Estate quieta!- gritó Carmen a Cristina, pensando que era ella la que le tocaba el brazo.
Nosotras nos volvimos a mirar y casi se nos hiela la sangre. Carmen dejó de coger higos, y descubrió que una vaca asomaba la cabeza entre unas ramas y la estaba lamiendo la mano.
-No vea, padre- terminó de contar Anita-, cómo Carmen tiró la cesta, volaron los higos, nos metimos en el coche, y arrancamos como alma que se lleva el diablo...con perdón.
Las cuatro amigas volvieron a reír hasta que el Mini se detuvo delante de una verja de hierro.

Carmen tomó la llave que le dio Juliette y abrió la puerta. El automóvil atravesó una bella plazoleta empedrada con cantos rodados, y que recordaba un patio interior castellano. Aparcó junto a la puerta de madera de uno de los caserones que se observaban en la "quinta de recreo".
-¡Qué maravilla! –exclamó el sacerdote.
-¿Le gusta, padre?
-Ya lo creo. El muro de piedra, la verja, los cipreses...y...una fuente... ¡Hay una fuente con un banco!
Juliette sonrió.
Allí nos sentábamos muchos días mi marido y yo. A veces veníamos con algunos amigos, y disfrutábamos de agradables y largas conversaciones, aprovechando el fresco que nos regalaba la fuente en las calurosas noches de verano.
Tras una breve pausa, propuso la anfitriona... -Se me ocurre... que si tiene tiempo, después de enseñarle la finca, podríamos merendar una rica tortilla y abundante ensalada.
-¡Eso sería maravilloso! –Exclamó Francisco como si fuese un niño pequeño- En Ansó, mi madre y yo cenábamos lo mismo...-el sacerdote dejó escapar unas lágrimas.
-¡Lo siento, padre! – Se disculpó Juliette tomándole del brazo como si se tratase de su propio hijo-
-Discúlpenme a mí. Me he emocionado por un segundo.
Juliette miró a los ojos de Francisco. Y fue en ese preciso instante cuando sus almas, asomándose desde la profundidad de los mundos espirituales, se reconocieron.
En unas décimas de segundo brotó la eterna chispa del amor, compuesta por múltiples facetas: amor de madre e hijo, amor de hijos que habían perdido a su madre, amor de esposa que había visto desaparecer de la vida a su esposo, amor de un sacerdote por sus fieles; amor de unas almas que suspiraban por el contacto con el mundo espiritual...
 ...Toda clase de amor que los humanos han conocido a lo largo de tantas y tantas encarnaciones, y que constituye la verdadera esencia del mismo.
En tan enorme regalo que Dios había depositado en cada corazón humano, también se podía incluir el sacrificio de los padres para con sus hijos, las noches en vela de una madre al cuidado de sus niños enfermos; los días terribles en los que no había nada que llevar a la boca de su familia; la profunda compasión del padre Francisco por sus "niños" más desvalidos; el anhelo por proporcionar una cultura que liberara a las almas de la esclavitud de la ignorancia...
En definitiva, la esencia del corazón humano, que se expande en ondas de Amor hacia los confines del universo, atravesando todo lo que encuentra de camino al Corazón del Sol, donde habitan los Ángeles Solares, donde tienen su residencia la multitud de Maestros que han dejado atrás la etapa humana en su paso por la Tierra... ese espacio denominado el reino de las almas... la Jerarquía Planetaria.

Capítulo 41

La hora se va acercando


-La semana pasada me quedé pensativo-comenzó el padre Francisco.
-¿Porqué? –preguntó Xavier.
-Se me hizo curioso el hecho de que Bizancio, muchos años después de la instauración monacal de los esenios, y ya conocida como Constantinopla, fuese un lugar tan apreciado para el Cristianismo.
-Es cierto -no me había dado cuenta de esa relación.
-Bueno, es una apreciación de una persona que no es experto en historia, pero he pensado que parecía interesante.
-Tal vez no te falte razón -dijo Xavier. Muchas veces no reparamos en la labor tan inmensa que pueden llevar a cabo un pequeño grupo de hombres que coinciden en un punto geográfico. De hecho, he leído a algún escritor que indicando que la sabiduría del mismísimo Platón apenas era conocida por cien personas de su época... o del propio Tales de Mileto, que a pesar de sus descubrimientos en física, sus teorías matemáticas o astronómicas, apenas si era conocido fuera de su región.
-A veces olvidamos el mundo en el que vivimos-añadió Charles- Todas las ciudades están instantáneamente informadas a través de los actuales medios de comunicación.
-Me imagino a Jesús en aquella época. Hablaría con unos y con otros; pero según han descubierto los antropólogos, esas conversaciones no durarían más de cinco minutos, pues no podían mantener el hilo de las conversaciones. Muchos admirarían su sabiduría, pero al poco tiempo se olvidarían de la conversación mantenida. Solamente unos cuantos comprenderían su mensaje. Y está claro que ninguno completamente, pues aunque un sabio tenga acceso a los planos espirituales, cuando regresa a este mundo, se encuentra con tremendas limitaciones. Apenas puede expresar lo que ha visto, a riesgo de que le tilden de loco.
-¿Crees que Jesucristo fracasó con su mensaje de amor?- Charles frunció el ceño y preguntó.
-No –respondió Francisco-. Creo más bien que ha sido la humanidad la que ha fracasado en reconocerlo y aplicarlo.
-Los milagros -añadió Charles-, probablemente, tampoco causaron un profundo cambio en las mentalidades, pues podrían pensar que era un gran mago, y a las pocas horas seguirían dando rienda suelta a sus antiguos hábitos.
-Está claro, pues –continuó Francisco-, que Jesús pudo influir allí en Bizancio a un escaso grupo de monjes, y sólo a unos pocos entre ellos pudo transmitir la fuerza de su alma. Sin embargo...
-¿Si? –preguntaron intrigados Xavier y Charles.
-Sin embargo... disculpadme si digo algo extraño...
-Di, por favor.
-En mi opinión, y por lo que puedo saber por mí mismo, creo que Jesus tenía un poder mucho más grande del que aparentaban sus relaciones.
-¿Sí?
-Pienso que el Maestro Jesús era ya un gran iniciado, tal y como nos ha contado Xavier, de su estancia en Egipto, y era capaz de establecer contacto con el corazón y la mente de las personas que se acercaban a él. De tal manera que, a través de su corazón, de sus ríos de luz y amor, unificaba los corazones y las mentes de sus discípulos y de esa forma les podía revitalizar en el sentido espiritual y físico.
-¡Uao! –Exclamó Xavier- creo que has dado en el clavo. Pienso que has expresado una de las grandes claves del mundo espiritual "Todo en Todo"
-Tal vez... dijo Francisco- estaba formando el Reino de Dios. Quizás... mantenía fuertemente enlazados con su propio corazón a un centenar de personas que vibraban de una forma parecida y ésa era la verdadera energía potencial...
-Parece que estamos hablando de cohesión atómica o de la aplicación de las leyes de atracción y repulsión -añadió el científico.
-Bueno... ahí lo dejo...por favor, Xavier, continua con tu relato.
-Cuando Jesús llegó de las lejanas tierras de Bizancio, comprobó que el monasterio de Bagdad estaba bien cuidado, que su hijo era un niño precioso de cuatro años, y que María Magdalena seguía siendo una bella mujer. Agradeció al cielo su buena suerte.
Jesús quiso aprovechar las circunstancias favorables por las que transcurría la comunidad y visitó más detenidamente la enorme y bella ciudad, así como hacer una pequeña incursión, con María Magdalena y el niño, a la ciudad de las palmeras azules. Pudieron contemplar los jardines colgantes o jardines de una especie rara de palmeras azules. Era un paraje maravilloso. Era la mítica Babilonia.
 
Las viejas construcciones de la fortaleza del Palacio Real, embellecidas con altorrelieves de leones, caballos y algunos animales mitológicos eran imponentes. Los ejércitos enemigos debieron sentir mucho respeto, casi miedo, al tratar de conquistar aquel recinto de color azul oscuro.
Sus muros, de cinco metros de altura, eran infranqueables.

En la lejanía se divisaban las ruinas del "proyecto" de la torre de Babel, que uniría el cielo y la tierra.
 Las esfinges asirias eran también enormes, aladas y dispuestas a atemorizar a los que osaran franquear los muros sin permiso real. Estaban custodiadas por monjes guardianes. Jesús obtuvo permiso para visitar aquellos recintos sagrados. En el patio central observó un depósito de unos veinticinco metros de perímetro por uno de altura. Contenía agua para las necesidades del palacio y del templo. En sus paredes de piedra habían esculpido unos altorrelieves con gran maestría artística. Aparecían figuras de soldados y monjes, pero, estos últimos tenían unas formas mitológicas: mitad pez y mitad hombre. Rogó que le explicaran esos símbolos, pero los monjes eran muy reacios a explicar el enigma. Finalmente, uno de los monjes más jóvenes le contó que había una vieja leyenda. En ella se narraba cómo los primeros hombres habían emergido de las aguas del río y habían fundado Bagdad.
Jesús observó que había grandes piedras con unos relieves muy bonitos y también pidió alguna aclaración sobre ello. Habían sido testigos de una larga historia de conquistas y guerras; pero gracias a saber interpretar el paso de los planetas y de las estrellas, siempre salieron victoriosos de sus aventuras. Aprendieron que más allá del transcurrir de las estrellas, más allá de los pensamientos, puede existir la eternidad infinita, hacia adelante y hacia atrás. No existía el tiempo cuando se trasciende la mente, se vive en el eterno presente, en el aquí y ahora.
Jesús comprendía que el tiempo se le echaba encima y habiéndose asegurado de que la orden continuaría en aquella imponente ciudad, partió con María Magdalena y su hijo Josefo hacia Damasco, el monasterio que había sido origen de la orden.
Al verle llegar, el Padre Prior le dio una bienvenida muy cordial. Habían llegado buenas noticias del discurrir de los monasterios fundados por él. Solicitó estar un par de meses con la orden para descansar y proseguir viaje. Petición que le fue concedida con placer por parte de todos los que habían salido a su encuentro.
Después de haberles narrado las maravillas que había visto en tan lejanas tierras, solicitó permiso para retirarse un par de semanas a Maalula. Sentía la necesidad de estar solo durante unos días. Le parecía que aquel pueblo escarpado, sito en la garganta de una montaña y que albergaba una pequeña comunidad de viejos monjes, le serviría como bálsamo ante la dura etapa que tenía por delante.
Los contactos con Cristo se habían incrementado. Le había rogado a Jesús que marchase a Jerusalén, donde recibiría instrucciones concretas para el desarrollo de la nueva etapa.
  María Magdalena se quedó nuevamente sola con su bello Josefo. Sabía que tenía que pagar el precio de mucha soledad al haber aceptado compartir su vida con Jesús, pero lo hacía con gusto, pues era consciente de que se trataba de un hombre muy especial y no le hizo nunca ninguna pregunta a la que pudiera no haber obtenido respuesta. Su prudencia la hacía aún más bella y respetable. Su rostro sereno denotaba mucha sabiduría y entrega a su amado esposo.
Al enterarse de que Jesús nuevamente la dejaba sola, no se alteró ni entristeció. Le besó en la mejilla y alzó a su hijo para que también pudiera recibir las bendiciones y el beso de su padre.
Jesús llegó al pequeño pueblo, tras dos días de marcha. Descansó y meditó largas horas con aquellos benditos monjes, esperando que sus últimos días de estancia en la tierra pudieran ser útiles para algunos habitantes de aquella región, cuya existencia era dura, pero pacífica.
Jesús tuvo muy clara cual había de ser su postura ante la petición que le hacía Cristo. Había decidido renunciar a su yo, a su cuerpo, a su familia, para que Cristo hiciera con él lo que estimara más oportuno. Y si bien, su amado Maestro, no le dijo nada en concreto sobre lo que ocurriría mientras él no estuviese en su cuerpo, su fina intuición le llevó a prever los acontecimientos que pronto ocurrirían.
-Desde luego, Xavier, es difícil creer que pueda existir tal posibilidad.
-¿La de que un alma deje un cuerpo y otra alma distinta lo utilice?-preguntó Francisco.
-Sí. Así es.
-Hay muchos misterios de los que la ciencia, o un razonamiento sensato no puede dar una explicación, pero no quiere decir que no existan.
-Ya...Bueno...continua -dijo con resignación Charles.
-Parecía que había un aura invocadora en todos los lugares que había visitado. No se había percatado hasta ahora, pero dedujo que Jesús actuaba plenamente consciente de la nueva Era, de Piscis, que se iniciaba así como de las poderosas energías entrantes.
-Siempre será para mí un enigma lo de los signos del Zodiaco-dijo Francisco.
-Sí –respondió Xavier-. Tal vez creo que podrías pensar en que es algo similar al cambio originado en cada uno de los hemisferios de la Tierra. Cada doce meses entra la primavera, es Aries el portador de esa energía que hace que toda la naturaleza dormida vuelva al ciclo de actividad y la influencia benéfica de la luz hace que ocurra la eclosión de casi todo el reino vegetal. Los árboles que permanecen dormidos durante unos meses, abren sus hojas al cielo. Las flores surgen imponentes y esplendorosas... Respecto al tránsito del Sol por el cinturón de los doce signos del Zodiaco, ocurre lo mismo, sólo que el bombardeo de partículas es mucho más sutil y difícil de captar por parte de las conciencias humanas de la tierra...
Bien, sigo con el tema que nos tiene fascinados. Jesús descansó unos días más y volvió a emprender viaje hacia Damasco.
 

 Allí solicitaría permiso para estar unos meses en Qumrám y ayudar a redactar nuevas reglas para la orden. Normas que pudieran servir para los nuevos tiempos que se avecinaban, en los que primaría el amor y servicio a todos los que se acercaran a pedir ayuda.
Los hermanos mayores de la comunidad esenia acordaron emprender el largo viaje con Jesús. María Magdalena también ayudaría a poner en orden los viejos pergaminos de la orden.

En el reglamento indicarían quién podría optar a los hábitos de la orden, qué requisitos deberían cumplirse, qué reglas serían de obligado acatamiento, conveniencia o no del celibato y del matrimonio, duración y frecuencia de los rituales y abluciones. Qué monjes podrían recoger plantas, prepararlas; ejercer de exorcistas y expulsar los malos espíritus. Deberían establecer las condiciones indispensables para ejercer como tesoreros, depositarios, administradores de los fondos... y un largo etcétera que habría que deliberar pausadamente.

Llevaban varios siglos funcionando bien, pero la falta de organización les había hecho perder muchas oportunidades de obtener donaciones de forma legal en algunos países, por lo que era necesario hacer un corpus de ley, que fuera aceptado de forma unánime en todos los lugares en los que tenían monasterios.
 Es evidente, por los manuscritos encontrados en Qumrám, que el Maestro de Justicia fue reconocido por su prudencia y sabiduría a la hora de establecer unos valores éticos y de fraternidad, con el principal propósito de que la orden tuviera gran difusión y aceptación en muchos países del medio oriente y también de occidente.
Jesús, habiendo cumplido con su cometido, solicitó las bendiciones de los hermanos mayores y emprendió viaje de regreso a Jerusalén con su esposa e hijo.
En esa vieja ciudad solicitó posada en el monasterio que tienen los esenios. Fue acogido como uno más, siendo rápidamente reconocido por sus dotes de oratoria, curación y administración. Le ofrecieron la abadía principal, lo que no aceptó, alegando que pronto sería llamado por Alguien más elevado que él. Lo que si les rogó es que se hicieran cargo de su esposa e hijo hasta que él regresara, pues no sabía exactamente la duración de su servicio.
Al cabo de unas semanas de reposo en el monasterio, tuvo una nueva entrevista con Cristo. Le preguntó si estaba dispuesto a renunciar a todo lo que era, incluso a su cuerpo, a su familia...
Jesús ya había intuido esa prueba e inmediatamente dijo que sí, que era todo un honor poder prestar toda su ayuda al Maestro de Maestros y de Ángeles.
Entonces Cristo le dijo que se fuera con su familia a su casa de Nazaret, que estuviera allí unos días haciendo una dieta estrictamente vegetariana y cuando recibiera la señal, dejara allí a su esposa e hijo para dirigirse al río Jordán, bajo el monte Tabor, donde le bautizaría Juan el Bautista.
Jesús, María Magdalena y Josefo emprendieron viaje de regreso a su casa en Nazaret. Todos se regocijaron enormemente al verle llegar. José y María conocieron a su nieto Josefo y a María Magdalena. Hubo un rápido reconocimiento de fraternidad entre las dos mujeres. Parecería que hubieran sido amigas de toda la vida, y el pequeño Josefo enseguida encontró esa especial amistad con los hijos de José y de María. Hubo una gran celebración. Debían ofrecer un cordero al templo, pero Jesús les dijo que no era necesario. La feliz estancia con sus familiares tendría una contraparte, quizás amarga, cuando tuviera que abandonar a todos ellos para irse a Betania, a orillas del Jordán.

Capítulo 42

En un barrio marginal (IV)


-Entonces... ¿preparamos la merienda? –preguntó Anita.
Las cuatro vieron la cara suplicante de su "niño"
-Pues claro-afirmó rotundamente Carmen.
-Venga conmigo, padre. Le enseñaré la finca mientras las más jóvenes hacen los preparativos-dijo Juliette.
Terminaron de atravesar la pequeña plazoleta, así como el alto seto de ciprés que la rodeaba, y accedieron por un camino hasta el principio de un enorme campo.
-¡Cuánto maíz!
-Cerca de veinte hectáreas, padre. Es uno de los campos, de regadío más extensos de la zona. Como seguramente sabrá, la mayoría de familias han fraccionado sus parcelas en pequeños huertos, y aunque todo que se ve desde aquí es el mismo cultivo, sin embargo están divididos por acequias y brazales.
-¡Está precioso!
-Así es padre.
-Parece que ha llovido mucho estas semanas pasadas.
Juliette sonrió.
-¿Por qué se ríe?
-Se ve que no conoce el mundo de los agricultores, y tampoco el "refrán".
-La verdad es que no mucho. He estado en la montaña durante cinco años. Allí, la riqueza son los pastos, los bosques y los ganados.
-Pues un labrador le dirá: "Agua de cielo no quita riego".
-Confieso que no lo sabía- dijo sonriendo el sacerdote.
Caminaron por la margen del campo, a través de un camino vecinal abierto para los tractores y las cosechadoras. Disfrutaron de la alternancia entre el calor y el frescor que producían las enormes matas de maíz. Ambos sintieron que su alma se elevaba por momentos, que vibraba de una manera como nunca les había ocurrido. Bien cierto es que el padre Francisco tenía treinta años y Juliette rondaba los sesenta, pero cuando la mujer tomó el brazo del sacerdote, éste percibió la calidez de su corazón. El alma de la madre que había fallecido hacia unos años. Y ella devolvió el inmenso cariño hacia un hijo que nunca había tenido.
 -Está llorando, padre. Tal vez le ha molestado que le tome del brazo.
El sacerdote se detuvo, miró a Juliette, cogió con inmenso amor sus manos y le dijo.
-He echado mucho de menos a mi madre.
Juliette le volvió a tomar del brazo y continuaron caminando. Pero ya nunca, nada fue igual para ambos. Sus almas, salidas del Reino Espiritual, hacía solo un simple instante respecto a la eternidad de la Vida del universo, se reconocieron y permanecieron unidas durante años.
-¿Sabe padre? –le dijo Juliette, ya de vuelta.
-Dígame Juliette.
-Tengo otra quinta tan grande como ésta muy cerca del mar. Está a unos kilómetros de Barcelona. Algún día iremos a verla.
El sacerdote introdujo la mano en uno de los bolsillos de su chaqueta y extrajo un rosario.
-Deseo que rece mucho con él. Era de mi madre.
 
Y ahora fue Juliette quien se emocionó y no pudo evitar que se escapasen unas lágrimas. Seguidamente se puso de puntillas y besó la frente del padre Francisco.
-¡Mi niño! Rezaré todos los días por ti. Y ahora mismo te digo, que nuestro amado Jesús te tiene reservadas grandes cosas.
-¿Por qué dice eso, Juliette?
-Yo tengo un don. A veces mi alma habla a través de mí. Y ahora mismo lo ha hecho.
-Tal vez se equivoque. Yo... ya ve. Estoy castigado por desobediencia a permanecer en la parroquia más humilde de toda la región.
-No importa. Estoy segura de que así será. Solamente debes de hacer caso a tu corazón, que es tan inocente como el de un niño. Y verás grandes cosas.
-¡Vamos padre! -gritó Carmen. Se enfría la tortilla de patatas.
-A que no me coge, padre – y la viejita echó a correr...
Sauras no podía ser más feliz. Había encontrado una nueva madre en Juliette. Miró al cielo teñido de azul turquesa y susurró
-"Sea tu voluntad"
Luego, cuando ya no podía alcanzar a Juliette, corrió unos metros hasta la puerta de madera. Al fondo había una cocina antigua con un enorme hogar, y el característico y largo banco de madera. A la izquierda había una mesa de madera de pino, y sobre el mantel, cinco platos y una apetitosa tortilla... cómo la que hacía su madre.
-Bendiga la mesa, padre -le rogó María.
-"Bendice Señor estos alimentos que por tu bondad vamos a tomar. Que la Luz de Cristo ilumine por siempre nuestros corazones, y nos muestre el camino del servicio correcto y sabio"
 Las mujeres se quedaron mirando al padre. Era joven y sin embargo, nunca habían conocido a alguien que desprendiese tanta sabiduría.
"Amen" –contestaron automáticamente.
La noche envolvió aquel tranquilo lugar. La luna llena brillaba radiante, y continuaron contando bellas historias en la plazoleta del jardín. Muy en especial Juliette, quien les narró multitud de peripecias acaecidas en sus numerosos viajes por América y Europa.
Y si hubiesen visto con los ojos del alma, se habrían sorprendido al contemplar la multitud de seres angélicos de todos los tamaños y colores que envolvía con profunda paz la alegría de sus corazones.

Capítulo 43

El Bautismo de Jesús y la encarnación de Cristo


-Hoy tocaremos un tema importantísimo del que la ciencia no tiene explicación, y, para los científicos, no existe ni en el mundo de las hipótesis-comenzó Xavier.
Charles y Francisco le miraron.
-Me da la impresión de que la ciencia está estancada.
-¿Cómo puedes decir eso, Xavier? Cuando estamos en un momento en el que cada día se hacen nuevos inventos y avances científicos en todas las direcciones.
-No hay duda de que cada día que nos despertamos se han multiplicado cada una de las posibilidades de vivir mejor, si se tiene el dinero suficiente, pero da la impresión de que todo es una ampliación de lo que ya existe.
-¿Como por ejemplo?
-Llevamos años estudiando el universo, y atribuimos la vida a diferentes leyes, digamos "sin vida". Se envían nuevos vehículos espaciales a Marte o con intención de explorar todo el Sistema Solar, e incluso ir más allá de sus fronteras. Hemos multiplicado en forma alarmante las posibilidades de vivir; pero...
 -¿Sí?
-¿Pero, estamos en el camino correcto? ¿Acaso no conocemos todos nosotros el hecho claro y rotundo de que la ciencia y la medicina alargan la vida del cuerpo, pero no amplían la conciencia?
-¿Puedes explicarte más? –preguntó Charles.
-Conozco varios casos en los que la todopoderosa ciencia de la medicina ha puesto un corazón nuevo a un enfermo, pero no le ha regenerado el cerebro además de otros órganos, y lo que para la mayoría es un beneficio, para otros es un tremendo perjuicio, pues son, sencilla y llanamente hablando, simples vegetales y esclavos de la inoperancia de su propio cuerpo.
Francisco y Charles le miraron. Permanecieron en silencio. Ambos conocían varios casos en los que así había ocurrido.
-Es decir, que lo que la ciencia está primando es el mantenimiento y el estudio de la vida física, y en mi opinión, en detrimento de la vida espiritual, en el sentido de que no es reconocida en absoluto. Me queda el consuelo de saber que estamos aprendiendo a ser dioses creadores.
-Tienes bastante razón-afirmó Charles-. El espíritu del ser humano no es reconocido por la ciencia. De hecho, para mí mismo, que he sido un exponente de la misma durante treinta años, el alma, apenas ha sido algo más que una entelequia inventada por hombres ilusos. Nos interesamos por las partículas, por la formación del universo, y la verdad, ahora que ya me he separado de ese mundo, me pregunto si en el fondo los científicos no somos unos mercenarios al servicio del poder. Si verdaderamente nos importa saber que el Universo esté lleno de almas, de espíritus o de ángeles. Quizás, lo que realmente nos interesa es el sueldo que nos pagan las multinacionales, las que únicamente tienen como propósito último y oculto, detentar el poder de dominar la materia y de someter a sus rivales... pero por el tono de tus palabras intuyo que estás a favor de la eutanasia.
-Si que lo estoy. La prolongación de la vida corporal es en muchos casos una bendición, ya que posibilita el seguir aprendiendo/enseñando la lección terrenal; pero cuando se ve que lo que se va a conseguir es un vegetal viviente, debería de tener la aprobación médica y la medicación adecuada para que se fuera tranquilamente de este plano.
-No sé qué decirte-dijo Charles-no he tenido la desgracia de tener un familiar ingresado en una clínica donde les mantienen artificialmente, si bien he escuchado acerca de lo triste que es.
-¿Por qué opino esto? –continuó Xavier- Muy sencillo. Cuando se llega a este extremo, el alma ya ha cortado el hilo de la conciencia y sólo queda anclado allí el hilo de la vida... hasta que los cuerpos hayan agotado sus reservas energéticas o la lección de sus parientes o de la clase médica haya sido suficiente. El alma no puede anclarse a un vegetal de forma indefinida.
-De acuerdo a lo que dices, está claro que es un problema de conocimiento. La ciencia de la medicina tiene como verdad establecida que cuando muere el cerebro, se ha finalizado la vida, pero según estás comentando, aunque haya vida cerebral, no significa que el alma esté encarnada.
-Exacto.
-Entonces lo que se hace necesario es investigar la existencia del alma y que los médicos sean capaces de comprobar si ya se ha ido.
 -Así es.
Xavier ya había tomado el tren de las palabras y no sabía parar y dijo también que el aborto era algo que debería permitirse de forma más abierta, ya que un hijo debe de ser esperado, deseado, estimado, educado...
La adopción sería el penúltimo paso a dar, y si todo eso no fuera posible, optar sin mayor dilación por un aborto controlado, sin peligro alguno para la madre, ya que en estos casos tampoco el alma está anclada al feto... es sólo un proceso de desarrollo fetal.
Quizás sería más conveniente aún educar a la juventud en tomar conciencia del ritmo de ovulación de la mujer, para poder establecer con toda seguridad su periodo de fertilidad, en cuyo campo la ciencia debería esforzarse más y lograr determinar con mayor precisión esos momentos.
Francisco cortó el hilo de los pensamientos de Xavier y le preguntó: ¿Entonces tú también estás a favor del uso del condón y de la píldora?
Evidentemente que sí. Cada tema requeriría una explicación separada; pero en conjunto se deberían usar estas herramientas a nuestro alcance de forma natural. Creo que no habría que poner cortapisa alguna a su uso. Cuando no se quiere un hijo o se teme ser infectado o cuando la pareja ya no responde a esos impactos del amor inicial, habrían de obrar en consecuencia sin temor a ese concepto tan obsoleto como es el pecado.
¿Para ti tampoco existe el pecado? Preguntó Charles.
Para mí el pecado es obrar en contra de las leyes de la naturaleza o de aquellas que han acordado los hombres de forma conjunta. Los pecados que determinan los dogmas de la iglesia, pueden ser admitidos y perdonados dentro del confesionario; pero aquellos que infringen las leyes de los hombres, deben de ser resueltos por los tribunales de justicia. Recuerdo que el Buda dijo que el único pecado que tiene el hombre es el no saberse hijo de Dios.
-Bueno, sólo deseaba resaltar que de lo que vamos a hablar hoy, de momento no está considerado por la ciencia como algo posible, pues para ella, que existan espíritus o que lleguen a reencarnarse o que únicamente utilicen el cuerpo físico como un "pijama" no son opciones a considerar.
-Entonces, olvidémonos por un momento de la ciencia y vamos a escuchar lo que deseas contarnos-dijo Francisco. Charles, también estaba de acuerdo. Le quedaban -se decía a sí mismo-muy pocos años de vida como para elucubrar sobre los pensamientos de la ciencia, que en verdad ahora no le servían para atravesar el último tramo de su existencia.
-Jesús -comenzó Xavier- fue conducido, por un esplendente ángel llamado Yesuel, hasta Betania, a orillas del rio Jordán, que significa "el que separa", bajo las cumbres del Monte Tabor.
 Yesuel era el ángel guardián de Jesús desde hacía muchos millones de años, concretamente, desde que adquirió el alma humana. Los ángeles son una evolución paralela a la humana y su sistema evolutivo es el servicio, en este caso a los humanos.
- Es un tema para meditar -dijo a Francisco.
-No parece lógico que existan los ángeles y además que nos ayuden -dijo incrédulo Charles.
-Creo que es porque no entiendes la grandeza del universo.
-No sé. Es que... pensar que unos seres ayudan a otros porque sí... no parece natural.
-Ellos no ayudan porque sí. Ayudan porque es su método de evolución. Sólo que tú lo interpretas desde un punto de vista humano.
-No sé...
-Te haré una pregunta.
-De acuerdo.
-¿Los glóbulos rojos son capaces de tomar el oxígeno y llevarlo a puntos lejanos?
-Así es.
-¿Y tú qué crees? ¿Que su único objetivo es llevar el oxigeno a las células o tal vez tienen alguna clase de placer al ejercer semejante función?
-Probablemente, en caso de que tengan cierto tipo de conciencia, sentirán una atracción por el oxígeno.
-Tal vez con los ángeles ocurra algo parecido. Son una parte del divino Hermafrodita, Ser, dicho sea de paso, que puede buscarse en el nivel superior al mental. Y para ellos, ayudar, servir, e incluso prestar su propia esencia a los seres humanos, o a otros reinos de la naturaleza, es un método de evolucionar y cumplir con la voluntad de su propio "Padre en los cielos".
-Lo pones difícil -añadió Charles-. Sin embargo, tus razonamientos son ingeniosos y dentro de una lógica...
-Tal vez, continuó el esoterista, donde más fácilmente pueda intentar comprenderse esta relación es examinando la función principalmente humana, el pensamiento. Cuando los hombres y mujeres pensamos estamos utilizando una materia viva, una energía a la que damos forma de pensamientos. Esa materia se llama materia dévica... o materia angélica. Es decir, estamos manejando con el poder de nuestra voluntad, una materia consciente que se ofrece voluntariamente, para ser soporte de nuestros pensamientos. De una forma similar, cuando los Ángeles Solares, seres de antaño que pertenecían a una evolución humana anterior a la nuestra, meditan, producen una fuerza cohesiva sobre la materia, por la que unen los dos aspectos: el dévico y el humano, y de ahí surge la creación de parte del mundo.
-Pienso Xavier –añadió el sacerdote- que lo que intentas decir de una forma más razonable es que "Cuando Dios piensa, o cuando Dios enuncia la Palabra, los ángeles y los hombres actúan cumpliendo su voluntad". Y que ambas evoluciones se necesitan unas a otras, pues están intrínsecamente unidas.
 
-¡Sí! –Exclamó Xavier- es una buena idea la que acabas de expresar.
-Creo que te entiendo -reconoció Charles -sigue por favor con Jesús.
-Juan –continuó Xavier- se hallaba predicando a la gente que se había congregado a orillas del Jordán. Les hablaba acerca de la tradición de purificar sus cuerpos con el agua del bautismo, aguas que acrisolarían sus cuerpos y sus espíritus. Jesús se le acercó y rogó que le sumergiera en las aguas y con ello cumpliera con la ley. Juan, que era clarividente, vio inmediatamente la enorme y brillante aura de Jesús.
 -Soy yo quien debe ser bautizado por ti- le dijo al Maestro.
Pero Jesús le reprendió cariñosamente y le pidió que cumpliera con la ley y purificara las acciones y los sentimientos, que en la próxima Era, el que ejerciese la función de "bautista", purificaría el cuerpo mental o de pensamientos, el cuerpo del fuego abrasador.
Juan, a regañadientes, sumergió el cuerpo de Jesús en las aguas y observó cómo el espíritu de Jesús abandonaba aquel cuerpo tan perfecto y en su lugar el espíritu de Cristo tomaba posesión del mismo.
Los ángeles de ambos espíritus se regocijaron y anunciaron que una nueva etapa para la humanidad había comenzado.
 Jesucristo (nombre que toma Jesús con el espíritu de Cristo en el cuerpo carnal) salió del agua ayudado por Juan, pero para sorpresa de todos no podía caminar y solicitó ayuda para que le condujeran a un lugar solitario en el que pudiera aprender cómo funcionaba aquel cuerpo de carne y hueso.
Estuvo unos cuantos días tratando de articular correctamente palabras, cómo comer, cómo caminar, correr, saltar, etc.
Era un reto para un espíritu tan elevado volver a estar encerrado en un pijama de carne y hueso, tan estrecho y pegajoso. Hacía unos 2.000 años que no se había enfundado en cuerpo humano alguno. En aquella ocasión efectuó el trabajo de Krishna, el afable pastor de las tierras de la India.
Cuando consideró que había llegado su hora, pudo comprobar que había resistido las tendencias naturales de los cuerpos. El hambre no hacía mella en él. Estaba solo en el desierto, la tierra de su cuerpo, hablando en forma simbólica, no tenía agua (emociones), y estaba siendo calentada por el sol (fuego de su mente) por lo que Él se había convertido en un desierto. Y se fue satisfecho al constatar que sus cuerpos, físico, emocional y mental obedecían sus órdenes. Su espíritu había logrado el pleno control de su personalidad y había impuesto Su nota a todos los cuerpos.
(Aquí vemos la analogía con los alto-relieves cincelados en los muros de los templos de los faraones, en los que se puede observar cómo el faraón conduce a los esclavos atados por él, para iniciarlos e imponerles su nota.)
Una vez superadas las pruebas del control de sus cuerpos, se dirigió al Monte Tabor con tres amigos suyos:
Pedro (que significa piedra) su cuerpo físico.
Santiago (que significa ilusión) su cuerpo emocional.
Juan (que significa el Señor habló) su cuerpo mental.
Aquí vemos nuevamente cómo el alma se rodea o es seguida por los cuerpos ligados a su control.
 Estando en la cima de la montaña, se le apareció Dios de entre las nubes. ¿Era nuevamente una representación simbólica? ¿Era la aparición de Sanat Kumara, que en representación del Logos (Dios) había descendido de su elevado lugar, para aplicar el cetro iniciático a los cuerpos de Jesucristo? ¿Se trataba de una nave extraterrestre, tripulada por "dioses"?
Digamos que en ese acto, Jesucristo recibía el plácet del Logos, explicando a esos discípulos o amigos suyos, que Cristo era el primer Hijo de esta oleada humana que había logrado la más alta iniciación terrenal y que ello Le alegraba sobremanera.
Los tres discípulos no pudieron soportar aquella luz tan brillante y taparon sus ojos con las manos, a la vez que se postraban en el suelo.
Jesucristo estaba recibiendo la tercera iniciación simbólica, pues Él ya la había recibido hacía unos cuantos milenios, por eso siempre decía la misteriosa y enigmática frase "escrito está"... aunque ésta también podría explicarse al pensar que para Él no existía el tiempo. Para Jesucristo, todo era un eterno presente, y por ende todo estaba escrito.
Esto está representado con lo que dicen los discípulos haber visto. "Allí también estaban Moisés y Elías", representando el pasado y el futuro.
-¡Cuanto habría dado por estar allí!-dijo el Padre Francisco.
-En este acto de la tercera iniciación-continuó Xavier como si no le hubiese oído-, el Maestro aplica el cetro iniciático en la parte etérica de la garganta, sobre la vértebra número 30 y el cuerpo brilla con gran intensidad. Vemos también que Jesucristo tenía en aquellos momentos 30 años y también se le confería el don de la palabra, por ello esa Divina Entidad les dice: "a Él escuchadle".
-Para mí-dijo Francisco- lo que cuentas son sagrados misterios, que nunca he sido capaz de interpretar. Tal vez... me gustaría saber cuándo un acontecimiento es real o simbólico. Porque en esta respuesta están encerradas las verdaderas posibilidades del ser humano.
-Creo-contestó Xavier- que aquellos que redactaron el Nuevo Testamento, lo hicieron basándose en recuerdos de tradiciones, y tuvieron que pensar mucho para encontrar un nexo que uniera los innumerables huecos en la vida externa de Jesucristo. Hay fragmentos que no caben dentro de una lógica racional y por ello tuvieron que echar mano de personajes o de situaciones, que dieran contenido con cierta solidez a aquello que trataban de comunicar.
Hay un ejemplo que puede ilustrarnos:
"Le preguntaron al Maestro ¿Por qué a nosotros nos hablas con palabras y a los demás lo haces con parábolas?"
"Es que vosotros sois inteligentes y podéis comprenderme, pero los demás no lo son tanto y por ello lo envuelvo con una historia y su moraleja y así lo pueden comprender."
-Entonces...-preguntó Francisco- Quienes escribieron el Nuevo Testamento ¿no sabían todas las connotaciones que implicaba la vida de Jesucristo?
-De seguro que hubo quiénes sabían de qué iba el tema, pero eludieron las explicaciones concretas y reflejaron muchos misterios de una forma simbólica. Por otro lado hubo quienes no conocían los Sagrados Misterios, y narraron los hechos externos. Hubo otros que comprendieron la profunda verdad del Amor, pero está claro que si alguien toma, sin ningún conocimiento añadido, las bellas páginas de los evangelios, nunca podrá deducir algo sobre la grandeza de las iniciaciones, por lo tanto, el desarrollo para un ser humano corriente le está limitado y vedado, y depende de las interpretaciones de quienes son más sabios que ellos.
-¿Tal vez es esa la causa por la que yo me he detenido en mi evolución?-dijo con un extraño y triste acento, el padre Francisco.
-Creo que puede ser-contestó Xavier-. Por ejemplo, si hacemos caso literal a Cristo cuando dice: "Da todo a los pobres y sígueme". Si hacemos caso exacto a las palabras de los Evangelios, y actuamos de esa forma, es muy probable que el mundo se colapsara, pues caeríamos en el subdesarrollo material. Por lo tanto, automáticamente requiere una explicación. Explicación que nos hace depender de lo que diga el más sabio de turno, pero que a lo mejor no tiene nada que ver con lo que nuestro amado Jesucristo quiso decir.
-Sí, Xavier. Tienes razón. Yo soy una persona que verdaderamente ha cumplido todos los requisitos que se establecen en el Evangelio, y sin embargo, siento que algo me falta. Sé, y cada día que paso hablando con vosotros, tengo la certeza de que necesito algo más. Porque siendo bueno, honrado, generoso, a veces me encuentro vacío. Me falta algo, me falta...saber qué es en verdad el Universo. Tal vez cuando he sido más feliz es cuando de verdad he sentido la común unión con algunas personas, que han sido dos en concreto, mi madre física y mi madre espiritual. Me sentía como si verdaderamente nuestras almas fuesen una sola.
-Mi querido Francisco-le dijo Xavier-. Lo que tú probablemente has sentido es el cenit que corresponde a los pasos de la segunda iniciación. Con esta iniciación se consigue percibir la unión grupal de las almas. Y esa sensación de unidad de dos almas o corazones, es la confirmación de que en verdad el universo del Espíritu existe. Ahora lo que te falta es ver a Dios. Comprender realmente que un pensamiento tuyo, tiene sus efectos en el Cuerpo de Dios, o del Logos. Es la luz que el cuerpo mental recibe y consecuentemente es capaz de comprender en un breve destello, la Mente de Dios.
El padre Francisco, el sacerdote del corazón de oro y Charles, el ateo temporal y científico, anhelaron con todas sus fuerzas poder adquirir gran sabiduría y certeza... y rogaron desde el fondo de sus corazones y de sus mentes, que el Alma Universal les concediese tan preciado regalo.
Cada uno se fue a su casa más en silencio que otros días, y también más elevados espiritualmente.
Parecía que en cualquier instante tocarían el Cielo con sus manos, con sus corazones y con sus mentes.
En realidad...ya lo estaban tocando, pues el aura de alguien que permanece en millones de Corazones, les envolvía con infinito amor y sabiduría. Había millones de hijos suyos diseminados por la tierra, pero ellos tres, en este preciso instante figuraban entre los elegidos. Francisco era el representante de tantos y tantos religiosos bondadosos, sacrificados y de gran corazón que había en el mundo. Charles era el científico que había perdido la fe en Dios por no poder soportar ni comprender el dolor del Mundo. Xavier, si bien aparentemente su vida había sido más fácil, ¿qué se podía afirmar de los méritos que había acumulado en sus anteriores vidas? ¿Quién podría juzgar sin temor a equivocarse lo que cada persona era de verdad? ¿Quién podía comprender los hilos que unían a las tres almas con Cristo?
Capítulo 44

Sobre la reencarnación


Esa tarde, Charles vino, sonriente, con una libreta de notas, mostró lo que había escrito en ella y entonces preguntó a los dos amigos.
-Ahí –dijo señalando con el índice la línea- en San Mateo habla de la reencarnación, pero con las palabras que usa, yo no le entiendo. ¿Qué entendéis por reencarnación?
Francisco estaba entre la espada y la pared. Pues si bien, él tenía alguna opinión al respecto, desde el punto de vista de la Iglesia, éste era un tema resbaladizo y no se llegaba a abordar. En su doctrina no había necesidad de reencarnar, pues con una sola vida, algunos de sus sabios habían determinado que era suficiente para ganar el cielo o el infierno por los siglos de los siglos; pero en su interior, no le parecía ni justo, ni lógico.
-La reencarnación -comenzó Xavier- se refiere a la necesidad del alma de aprovechar las posibilidades que ofrece la vida para aprender lecciones terrenales. En una sola vida, aunque sea de mil años, eso es imposible de conseguir y por ello, se estableció el ritmo normal de reencarnación constante. Una vez "recuperada de las heridas" de la vida pasada, el alma se prepara para la siguiente posibilidad de retomar un cuerpo en cualquier rincón de la tierra.
Para ello, hay un diálogo entre las almas de los padres y del hijo que necesita un cuerpo adecuado, en cuanto a herencia genética, tradiciones, medio ambiente, influencias sociales, astrológicas, etc.
Respecto al momento en el que el alma entra en el nuevo cuerpo, creo que existe un velo, tendido a propósito, para que no se sepa el momento preciso. El alma lleva su propia información hereditaria recogida en sus átomos permanentes y de alguna forma que no sabemos, por lo menos yo no la sé, modifica la herencia física que se transmite de padres a hijos. Hasta ahora la última palabra de la ciencia está centrada en la genética. Pero si estamos de acuerdo en la herencia espiritual, cabe esperar que un buen día, la propia ciencia considerará que existen unas influencias, denominémoslas abstractamente, atómicas o subatómicas que con su vibración son capaces de acompañar el desarrollo y evolución del código genético.
 Podría pensarse en el ejemplo siguiente. Imaginemos un pueblo que tiene mil habitantes con unas costumbres peculiares heredadas desde hace muchos siglos y que se mantienen fieles a las mismas.
Un observador podría decir "sin duda la forma de vivir de estas gentes viene determinada por la herencia
de sus antepasados" y un buen día viene un hombre sabio que altera los pensamientos y costumbres de los vecinos. Al cabo de unos años el observador, podría decir. "¡Vaya! Ha habido un cambio que no se correspondía con la tendencia de ese pueblo"... otros dirían "se ha producido un salto cuántico". Y podría añadir "ha habido una mutación genética". Creo sinceramente que esta imagen es muy explicativa de cómo influencias de elementos que están en un nivel distinto, denominado espiritual, pueden modificar el mapa genético de una persona, o permitir que unas herencias se activen y otras no. Pero es más, si atribuimos al ser humano la posibilidad de manejar con su mente y su corazón energías subatómicas y atómicas, está claro que a lo largo de los años conseguirá modificar algo, que probablemente será indetectable para los científicos actuales.
-Creo que estás abriendo otra caja que no sé a dónde nos va a llevar – dijo Francisco.
-Sí, soy consciente de que hay muchos conceptos que abordar, pero voy a hacerlo de forma que no sea una explicación abstrusa para vosotros.
-Hay una ley que rige las demás leyes, es la ley de economía de esfuerzo, la inercia que se adquiere en una vida, se tendría que mantener en las siguientes, para así poder progresar más fácilmente.
De tal forma que se hace lógico pensar que tomamos cuerpos masculinos o femeninos a intervalos más o menos regulares. Así que tenemos cuerpo masculino durante doce vidas y luego cambiamos de polaridad para aprender los dos lados de la vida. No solo cambiamos de polaridad masculina/femenina, sino que también vamos alternando los signos astrológicos, así retomamos cuerpos bajo el mismo signo en el que morimos la vida anterior.
 
 - ¿Cómo puedes demostrar eso?-preguntó Charles- Yo diría que no hay prueba alguna que apoye esa afirmación.
-Bueno...tengo esa teoría y podría decir que el tema de la homosexualidad, en algunos casos, es una consecuencia de esa primera vida en la que cambiamos de sexo. Así, por ejemplo, tras doce vidas (supongo que también podría decirse que el período es de siete vidas ya que estadísticamente se considera que hay un catorce por ciento de homosexuales) encarnando en cuerpo masculino, en la siguiente vida, con cuerpo femenino, tendríamos bastantes rasgos masculinos aunque nuestro cuerpo fuera femenino y también sus tendencias serían lésbicas, pues en las vidas anteriores sentía atracción por las féminas.
Podría también decir que en las últimas vidas con cuerpo femenino, los rasgos de belleza femenina serían casi perfectos, utópicos. Tras unas pocas vidas con cuerpo femenino, sus tendencias, sensibilidad y finura femenina serían más que evidentes.
-Creo que son teorías tuyas –contestó Charles-, pero no creo que haya evidencia científica alguna al respecto.
-No, ya veis que científicamente sólo nos separa un cromosoma y sin embargo eso representa dos mundos muy diferentes, aunque complementarios. Es como si esa creación en la que creemos, se hubiera programado así, y de esa forma, la experiencia de la vida fuera más completa, pues se podría decir que el aspecto femenino es más receptivo, lo cual lleva a períodos de adquisición de nuevos conocimientos y experiencias, y el aspecto positivo es más inclinado a hacer, lo que lleva a esa frase típica de las mujeres que dicen "es que los hombres solo pueden hacer una cosa a la vez".
Creo que es correcto pensar que el alma utiliza un ciclo de vidas encarnando como hombre y otro como mujer y a continuación otro de hombre... siempre alternando esa polaridad. Hay que comprender que para el alma, una vida de cien años es apenas un pestañeo, ya que para ese espíritu no existe el tiempo, sólo "conciencia de ser y siendo" a la vez.
-¿Tienes alguna experiencia de reencarnación previa? -preguntó Charles.
-No quería hablar de mí, pero sí que tengo, y también he conocido algunas personas que recuerdan sus vidas anteriores. Al principio me costaba admitirlo. Sin embargo, después de reconocer mis experiencias, acabé por aceptar que era algo no excesivamente raro... aunque recordando unas palabras de Lobsang Rampa diré que "cuando nacemos bebemos de las aguas del olvido".
Empezaré por una pesadilla que tuve reiteradamente, dos o tres veces al año durante mis primeros 30 años de vida. Siempre era la misma escena. Estaba siendo cruelmente torturado por la Inquisición (así que supongo que eso ocurrió en la Edad Media, la peor y más oscura época del cristianismo). Dejó tan profunda huella en mi subconsciente, que tres vidas después aún seguía atormentándome el terrible suplicio.
En la vida siguiente, fui monje tibetano. La escena fue muy bonita: había una monja que me estaba iniciando en los misterios de la orden del Dharma. Estábamos encargados de velar las reliquias del Buda.
 En la vida anterior fui Francisco Ferrer i Guardia. La verdad es que apenas si había oído hablar de él, pero en cierta ocasión, viendo la televisión, oí que hacía 80 años de su fusilamiento y me puse a llorar.
¡Qué gran zozobra se apoderó de mí! Había oído la noticia, pero no había reparado en el nombre. Así que tomé papel y lápiz y rogué para que lo volvieran mencionar. Cuando lo pronunciaron de nuevo, lo apunté con todo cuidado y a continuación me puse a investigar sobre la vida de aquel maestro fundador de la Escuela Moderna.

Tuve varios sueños al respecto y que en parte he podido ratificar en la biblioteca Arús de Barcelona. Soñé que había sido invitado a la despedida del Gran Maestre Masón, quien había muerto recientemente. Me negué a asistir diciéndoles que no tenía dinero ni ropa adecuada para esa ceremonia de alto copete. Ya conocían mi estado económico, por lo que me prestaron un traje chaqué, que se me ajustaba bastante bien, y me dieron suficiente dinero.
El Maestre estaba vestido con un mandil muy bonito. Recuerdo que era de color azul marino y tenía unas condecoraciones que cubrían su pecho. Allí mismo, un buen bailarín vasco danzó un aurresku muy punteado, con pasos muy difíciles y con los pies de puntillas. Decían que estaba reservado para las grandes ocasiones. Luego, ante todos los invitados, a seis personas nos dieron una cartera conteniendo el testamento del Maestre. A continuación, me llevaron a una habitación aparte y me entregaron una bolsa de forma hexagonal, fabricada con cuero marrón, donde estaban guardados las llaves y los sellos de la Logia. Participé en la comitiva que acompañaba los restos mortales hasta el cementerio. Recuerdo que era un rincón muy bello, con muchas flores. El nicho estaba situado en la base del muro del cementerio, y pintado de color blanco.
Pude constatar algunos detalles en la parroquia de Alella, la localidad natal de Francisco Ferrer i Guardia. Pueblo que me encantaba y donde adquirí un apartamento, concretamente en el barrio marinero del Rost. Pensaba disfrutar de la jubilación allí. Se encontraba ubicado casi en el centro de la villa, tenía bellas vistas al mar... además, estaba a pocos kilómetros de Barcelona.
Estas imágenes bailaban en mi subconsciente, si bien no las consideraba como prueba suficiente para aceptar esa posible reencarnación anterior. Necesitaba más evidencias y en la biblioteca Arús tampoco hallaba nuevas pistas.
Dejé de buscar hasta que se me ocurrió hacer la carta astral de Ferrer i Guardia, lo que conocemos como el horóscopo natal, y lo comparé con el mío. Eran como dos gotas de agua, casi todos los planetas estaban en posición partil, es decir a menos de un grado. Esto no era simple casualidad, era una causalidad absoluta. Creo que solamente se puede dar un caso entre mil millones, que sea similar y con una precisión tan exacta.
Fue curioso cuando hace unos años quise entrar en la Gran Logia del Oriente en Barcelona. Me entrevistó un señor en la sala de entrada. Estuvimos sentados al lado de una pequeña mesa. Me preguntó varias cosas... ¿Cuál era mi interés por la masonería? ¿Quién me había recomendado aquel lugar? Le contesté que en la vida pasada había sido masón y que mi mandil era, justamente, el primero de los que estaban expuestos en el escaparate de la entrada. Se fue al interior para buscar un formulario que habría de rellenar con las condiciones de sigilo, así como otras, que había de cumplir. Le pedí permiso para observar más detenidamente los diferentes mandiles y me dijo que no había problema alguno.
Comencé a mirarlos, empezando por el lado izquierdo. Los había de todas las naciones americanas: Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, etc.
En la parte derecha, se exhibían los distintos uniformes propios de los países europeos: Alemania, Escocia, Francia, Suiza,... y España.
¿El de España estaba en último lugar? ¿Era ese mandil, que yo señalé, el único español? ¿Era aquel mi mandil o bien era el que representaba a España?
Como vulgarmente se dice, se me pusieron los pelos de punta al constatar que lo había reconocido sin haberlo visto nunca antes en esta vida... ¡Esto era una respuesta más a mi duda!
¡Qué fuerte! –exclamó el padre Francisco.
-Los lamas tibetanos-continuó Xavier-, buscadores de las reencarnaciones de lamas prominentes, se conforman con muchas menos pruebas, pero yo necesitaba atar todos los cabos posibles. Ya sólo me queda constatar que mi antecesor estuviera muy relacionado con el País Vasco o que fuera vasco o hubiera muerto allí...
-No suelo hacer caso a los libros que han salido al respecto, pero conociéndote a ti –dijo Charles-, reconozco que me impresiona.
-Te aseguro que no soy una persona muy sugestionable, al contrario, muchas veces me parezco a Santo Tomás, y hasta que no compruebo un hecho por mí mismo, no lo doy como válido.
-Te creo, amigo.
-En la anterior encarnación-continuó Xavier-, parece que tenía que dejar reposar mis cuerpos a causa del terrible tormento al que fui sometido por causa de la Inquisición.
-Brrr. Eso son palabras mayores-dijo el científico.
-Permitidme –continuó el esoterista- que me ahorre lo de "santa", porque de santa no tuvo nada en absoluto y menos cuando se utilizaba "en nombre de dios". ¿De qué dios estaban hablando entonces? ¿Qué dios necesitaba ser salvado de las herejías o de los herejes o de los pobres sanadores o brujos santones? ¿Precisaba ese dios ser protegido de Galileo o de Giordano Bruno?
Bien...como os decía, en la siguiente encarnación pertenecía a la "Orden de los bonetes amarillos" o Gelugpas, pero mi inclinación natural fue la de practicante del advaita dentro de la corriente vedanta.
 -¿Qué significa?-preguntó el padre Francisco.
-Es una parte del Budismo. Digamos que podría calificarse como el más ortodoxo y esotérico, y que concuerda mejor con el movimiento moderno.
-Ya...lo tuyo-dijo sonriendo Charles.
-Sí...eso... lo mío-contestó Xavier con una sonrisa en sus ojos y prosiguió-. Recuerdo que cuando el viejo monje rector quería dejar su cargo por estar próxima su muerte, escribió en las paredes del monasterio un koan muy difícil. La pregunta enigmática la debería contestar el aspirante al cargo que dejaba libre. Nadie sabía la respuesta y todos me preguntaron si no había leído el koan. Contesté que no me interesaba el puesto, que quería descansar y no tener responsabilidad alguna. El anciano monje insistió y me hizo la pregunta.
-¿Y qué pasó?-preguntó el padre Francisco como un niño.
-Contesté sin titubear. Al final tuve que asumir la responsabilidad de dirigir el monasterio.
-Desde luego, que te lo tomas en serio-dijo Charles.
-Ya lo creo. Disculpad si a lo mejor insisto mucho en el tema, pero hay que comprender que el descubrimiento de tan gran misterio, se podría decir que es una de las piedras angulares donde descansa la fe en la Vida. Pues ella nos indica que no existe la muerte tal y como pensamos, y nos hace tener fundados motivos para pensar que somos almas inmortales.
-Si. Tienes razón-dijo Charles.-Continua, por favor.
-En cierta ocasión soñé con la entrañable escena de la iniciación a las prácticas de los rituales monacales. La monja encargada por aquel entonces, se había encarnado en una amiga mía, una compañera de la oficina.
La primera vez que la vi, durante un escaso segundo, mi columna vertebral fue recorrida por una corriente que se me elevó hasta la cabeza. Pasaron días y días sin que volviera a ver a aquella chica y como sea que no tenía referencia suya alguna, no podía indagar nada sobre ella. Sentía una gran angustia. Mi corazón y mi mente inquietos se preguntaban por la identidad de aquella mujer, que ni siquiera sabía si era empleada o visitante de la oficina.
Cuando, al cabo de unos dos meses, volvió a la oficina, la reconocí enseguida, si bien no sabía por qué había sentido aquella descarga eléctrica. Una noche soñé con aquella escena y al regresar al cuerpo, una voz me susurró en el oído: "Esa es Paquita.", nombre de la compañera de la oficina.
-Impresionante-dijo Francisco.
-¿Cómo reaccioné yo? En menos de un segundo me dije, eso es imposible. Tuve que pensar un par de minutos más y decirme: ¿Por qué digo que es imposible, si es mi alma la que me lo está comunicando a través de mi mente y mi cerebro?
-Es lógico pensar así-añadió Charles.
-Como os decía hace unos meses, este es el mecanismo de la mente, que vigila constantemente la integridad psicológica de nuestro organismo y que tiene que superar los impactos que recibimos de los planos más elevados, aunque sea a través del subconsciente. En resumen, que tuve que aceptar que aquella descarga eléctrica en mi columna vertebral, había sido el reconocimiento de una vieja amistad. Supongo que eso pasa a mucha gente, pero no se encuentra explicación alguna a este hecho, que me volvió a ocurrir al conocer a otra persona extraordinaria.
El padre Francisco sonrió.
-De acuerdo, ya falta poco-siguió Xavier-. Se trataba de Gurú Raj. Un Gurú hindú, residente en África del Sur, quien estando en Barcelona, dio una conferencia en la Casa del Médico. Al ir a verle, mi cuerpo experimentó nuevamente esa subida de corriente por la columna vertebral. ¿Lo había reconocido por haber estado en contacto con él en alguna vida anterior?
-Parece ser que sí -dijo rápidamente el padre Francisco para no romper el hilo de la narración.
-Curiosamente, un par de semanas más tarde recibí una carta suya en la que me decía "Bienvenido a casa".
Y para terminar, os contaré el trauma que me ocasionó el martirio infringido por la Inquisición y que os puede poner los pelos de punta.
Sus dos amigos le miraron con enorme interés, casi sobrecogidos.
-Emplearon tal brutalidad conmigo, supongo que como con todos los demás, e imprimió unas huellas tan profundas en mi psique y en mi alma, que, incluso después de tres vidas y quinientos años, permanecían indelebles y vivas en mí.
-¡Qué horror!-exclamó Charles.
-En Zaragoza -comentó el padre Francisco-, expusieron en un museo algunas máquinas de tortura de esa época. Había gente que se desmayaba por el simple hecho de imaginar el sufrimiento que podía causar cada una de ellas. Casi prefiero...no enumerarlas. La verdad es que es algo muy oscuro y triste.
-Los que poseen-contestó Xavier- "una piel sensible" tienen la predisposición a captar la presencia de los espíritus que han quedado presos de aquellos terribles momentos.
En cierta ocasión estuve visitando el Museo de la ciudad de Ginebra. Al entrar en una sala determinada, me entró una terrible jaqueca. Me di cuenta de que en un rincón de la misma había una guillotina. Al salir de la estancia, se disipó la jaqueca. Y es que tendrían que quemar los originales y poner, si se cree necesario, una copia del artilugio en cuestión.
-Como os he comentado antes, tuve una pesadilla que se repitió multitud de veces durante 30 años. En ellas, mi obsesión era escapar de una pequeña y agobiante celda. Tenía que salir como fuese, torcer hacia la izquierda, llegar a un pequeño patio, donde había no sé si un árbol o una fuente en el centro, y desde allí huir por la tapia hacia la libertad, pero nunca conseguía saltar el muro. La mayoría de las veces me despertaba sudoroso y aterrorizado. En ocasiones me incorporaba en la cama y casi no sabía dónde estaba. Y transcurridos unos segundos adquiría la conciencia de que no me encontraba encerrado en aquella horrorosa habitación.
-¡Uff!-dijo Charles.
Es evidente que no pude lograrlo. Allí terminaron con mi vida y lo único que quedó fue una tumba.
-¿Cómo supiste que quedó una tumba? -preguntó Francisco-
-Ocurrió cuando fui de vacaciones a Ibiza en 1970. Visité el Museo Etnológico o Antropológico, cosa que hago en todas las visitas a ciudades de todos los países, pues suelen ser lugares donde hay mucha información acerca de las distintas culturas, así como de su evolución. Cuando concluí la visita a aquel pequeño pero interesante museo, fui al patio y allí observé que había tres ventanucos a nivel del suelo y también una vieja puerta con una reja metálica. Todas tenían los hierros bastante oxidados. Enseguida supe que tenían relación con mi pesadilla. Impaciente y nervioso, regresé al interior y le pregunté al vigilante si se podía visitar aquel sótano. Me contestó que no, que estaba todo en ruinas y era peligrosa su visita. Entonces le dije: ¿Verdad que hay una escalera que termina en una habitación rectangular y a la izquierda hay un pasillo con tres habitaciones a la izquierda?
El guarda se quedó intrigado y me preguntó: ¿Cómo sabe eso?... y yo le contesté, es que en una vida pasada fui torturado aquí por la inquisición.
El hombre quedó tan impresionado por mi aseveración, que atizó enormemente su curiosidad. Tomó un llavero con grandes y viejas llaves de hierro, me acompañó hasta esa puerta, introdujo la llave en el orificio y abrió con cierto esfuerzo la cerradura oxidada. Era evidente, por el chirrido que emitía, que hacía tiempo que no se abría. Entrando a mano derecha había un interruptor eléctrico, que giró el guarda y comenzamos a bajar por la escalera. Allí se me erizaron los pelos, pero continué descendiendo.
Efectivamente, la escalera terminaba en una pequeña sala rectangular y a la izquierda se veía la entrada del pasillo; pero estaba totalmente obstruida por los cascotes, por lo que no pudimos seguir con la visita a esas tres habitaciones.

Sin embargo, había un detalle que no estaba grabado en mi subconsciente y era la existencia de dos nichos en aquella sala. Ambos formaban un ángulo de 90 grados en el rincón de la derecha de la sala. Me pregunto si yo fui enterrado en uno de ellos... pero no quiero ni quise indagar en ese terrible episodio de mi pasado, creo que estoy consiguiendo olvidarlo.
-Yo creo que debiste de sentir algún tipo de repulsión mientras entrabas-añadió Francisco.
-Sí. Como ya os he comentado se me erizó el cabello, y sentí que me faltaba el aire.
-¡Qué horror! –exclamó Charles.
-Este tema –continuó Xavier- lo discutí en un programa de Radio Nacional de España con tres conocidos psiquiatras. Ellos venían a decir que en algunas ocasiones nos adueñamos de experiencias de otra gente, y obramos como si fueran nuestras propias vivencias. Que el ánima mundi o inconsciente colectivo era responsable de tales acciones.
-Y tú ¿qué dijiste?-preguntó Charles.
-Yo argüí que si hubiera sido así, también me habría acordado de aquellos dos nichos, pero, para mí, era evidente que habían sido construidos con posterioridad a mi encarcelamiento, tortura y asesinato. Y aquí es cuando le doy la razón a Freud. Después de haber reconocido el lugar del trauma, dejé de tener aquellas horribles pesadillas. Ya había encontrado el origen de ellas...
-Menos mal, que todo acabó bien-dijo Francisco.
-Aun podría dar un par de ejemplos más si queréis.
-Amigo Xavier-dijo con voz afable el padre Francisco-, de verdad que te creo. No importa si estoy o no de acuerdo con mis superiores, pero mi corazón me dice que hay una verdad muy grande encerrada en las historias que tan amablemente nos cuentas.
-Gracias –continuó Xavier-. Un ejemplo muy famoso, al menos para mí, lo constituye la vida de Mozart. Ya de niño tocaba el piano y componía música. A los cuatro años dio un concierto y para acabarlo de redondear, murió a los 36 años.
-¿Qué tiene que ver esa edad con la muerte o la reencarnación?- siguió preguntando el sacerdote.
A los 36 años, aproximadamente, se produce el cambio del signo solar al signo del ascendente o del signo a través del cual el alma se propone aprender una nueva lección.
Se produce este cambio al hacer Saturno la quinta cuadratura y Júpiter la tercera revolución orbital. Hay una crisis en la cual el alma retoma las lecciones pendientes del pasado. En este caso vemos que el alma no quiso proseguir con el tema de la música, pues ya estaba sobradamente abordada en otras encarnaciones y para él, esta línea había sido la de menor resistencia.
Otro ejemplo lo tenemos en una violinista prodigio, Ana Valderrubia, que antes de saber leer, ya sabía interpretar la escritura musical de pentagrama y a los 13 años ya había tocado bajo la batuta de Zubi Meta.
Vemos que hay similitud en el origen de ambas vidas, que repiten su experiencia como músicos. Si bien esta joven española tendría que saborear, todavía, las mieles de su triunfo, con más edad. Pues al iniciar su carrera en el túnel del Metro, aunque fuera por diversión, necesitaría, para llegar a la fama, pasearse por los auditorios de todo el mundo cosechando los frutos de su esfuerzo personal, así cómo el apoyo incondicional que le han dado sus padres.
Y termino con otro caso, cercano, para completar este tema tan importante de la reencarnación.
Se trata de mi sobrina Nadja. De pequeña, entre los 4 y 6 años, nos dijo en varias ocasiones que esta vida no le tocaba venir, pero que su madre había deseado tanto tener un hijo que decidió sacrificarse para darle ese gusto, y que había nacido de ella... porque en la vida pasada fueron hermanas.
-¡Hay hechos tan extraños en la vida! –exclamó el padre Francisco.
-Esto parecería muy fantasioso, quizás en demasía, para una niña de tan corta edad, pero el caso es que haciéndose un horóscopo con una buena astróloga de Barcelona, que no la conocía para nada, al pasar a la interpretación de los datos astronómicos y geofísicos (datos en los que se basan los astrólogos y que son facilitados por los observatorios de Greenwich o de la Nasa) del momento del nacimiento, le dijo entre muchas otras cosas que no tendría hijos.
"Eso no puede ser, pues ya tengo una niña"-le dijo a la astróloga.
Sin embargo, la astróloga se extrañó mucho, pues aunque estaba muy claro que en su carta astral, en la casa 5, la casa de los hijos, estaba vacía de contenido.
Ante la insistencia de la clienta, que afirmaba que no era cierta la interpretación, la astróloga vio que tenía razón, en realidad lo que significaba era que esa niña no tendría padre... y así fue, pues su padre murió cuando ella tenía dos años.
-Tal vez la última parte de la niña, no tiene relación con la reencarnación-dijo Charles.
-Bueno-dijo Xavier, tienes razón. Solamente la primera parte de la historia de mi sobrina es interesante.
Pues el hecho de que un niño te diga insistentemente algo, da qué pensar. Al principio crees que se lo está inventando y que lo ha visto en alguna película. En una familia que no esté atenta al tema de la reencarnación, probablemente lo escuchará sin inmutarse hasta que la niña o el niño se cansen de repetirlo y al convertirse en adolescente lo olvide.
-Sí. Supongo que habrá muchos casos así, en los que no se sabe qué es fantasía o imaginación, y qué es realidad-contestó Charles.
-Para mí-añadió Xavier- Lo verdaderamente importante es que unas sencillas palabras a veces nos están descubriendo la realidad oculta de la vida, la trascendencia del ser, la inmortalidad del alma, y que sólo aquellos que "tienen ojos para ver" toman esos pequeños pero importante detalles y comprenden que están ante un milagro oculto a los demás.

No porque alguien desee esconderlos, sino porque en general exigimos grandes milagros.
-Creo que tienes razón Xavier-dijo el padre Francisco. Lo más evidente es lo más difícil de percibir. A veces, coincide con despertarme después de una corta siesta reparadora, me ocurre algo extraño. Es como si me viese de otra manera. Me miro a mí mismo. No es que vaya al espejo, es que reflexiono nítidamente sobre lo que soy, y por ende sobre lo que somos. Y de una forma lucida comprendo que existe un maravilloso misterio en la conciencia y en el cuerpo.
Y sé que algo tan perfecto como es una conciencia y un cuerpo tan perfecto, con su cerebro, su circulación sanguínea...y la consciencia... que no es una casualidad, por mucho que insistan algunos.
-Así es amigo Francisco. Nadie puede negar lo que es evidente a nuestra consciencia. Nosotros mismos sabemos lo que sentimos, vemos y percibimos. Y ésos momentos de lucidez incontestable son un contacto con la eternidad, una autoafirmación de que en realidad somos almas inmortales.
-Tal vez, lo más penoso es que esas sensaciones de sentirnos vivos y lúcidos se desvanecen en el trasiego continuo de la vida.
-Para eso está la observación de sí mismo, como dirían los sabios, o la atención expectante-terminó Xavier.
Capítulo 45

En un barrio marginal (V)

Juliette se arrodilló sobre el reclinatorio de la pequeña capilla de su "palacio" a unos cuarenta y cinco kilómetros al norte de Barcelona. Según había escuchado a su esposo, alguno de sus muros estaba construido con antiguas piedras de la época en que Carlomagno promovió la "marca hispánica" para defender su imperio de las acometidas de los árabes.
En sus manos tenía firmemente sujeto el rosario que le había regalado el padre Sauras, su "amado niño" Francisco. No le cabía ninguna duda de que el nombre del padre era muy sugerente, nombre de santos como San Francisco de Asís y San Francisco Javier. Tenía la absoluta certeza de que se encontraba ante un corazón de oro que brillaba de la misma forma que ellos.
Desgranó con profunda devoción, reflejo del plano búdico, las cuentas del rosario. Estaba en el último tramo de su vida y se sentía en paz y gracia de Dios. Es más, se consideraba una persona inmensamente afortunada. Había vivido cómodamente, viajado por medio mundo, conocido el profundo amor de su esposo, y para ella lo más importante, el amor de Dios. No había necesitado llevar una vida monacal, y viviendo normalmente había encontrado a Dios en su corazón.
Le quedaba un anhelo sin cumplir, haber tenido un hijo, pero en los años que su esposo se había visto obligado a atender, casi con dedicación exclusiva, sus negocios, ella había ayudado a varias parroquias y albergues para necesitados. Siempre se había sentido llena de Gracia de Dios. Era un alma realizada. Ninguna circunstancia le había obligado a ser bondadosa y generosa. Era la natural expresión de su alma. Y ello se reflejaba en la alegría de su corazón y en la claridad de su visión.
Cuando llevaba aproximadamente quince minutos rezando, a través de su ojo espiritual recibió tres flashes diferentes:
Un hombre, más parecido a un ángel que a un humano, de constitución fuerte, cabello rubio y ojos azules, caminaba entre la multitud que se apiñaba en Las Ramblas de Barcelona. Por unas décimas de segundo pensó en su sobrino Jacques...Tuvo la certeza de que era el alma gemela del que tanto le había hablado su sobrino. Pero... había algo más, pues sintió que su corazón era atraído con infinita fuerza por aquella imponente figura, y antes de finalizar la visión se encontró diciendo:
"Amado Maestro, tu voluntad sea hecha, no la mía"
 
Apenas habían transcurrido unos segundos cuando su conciencia fue arrebatada hacia otra visión:
Tres hombres se reunían en una mesa de una cafetería y hablaban. Uno de ellos era su "niño" Francisco, si bien era menos joven.
Respecto al tercer flash los tres hombres y el Maestro de ojos azules caminaban alegres por un valle rodeado de inmensas montañas.
 
Sin embargo, lo que más le impactó fue que acto seguido se encontraba "físicamente" al lado del padre Francisco que estaba arrodillado en un banco de la parroquia.
Se sobresaltó, pues si era cierto que estaba relativamente acostumbrada a cierto tipo de visiones, lo que había sucedido en este último instante, era algo más que una visión.
Al principio, le había parecido que su "niño" estaba físicamente delante de ella y es lo que le causó tanto sobresalto. Pero pronto comprendió que en realidad era ella, su propio espíritu, el que se había desplazado hasta la parroquia en Zaragoza y había contemplado a su niño rezando.
Juliette, sin buscar la gloria de este mundo, había conseguido la esencia de la vida. Lo que algunos ávidos perseguidores del poder anhelan: la ruptura de la limitación espacio-tiempo.
Había visto el futuro, y había trascendido la separación ocasionada por la distancia en el espacio. La separación espacial se anula por la capacidad de la unión de dos mentes que no solamente es que se conecten como puedan hacerlo dos celulares o dos teléfonos móviles, sino que se transfiere energía luminosa y cualificada. Y la separación temporal es trascendida porque en la mente universal, el pasado como memoria residente en entes inmortales, el presente como actualidad y el futuro como proyecto virtual, siendo además la semilla que germinará en el plano físico, ya existen, y aquellas almas que han desarrollado la capacidad de comunicarse entre sí lo pueden ver como un libro abierto.
¿Acaso podía pedir más un alma encarnada en un cuerpo?
Miró la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, los dones otorgados, salió de la capilla y caminó por el extenso promontorio desde el que se contemplaban sus tierras. Un pinar descendía suavemente hasta la orilla del Mar Mediterráneo. El azul se veía salpicado por multitud de puntitos blancos. La brisa acarició sus brazos y el rumor del viento entre las ramas de los árboles cantó una canción para ella.
En su corazón rebosaba la luz de un completo éxtasis.
Entonces recordó al hombre rubio de ojos azules. Tal vez tenía algún parecido con la imagen de su Sagrado Corazón de Jesús, y pensó que de alguna forma, aunque había visto algo, ésta visión estaba compuesta de dos elementos diferentes: la visión en sí misma y la influencia del entorno físico, que sirve de apoyo y soporte, en ocasiones, a la visión del ojo espiritual.
Y mientras respiraba la cálida fragancia de los vetustos pinos, los viejos romeros y los pequeños tomillos, pensó en su "San Francisco del Corazón de Oro". Y, desde su corazón, le envió un rayo de luz dorada.
 No sabía que este último movimiento de su mente era el reflejo exacto del río de fuego y luz color del sol del atardecer que su "niño" le había remitido en esos momentos. Supo también que eran los representantes del sagrado misterio de la unión mística, que tantos y tantos santos habían realizado a lo largo de la historia de la humanidad, sin importar un credo en concreto, sino la capacidad de unión de sus corazones y sus mentes, virtudes independientes de cualquier cultura, raza o civilización.

Capítulo 46

El Apocalipsis


Charles que seguía leyendo el Nuevo Testamento inició la conversación.
-¿Qué me podéis decir del final de los tiempos?
-Bien claro lo deja escrito San Juan –contestó Francisco, que se sabía el libro de memoria-, pero habrás de recordar que el propio Jesucristo les dice que "el final de los tiempos no es sabido por los hombres ni por los ángeles del cielo, sólo mi Padre lo sabe".
Por la descripción que se hace en ese evangelio, y con la evolución armamentística actual, se puede deducir que podría haber una gran confrontación mundial, una lluvia de misiles en algún lugar de la tierra y que debido a esas explosiones, se nublaría el cielo y todo el planeta quedaría afectado por la radiación... Xavier, ¿qué opinas tú?
-Pues parece que tienes razón. Queda bien expresado en ese texto... tal vez me gustaría puntualizar, a mi juicio, algunos detalles que nos brinda.

-Veamos lo que dice el experto -añadió, afectuosamente, Charles.
-Se está refiriendo al final del ciclo pisciano y será el momento en el que todos tengamos que luchar por defender nuestras más preciadas posesiones como patria o religión, cosas del pasado; pero que representan esos ideales por los que siempre hemos estado luchando.
-Recuerdo -continuó Charles- que habla del retorno del Hijo del Señor, cuya hora será totalmente inesperada para todos. Y también... que debido a los hombres escogidos, esas horas de horror, esos días de pavor serán acortados y que aparecerán grandes señales en el cielo.
-Aquí parece que han tratado de describir en pocas líneas el Apocalipsis general -siguió Xavier-, pero con una nota de fe, confiando en que se nos ahorrarán muchos horrores. También se dice que aparecerá de nuevo Cristo o un Mesías que vendría en plena gloria. Si estuviésemos a la época de Jesucristo diríamos que un carro con alas de fuego traería al Señor, pero como vivimos en el tiempo de las máquinas voladoras, interpretamos que, de venir Jesucristo, lo haría en un avión. Tal vez, para los más atrevidos, en un platillo volante, y, para los esoteristas, podría ser una forma mental. También se interpreta que tan magno acontecimiento sería anunciado a bombo y platillo por los medios de comunicación mundiales, aunque los poderes de siempre podrían calificarlo como de histeria colectiva.
-En resumen... que a ciencia cierta, no se sabe nada. Todo son especulaciones -añadió Charles.
-Así es -confirmó Xavier-. Personalmente, creo que se prepara un acontecimiento de suprema importancia para toda, o una gran parte de la humanidad. Da la impresión de que deberemos esperar que, después de las más oscuras horas de nuestras vidas, aparezca esa divina Luz que iluminará nuestras almas, produciéndose una especie de Pentecostés planetario.
 Es decir, que todos recuperemos la conciencia de nuestra verdadera esencia y divinidad, a la que renunciamos al nacer en este plano tridimensional y tomamos cuerpo carnal. Nos reconoceremos como miembros de la única familia de Dios... y veremos caminar entre nosotros a los Maestros con Cristo a la cabeza.
-Supongo que eso significaría que ya tendrían que estar encarnados todos ellos, pues parece que la Humanidad está abocada al fracaso y a una nueva confrontación – dijo Francisco.
-Creo que muchos o todos los miembros de la jerarquía planetaria (Fraternidad Blanca oculta) ya están encarnados y esperan que Cristo aparezca en cuerpo físico, en cualquier momento, como respuesta a algún problema grave.
Pienso que Cristo reaparecerá en forma física, teniendo en cuenta que desde el punto de vista esotérico el término "físico" es ya el plano etérico, como respuesta a la correcta invocación de los hombres a la energía de Acuario que nos impacta actualmente. Atisbos de la nueva era pueden ser observados en el servicio altruista a toda la humanidad, por parte de los miembros de organizaciones sin ánimo de lucro creadas para paliar los problemas de los más necesitados. Podríamos citar algunas organizaciones conocidas de todos como Médicos sin fronteras, Cáritas, ACNUR, Cruz Roja, Green Peace y una larga lista, que trabajan en los ámbitos con los que más se identifican.
El poder invocador de la humanidad puede acelerar el regreso de Cristo, preparando los caminos del Señor con la correcta palabra, con la virtud de la inofensividad, que significa haber perdido la capacidad de herir con hechos o palabras; con la difusión de la buena voluntad mundial o incluso la voluntad al bien a través de la magia organizada planetaria.

Es necesario demostrar la verdad de que realmente no estamos solos, sino que hay una multitud enorme de ángeles que esperan que se les contacte, y que están a nuestro servicio desde hace muchos miles de años.
Es esencial comprender que en la tierra hay un Ser que rige el destino del mundo y que su Propósito está prefijado desde hace mucho tiempo, desde el principio del tiempo que Él mismo originó, con las variables que puedan aportar los individuos, gracias a su libre albedrío o la capacidad de equivocarse.
El mencionado Propósito perdura en forma de energía a disposición de la inteligencia humana, y es transmitido a la humanidad a través de todas aquellas almas que han sido o serán capaces de lograr cierto alineamiento con el Plan divino para la humanidad.
Jesucristo aludió a ese Plan de Dios hace dos mil años, como se muestra en un pergamino guardado en el Museo de la Humanidad de Berlín.
-Si existe un Dios que es Amor ¿por qué ha permitido el mal? –preguntó Charles intentado comprender la pérdida de su padre, de su madre, de su esposa...
-Es una buena pregunta. El mal o el bien son extremos de una misma energía. Una dirigida de forma egoísta y la otra altruistamente. Se dirigen hacia metas distintas. Una es propia de la involución o apropiación de la materia densa por parte del espíritu, y la segunda pertenece a la evolución o ascenso de la oscuridad a la luz.
Pero el meollo de la cuestión, es que nos trata de enseñar la lección que subyace en esa acción, en esa decisión de usar el impacto de la energía "impersonal" de forma que sea para beneficio personal o para el bien general.
Tener que optar por diferentes opciones constantemente, hace que evolucionemos de forma más rápida. El bien y el mal forman parte de nuestro mundo dual y dejará de tener su regencia, cuando comprendamos la unidad subyacente en todo.

Charles pensó que tal vez tenía razón, pero a él no le servía aquella explicación, y el padre Francisco había llegado a tener tanta fe, a través de los hermosos acontecimientos que había tenido la fortuna de vivir, que no percibía el mal como un obstáculo o un argumento de suficiente peso para velar la belleza de la vida y la bondad de Dios. Muy probablemente, en su momento ya había tomado una decisión al respecto. Permanecía con sus ojos puestos en el arado de forma natural, si bien requería una nueva perspectiva de la naturaleza de algunos acontecimientos.

Capítulo 47

Los Ángeles

-Hace unas semanas -preguntó Charles- mencionaste que Jesús tenía su ángel protector Jesuel. Con esa cantidad de experiencias espirituales que has tenido, ¿has contactado alguna vez con los ángeles?
-Lo cierto es que algunas veces los he visto-contestó Xavier, pero, y creo que es un problema muy corriente, cuando tratamos de fijar la mirada en la dirección adecuada, la luz o la figura desaparece del campo de visión de los ojos, y es que ambos son diferentes, aunque complementarios. Si tuviéramos clarividencia astral o causal neta, no haría falta enfocar los ojos, pero al tratar de usarlos para ver en el campo astral, se desenfoca la visión cuatri-dimensional al tratar de mirar en la tridimensional.
-¡Qué difícil parece!- exclamó el padre Francisco.
-Mis hijos –continuó Xavier- los veían y hablaban con ellos.

Incluso los hijos de un amigo mío jugaban con los ángeles al escondite. No tenían que buscar al que se había escondido, con decir a su ángel que le buscara, ya había suficiente, ya que al cabo de un segundo les decía el lugar en el que se habían escondido, y, eso acabó siendo aburrido.
 Francisco y Charles sonrieron, por dos motivos diferentes. El sacerdote porque sencillamente le parecía hermoso e inocente. El científico por el contrario sonreía porque nunca habría imaginado que participaría en unas conversaciones tan "fuera de lo común"; pero daba gracias a Dios por tener dos amigos así.
En los últimos años de su vida se encontraba con un extraño regalo. Estaba redescubriendo el universo, que tanto y tan profundamente había creído conocer.
Xavier proseguía con su relato... En cierta ocasión, sus hijos y los míos estuvieron discutiendo si los pequeños agnis (devas o ángeles del fuego) llevaban sus zapatillas con la punta recta o curvada hacia arriba.
-¡Por favor! ¡Xavier!
-¿Sí?
-No... Nada. Sigue. –suplicó Charles sonriendo.
-Devas hay de todas las medidas y colores-Xavier continuaba ajeno a las dudas que podía plantear a los demás su elocuente pensamiento sobre los mundos de los ángeles-. Los que están más a nuestro alcance son: el ángel de la guarda, de la casa, del trabajo, de la sanación, y también, los de las plantas y flores. En cambio, hay devas de enormes proporciones como los que rigen todo un planeta o una galaxia.
-¡Cuanto abusas de nuestra buena fe! -dijo en broma Charles, y continuó-. Los creadores de novelas de ciencia-ficción son unos aficionados en comparación contigo.
Todos sonrieron, y Xavier continuó, imparable, con voluntad de hierro.
-Descendiendo de nivel, los hay que son custodios de toda una montaña, de una región o incluso de una nación... y usando la ley de analogía, me atrevería a decir que de igual forma a cómo tenemos un ángel de la guarda individual, también tenemos un ángel de la guarda terrenal...
 
Hay, también, puntos magnéticos que están protegidos por arcángeles... por ejemplo: lugares tales como catedrales, hospitales, centros de especial interés político, farmacéutico, etc.
Las pirámides, los centros de rituales del pasado y ermitas o centros que se han dejado de usar, van perdiendo con el tiempo el poder magnético que tuvieron y con ello la gente deja de acudir. Aunque también puede considerarse al revés, cuando la gente deja de acudir, los ángeles que vitalizaban aquel punto se retiran.
Recuerdo que en cierta ocasión iba paseando con mi hija y una amiga suya, también era clarividente (casi todos los niños son clarividentes entre los 6 y los 11 años) y se me ocurrió hacer un experimento. Cambié de conversación y me puse a hablar de Jesús, de su nacimiento, de su vida, de su mensaje de amor, de sus milagros. Y cuando estábamos suficientemente inmersos en el tema, les pregunté
-¿Dónde están nuestros ángeles de la guarda?
-Están detrás de nosotros escuchando la conversación.
-¿Hay algún ángel más?
-Delante de nosotros hay un gran ángel de color azul que también estaba escuchando.
La confirmación de la regla era evidente, allí donde hubiere tres o más hablando de mí, Yo estaré con ellos. El ángel azul es un enviado del Cristo. Representa la energía del amor, que, vista de forma clarividente, es de color azul.
-¡Me gustaría tanto ver un ángel! –Exclamó Charles, y continuó -¡Desearía tanto tener una experiencia espiritual!
-Estoy seguro –dijo Francisco-que un día la tendrás.
-¿Por qué estás tan seguro?
-Pues porque estamos los tres juntos. Y deberías de darte cuenta, que este "aparentemente simple" acontecimiento es un milagro.
-¡Ojalá tengas razón! ¡Y de una vez por todas sepa que existe el mundo espiritual!
Charles pidió disculpas por interrumpir el filo de las explicaciones de Xavier y le preguntó -¿Qué es esa ley de analogía?
Esa ley tiene muchos postulados; pero el principal es aquel que dice "como es arriba, es abajo – lo que hay abajo, hay arriba". Así que usando esta ley se puede extrapolar todo en el universo, aunque muchas veces dudo de si ese todo es absoluto.
-Voy a contar -continuó Xavier-, muy resumidamente, una serie de experiencias que tuvimos en aquella época.
"Paseando una tarde por la urbanización donde vivo, rodeada de bosque y todavía muchas parcelas por vender, es decir, que apenas había gente, un hada saludó a mi hija.
-Papá -dijo mi hija-, allí hay un hada que me ha saludado y luego ha sonreído.



-¡Caramba!, ¡Qué bien!-le dije como si fuese lo más normal del mundo– Pregúntale cómo se llama.
–Dice que se llama Napi.
– ¡Qué nombre tan bonito! –Exclamé- ¿Qué significa?
-Dice que flor de pino.
-¿Nos puede enseñar el bosque?
-Dice que la sigamos.
-Durante media hora, aproximadamente, la estuvimos siguiendo y nos señaló unos árboles determinados.
-Dice que este pino en su pasada existencia fue un abeto.
Comprobé que su tronco era muy recto. Parecía dibujado con un tiralíneas.
-Dice que esta encina corchera en la vida pasada era un manzano, pero no quiso dar fruta y esta vida está castigada para que cualquiera pueda arrancarle la corteza.
-Nos mostró unos arbustos más espesos y verdes que el resto del entorno, informándonos de que allí estaba la casa del mago del bosque.
Le transmitimos nuestro agradecimiento y le pedimos si nos podía invitar a alguna de sus reuniones. Ella se fue unos instantes y regresó con el permiso del mago, diciendo que estarían muy contentos si asistiéramos a uno de sus festivales y que esa misma noche celebraban uno. Sería a las 10.
A esa hora llegamos nuevamente al lugar de encuentro, Cristina dio la mano al hada y nosotros seguimos a las dos, iluminando el camino del bosque con una linterna de dos tubos fluorescentes. Lo pasamos muy mal sorteando las piedras, una frondosa vegetación, y para terminar un pequeño desnivel; pero para ellas era como si flotaran en el aire. Nos sentamos sobre unas piedras formando un círculo, mientras nuestro hijo, "que ya era mayor para esas cosas", salió a hurtadillas y se fue a contemplar el festival desde otro ángulo, en donde nosotros no le pudiéramos ver.
Al sentarnos, las hadas comenzaron a dibujar en el aire, con sus propios cuerpos, flores y plantas de todos los colores.

Se podría decir que eran semejantes a una multitud de diminutos deportistas de gimnasia rítmica. Cristina no dejaba de exclamar continuamente con gran admiración y nosotros le rogábamos que nos describiera lo que estaban haciendo. Era muy deliciosa la forma en que nos lo describía.


Mientras tanto, yo iba formulando una avalancha de preguntas a Napi y al Mago.
Para mí era tan interesante como si estuviera ante unos extraterrestres, y surgían de mi mente más de cien preguntas por minuto.
Como sea que Cristina dejó de hacer comentarios sobre los bailes le pregunté por las hadas.
-¿Qué hacen las hadas ahora?
–Se han sentado frente a nosotros y están escuchando atentamente lo que estamos diciendo.
-¿Cuántas hadas hay?
-Hay muchas
-¿Cuántas?
-No sé, pero muchas
-¿Más de cien?
-Uf... si, muchas más.
Así estuvimos asistiendo a varios festivales hasta que dos días antes de la luna llena de Tauro se despidieron diciendo que tenían que asistir todas las hadas del bosque, menos un pequeño retén de guardia, a un lugar secreto en el que se reúnen todos los ángeles y devas para celebrar ese período de cinco días. Dos días anteriores a la lunación, el día de la lunación y dos días después. Les pregunté, a través de Cristina, si eso era siempre así. Contestaron que durante las lunas llenas de Aries, Tauro y Géminis, asistían los dos días antes y dos después, pero en el resto de lunaciones, sólo un día antes y otro después.
Quedamos para el próximo sábado, cuando hubiese pasado la luna llena.
Antes de la noche acordada, Napi vino a nuestro encuentro y le dijo a Cristina que había sucedido un gran acontecimiento, que en vista de la relación humano–dévica que se había establecido, había decidido descender un gran deva para fortalecer y promover esa relación. Nos contó cómo estando todos los devas del bosque reunidos y formando varios círculos, apareció en forma de rayo muy poderoso una gran figura de luz que se fue condensando y dijo "Yo Soy el que Soy".
-¿Cómo le llamáis?- pregunté
-Hajes es su nombre. Es la contracción de "Hada Jesús", ya que encarna para nosotros lo mismo que representó para vosotros la venida de Jesús de Nazaret.
-¿Le podías preguntar si sería posible verle esta noche y también traer un aparato para hacer un experimento musical y grabar nuestro encuentro?
– A ver –dijo Napi-, esperad un momento que le voy a preguntar.
Al cabo de unos segundos, nos dijo que Hajes aceptaba muy gustoso vernos esta noche y que podíamos traer ese aparato con música y grabar lo que estimásemos más oportuno.
... y así lo hicimos. A las 10 de la noche, nos fuimos al bosque con una grabadora, tres cintas con música grabada y una cassette virgen para grabar el encuentro.
Cristina estaba conversando con Napi y nosotros sentados en círculo. Le dije a Napi que si podía ir a buscar a Hajes para comenzar la entrevista. La bella hada salió, y al cabo de un minuto regresó en compañía de Hajes. Cristina se giró para mirarlo y emitió un grito de dolor.
- ¿Qué te pasa? –pregunté yo.
-Nada, es que la potencia de su luz me ha cegado la vista.

-No te preocupes-dijo Hajes-, interpondré una pantalla para que puedas mirarme sin herir tu ojo... y así fue.
Empezamos a dialogar de forma muy abierta, intercambiando puntos de vista muy diversos.
Le dije que iba a hacer un experimento con tres tipos de música que consideraba bastante diferenciados. La prueba consistía en que escuchase distintos tipos de música y nos diera su opinión sobre los mismos. A lo que nos respondió que adelante.
La primera música era un villancico muy conocido y que cantaba Frank Sinatra. Se trataba de Noche de luz, noche de paz.
Cuando las notas comenzaron a sonar a través de los altavoces, las hadas empezaron a formar un pequeño Belén. Hajes se hizo pequeñito como si fuera el mismo niño Jesús y las hadas configuraron el decorado. Mi hija exclamaba continuamente como si viese el festival más maravilloso de luz y color jamás imaginado. Y claro, nosotros pedíamos que nos lo describiera, ya que no veíamos nada.
El segundo tipo de música era del ashrama de Sri Aurovindo. En verdad, bella y armónica. Cristina seguía lanzando expresiones de admiración por el encanto y armonía con el que las hadas bailaban al son de aquella música angelical.
La tercera clase de música era el Rock del Reloj, de Elvis Presley. Como sea que Cristina no decía nada, insistimos en preguntar lo que estaba sucediendo.
-Las hadas están sentadas en el suelo y dicen que si a los humanos les gusta esa música es que están atontados.

La entrevista siguió en términos muy íntimos hasta que finalmente Hajes decidió despedirse; pero nosotros le rogamos si nos podría abrazar para comprobar si éramos capaces de sentir su energía.
Uno a uno nos fue abrazando y luego nos preguntó si habíamos notado algo. Cada cual había percibido el abrazo o la caricia de una forma diferente. Sólo Lulú, que nos estaba acompañando aquella noche, no sintió nada, por lo que Hajes la volvió a abrazar y ella dijo que había notado un cosquilleo muy suave en su mejilla."
-Ignoro -continuó Xavier una vez relatada tan hermosa aventura espiritual- si el sacrificio de ese gran deva habrá servido de algo para ese reino dévico, paralelo al nuestro; pero esta conversación, gracias a los nuevos métodos de comunicación, ha sido escuchada por muchos millares de personas.
Y seguro que ya habrán tratado de penetrar en el secreto suyo y establecido cierto tipo de relación, pero nosotros tenemos el santo vicio de medir todo por el grado de eficacia de la energía empleada.
Sin embargo, pienso sinceramente, que muy pocas cosas tienen de verdad tanto valor como aquellas que dan fe de que el Universo es algo mucho más vital que la parcela que únicamente nos muestra la ciencia, e inmensamente más rico en matices de lo que es el nivel normal de conciencia, en el que permanecen la mayoría de los humanos.
Francisco tenía lágrimas en los ojos. Charles deseaba más que nunca acceder a un mundo tan hermoso y Xavier pensó en el regreso de Cristo. Por un segundo comprendió que tal vez el Pentecostés que anhelaba sería un poco más difícil de que sucediese en términos tan generalizados. Quizás un gran porcentaje de humanos no estuviesen preparados para amar a las hadas, ni a la naturaleza, y menos a sus propios congéneres. También recordó el importante destello de luz que ocurrió en la época de Buda, y, bien pensado, no estaría nada mal si de un plumazo encarnases un millón de nuevos iniciados en el plano físico. Probablemente sería ganada una importantísima batalla en el trabajo asignado al "Centro de La Raza de los Hombres", como reza La Gran Invocación, de cerrar la puerta del mal que atenaza a la humanidad.
-¿Qué es la Gran Invocación? –preguntó Francisco.
-Es lo que podríamos llamar el Padre Nuestro del presente, cuando ya se han calmado nuestras necesidades básicas. Ahora nos toca pedir por la luz y el amor para toda la humanidad y que Cristo retorne físicamente a la tierra.

 -¿Quieres decir que el Padre Nuestro ya está obsoleto?
-En parte sí que lo está. Hay muchos aspectos que no se corresponden con la lógica cartesiana actual. Como decía antes, ya no necesitamos pedir pan o que se nos aparten las tentaciones del camino, ya que gracias a esas dudas, a esas tentaciones, podemos aprender a discernir o discriminar entre los pares de opuestos, entre el bien y el mal... y si obramos bien, el mal no nos tendrá.
De nuevo, un sagrado silencio, que los tres tenían reparo en romper, fue la nota de la despedida de los amigos. Caminaron hacia la boca del Metro y Xavier puso su mano sobre los hombros de sus dos amigos.
-Xavier-dijo Charles.
-¿Sí?
-Creo-dijo el científico- que algo está cambiando en mí. El dolor de mi alma está dando paso a una paz que nunca habría imaginado que podría sentir. Es una mezcla de gozo, alegría y bienaventuranza.
-Bienvenido a la puerta de los dioses, que diría un amigo migo-le dijo con inmenso cariño Xavier.
Capítulo 48

El misterio de la unión de dos almas

-¿Cómo estás, Francisco? –saludó Juliette cogiendo las manos del sacerdote.
-Yo bien. ¿Y tú, Juliette?
-¿Sabes? –continuó ella tomándole del brazo y comenzando a andar.
-¿Sí?
-El pasado martes, cuando rezaba con devoción el santo Rosario, me llevé un gran susto.
-¿Qué te pasó?
-Tenía fuertemente apretado contra mi pecho el rosario que me regalaste. Y durante unos segundos te vi de rodillas en la iglesia. Durante una décima de segundo creí firmemente que estabas justo frente mío, pero recapacité y comprendí que en realidad, de alguna forma que no puedo comprender, me había desplazado con mi mente hasta donde tú estabas.
-¿A qué hora fue?
-Sobre las ocho de la tarde. Luego salí a contemplar el atardecer.
-Es verdad. El pasado martes no vino nadie a la parroquia, pero yo, como todos los días, procedí a rezar el santo Rosario. Recordé a mi madre, luego a ti, y recé por vosotras dos.
-Gracias, Francisco.
-¿Porqué?
-Por rezar por mí.
-No tiene importancia.
-Sí. Sí que la tiene.
-Te tengo que decir un secreto.
Juliette se paró y le miró a los ojos. Delante veía a un hijo. A un maravilloso hijo que la vida le había otorgado al final de sus días. El padre Sauras miró a aquella mujer mayor, pero no vio a alguien que tenía sesenta años. Recorrió el fondo de su alma y contempló el Amor. El profundo Amor de un ángel, de un ser etéreo que se elevaba hacia el Cielo. Luego continuaron paseando.
-Dime, mi niño.
-Pienso que el mundo necesita avanzar un paso más hacia el Amor.
-¿Sí?
-Creo que soy un sacerdote especial.
-¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! Eres muy, muy especial. Eres un santo.
-Bueno, Juliette. Tampoco es para tanto.
-Mi alma así me lo dice, y cuando ella habla, yo callo.
-Durante mucho tiempo, el hecho de no desear a ninguna mujer se me hizo extraño. Yo creía que tal vez estaba enfermo o que no era normal. Cuando acepté el voto de castidad, no me costó nada. Sé que algunos sacerdotes nunca lo pudieron mantener.
-Desgraciadamente para el nombre de nuestra Santa Madre Iglesia, así es.
-Sin embargo, cuando mi madre estuvo enferma, allí en la montaña, aprendí una "nueva" técnica para amar.
-Sí, dime.
-Descubrí que cuando hacía pasar un río de luz y fuego a través de mi corazón y lo enviaba a mi madre, ella lo percibía. -¡Qué hermoso!
-No funciona con cualquiera. Creo que debe de haber una relación muy especial. Tal como la veneración por el alma de la otra persona.
-¿Ves cómo mi alma sabe mucho de ti?
-Eso es porque tu alma es un alma pura y cristalina.
-Sigue, por favor.
-Así pues, el martes, cuando rezaba el santo Rosario, te envié un cálido río de luz que atravesaba tu corazón. Lo teñí con un profundo sentimiento de amor y veneración.
-Entonces fue cuando yo te vi.
-Sí. Es muy probable.
-¿Significa que nuestras almas están unidas?
-Debe ser eso...
Juliette se paró de nuevo. Tomó las manos de su niño y cerrando los ojos acercó las manos del sacerdote a sus labios. Luego las besó.
-Mi amado Francisco, cuando leía a Santa Teresa de Jesús, nunca pensé que encontraría un amor como el que ella sentía por Cristo. Pero ahora, poseo dos tesoros en mi corazón: uno es Dios, el otro es un sacerdote de corazón de oro. Y cuando en mis rezos le veo, no tengo la menor duda de que estoy viendo a un verdadero "hijo de Dios".
-Juliette...
-¿Sí?
-Gracias por tanto amor.
 
Ambos no dijeron nada más. Caminaron hasta los pinares desde donde se divisaba toda la ciudad. La atmósfera estaba muy despejada y ambos miraron hacia los Pirineos. Las lágrimas arrasaron las mejillas de "madre" e "hijo". Un misterio que permanecía oculto entre las montañas uniría todavía más sus almas: "El misterio de los hijos que vienen de las estrellas".
La cálida brisa ascendía desde el extenso valle del río Ebro impregnándose del aroma de los pinos, y ambos supieron que la eternidad es un instante en el que se toca el universo con el corazón.
Capítulo 49

Exorcismo


El verano transcurría plácidamente, el cielo azul del atardecer parecía vibrar y traer la brisa del mar. Los tres amigos vestían pantalones vaqueros. Xavier y Charles llevaban polos de manga corta y se sorprendieron cuando vieron al padre Francisco, no solamente llevando un jersey de manga larga, sino que además, colgada de su brazo, portaba una cazadora blanca.
 -¡Por Dios, padre, da agobio verte!-le dijo Charles.
 El sacerdote sonrió. Parecía que a todo el mundo le daba por decirle lo mismo. Él iba perfectamente pero a los demás les daba una especie de sofoco, con solo mirarle.
 -Es que tengo el termostato averiado -contestó sonriendo.
 -Lo que ocurre es que Francisco es prevenido –apostilló con sorna el Xavier.
 -Nunca se sabe -contestó el sacerdote-.Una brisa, un aire acondicionado... no sabéis lo peligrosos que son los aires acondicionados-dijo todo serio
 Xavier puso las manos encima de los hombros de cada uno de sus amigos y les invitó a ir hacia el puerto.
 -Teníamos pendiente dar un paseo en una golondrina.
 -¡Es verdad!- exclamó Francisco, como si fuese un niño.
 -Pues ya tardamos.
 No se subieron a cubierta como los demás turistas, sino que prefirieron quedarse en la parte baja acristalada.
 
-¿Tres cafés con leche? –preguntó Xavier.
-Hoy preferiría una horchata- sugirió Francisco
-Creo que es una excelente idea -añadió Charles.
-Que sean tres horchatas -pidió el anfitrión al camarero.
-¿Cómo es posible que de la vida de Jesús sólo se cuenten los milagros y no diga casi nada sobre sus sentimientos o sobre las posibles disputas entre los apóstoles?-inició Charles la conversación.
-Creo-respondió Xavier- que normalmente reinaba la armonía. Al lado de un Maestro de Amor y de Compasión no había muchas ocasiones para las discusiones. Tenían suficiente dinero, que era administrado por Judas, la salud tampoco era problema, la comida era suficiente, no les faltaba nunca un techo para dormir, pues la gente generalmente les acogía con gusto. Y me imagino que Jesucristo aprovechaba cualquier reunión para hablar del Reino de los Cielos y del futuro de la humanidad. Les prevenía de las maquinaciones a las que sería sometido su sencillo mensaje de amor al prójimo, pues al fin y al cabo su sincero canto al altruismo implicaba renunciación al egoísmo.
Seguro que el Maestro sabía cuál era su futuro y cómo iban a reprenderle por haber curado a la gente.
Es por ello que empleaba todo tipo de parábolas o cuentos con moraleja.
 Les decía que en los últimos tiempos habría señales milagrosas en el cielo y que eso sería un indicio de que aparecerían todo tipo de gentes que dirían ser el mismo Cristo o un enviado suyo. Les decía que no les hiciéramos caso, pues esa llegada estaba guardada para cuando el Señor considerase que la humanidad ya estaba preparada para ese acontecimiento.
En nuestro tiempo actual han venido muchos instructores como los ya mencionados anteriormente y también otros que han despertado el interés de muchos seguidores. Tenemos por ejemplo a Antonio Blai o a Torkom Saraidarian y también a maestros orientales como Sri Aurobindo, Ramana Maharsi o Yogananda. También otros que han dejado una huella más profunda como Sri. Ramakrisna u otros que al haberse puesto a un nivel de conciencia más llano, han sabido captar el interés de aquellos que no encontraban respuestas en las iglesias y se han afiliado a sectas más o menos aceptadas como los seguidores de Osho, Samael Aun Weor, y muchos que han tratado de enseñar técnicas, más o menos peligrosas, como el kundalini yoga, el Kriya yoga, armonización de chakras, limpieza de auras, etc. Para emprender esos caminos se habría de ser clarividente, pues podrían alterar el ritmo normal de las energías de los cuerpos y producir enfermedades de difícil curación... aunque por suerte, la potencia de sus mentes es algo escasa y la incidencia en la salud es poca... aunque hay que tener cuidado, ya que "la energía sigue al pensamiento"
Charles y Francisco miraban a Xavier. Debían reconocer que Cristo era el tema de su vida.
-Ha sido una lástima-continuaba Xavier- que se hayan perdido tantas oportunidades de hacer llegar las palabras impolutas del más grande de los Maestros que ha caminado entre nosotros, Cristo, y seguirán desvirtuándose todavía más. Si la iglesia no rectifica y se dedica a difundir lo verdaderamente esencial que es el Amor y eliminar todo aquello que se ha ido acumulando a lo largo de los siglos y que han hecho de Dios un remedo del hombre irascible, dotado de unos ojos de doce metros de diámetro y con barba de ochenta y dos metros de largo...
Una de las cosas que le echaban en cara durante el juicio ante Pilatos, era que se había proclamado a sí mismo rey de los judíos. Es evidente que él lo negó reiteradamente y hasta llegó a decir que "su reino no era de este mundo" y por eso les dijo "Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César".
Creo que con esas palabras deja un claro mensaje a los sacerdotes y a todos aquellos que se dedican a la religión, quienes entre otras cosas no deben de meterse en temas de política y en los asuntos mundanos.
-Pienso, Xavier, que estás atentando contra los pilares fundamentales de los que detentan el poder religioso, no solamente de la iglesia, sino de todas las demás religiones. Significaría dejar todo aquello que no es esencial y seguir a Cristo. Y tampoco hay que olvidar el incalculable bien que han hecho en muchos casos una inmensa cantidad de sacerdotes y religiosos. Bueno, creo que si continuamos por aquí nos perderíamos en largos y abstrusos razonamientos. Pero una cosa está clara. No todos los religiosos tienen un corazón de fuego y amor y, desde mi punto de vista, este debería ser el requisito imprescindible para continuar con el camino de Cristo.
-Estoy de acuerdo Francisco –dijo Charles.
-Sí, tienes razón-continuó Xavier-. Jesucristo es eminentemente divino y se interesó casi exclusivamente en resaltar la divinidad en el hombre. Es cierto que practicó muchos milagros, pero eso no era lo que más impactaba a la gente. Su forma de hablar, la potencia y la claridad, y, por qué no también, la contundencia de lo que decía. Ese estilo dejaba a todos pensativos. Era como estar en constante meditación con él, con el espíritu, ya que su técnica era ponerles un espejo bien bruñido ante sus conciencias. Si fue capaz de caminar sobre las aguas o de curar a un ciego, o hacer andar a un paralítico, o dar de comer a una enorme multitud de personas, eso no tenía mayor importancia, puesto que con una orden suya, los devas hacían "cualquier" cosa, aunque fuera resucitar a un muerto, y desde el punto de vista de las gentes, le habrían recordado más como un mago que como un sanador de almas.
Tal y como estamos acostumbrados a ver hoy en día en la televisión hay personas que hacen cosas aparentemente imposibles, pero su impacto en nuestras conciencias es efímero y escaso. Lo único que extraen de nuestro interior es un '¡oh!'...
 Definitivamente pienso que lo que mayor impacto debió de causar a la gente fue su porte, su forma de decir las cosas más sencillas, su fe demostrada con sus obras y con su vida. Y qué duda cabe que los milagros fueron como un signo externo que corroboraba su luz y poder internos.
-Hay algo que siempre me ha parecido extraño, por la futilidad aparente de la acción-comentó el padre Francisco. Me refiero a la entrada de Cristo en Jerusalén, y sin embargo todos los evangelistas lo mencionan.
 Pintura de Hippolyte Flandrin - 1842
-En mi opinión es algo simbólico -dijo Xavier- pues representa una de las metas que deberá alcanzar el aspirante al Gólgota. Ese Burrito blanco, no montado aún por hombre alguno, representa la entrada de la energía Crística en la ciudad de las dos paces, Jerusalén. La carótida o burrito blanco, da paso a ese torrente de energía blanca en la cabeza. De esa forma se resuelve la división entre los dos hemisferios cerebrales, el derecho o el abstracto y el izquierdo o el concreto, el "lado bueno y el lado malo". Cuando ambos se unen, se produce la Luz... y el pueblo se regocija celebrándolo y llevando ramos jubilosamente.
 -Está visto que nada es tan simple como parece-dijo Charles.
-Así es. Quería hacer un inciso sobre la figura de una gran mujer que en mi opinión debió de ser excepcional e incluso iniciada en el corazón, pues si no, no se podría comprender el amor que le profesó a Jesús durante toda su vida
Se habla poco de la presencia de María Magdalena durante la vida pública de Jesucristo, pero lo cierto es que ella sufría en silencio. Jesucristo hablaba con ella, y ella trataba de seguirle por todas las partes mientras que Josefo se había quedado con José y María. En muchas ocasiones dialogaba con María Magdalena acerca de la trascendencia de la vida, del amor, de la lección de la familia.
Esas prolongadas conversaciones eran causa de que algunos discípulos se quejasen, alegando que tal vez Jesucristo no debería hablar tanto con ella. Otros, por el contrario, razonaban que si Él hablaba con María Magdalena, ellos no eran quienes para juzgar u oponerse a sus deseos.
También había otra cosa cierta y es que María Magdalena no acababa de comprender el cambio que había realizado Jesús. Antes era más humano, más cercano y ahora había algo en él que no lograba describir, era como si hubiera cambiado a pesar de ser la misma persona.
-Creo-dijo el padre Francisco- que aquella mujer debió de mantener dentro de sí misma una tremenda lucha que finalizó en el surgimiento desde su corazón de la verdadera esencia del amor. Siento verdaderos escalofríos a la vez que una profunda admiración por ella.
 
 Está claro que hasta que no he sabido sobre el asombroso acontecimiento que comentas que era la compañera de Jesús, no había reparado en su figura. Pero ahora es distinto. Y está claro que si supeditó su vida a la de Jesús, fue porque su corazón era de oro. Renunció a su propia vida para estar al lado del Maestro.
-Tus palabras son sabias, Francisco. No hay duda de que tu alma reverbera con el corazón de los demás.
-A mí- dijo Charles cambiando de tema, lo que fue providencial para Francisco, pues sumergirse en los sentimientos más profundos del ser humano requiere poseer "extraordinaria fuerza de voluntad", o "sabio desapego a las circunstancias" si no se desea ser anegado por ellas-, hay algo que siempre ha resultado como un enigma en la vida pública de Jesucristo, y es la expulsión de los demonios del cuerpo de los posesos.
-Disculpa que te conteste primero yo, pues es un tema que siempre me ha interesado-se anticipó Francisco-. Ese tipo de milagros se ha repetido mucho a lo largo de la vida de Jesús, aunque otra cosa sería afirmar que esos espíritus obsesivos fueran fuerzas satánicas. Hay un ritual en la Iglesia Católica que trata de exorcizar a las personas que lo necesitan. Hoy en día apenas se hace en España, aunque hay países en los que es algo casi cotidiano. Recuerdo que hace unos años la prensa española publicó un artículo sobre un sacerdote catalán, afincado en Colombia, donde, según decían, había expulsado a más de mil demonios. Le llamaban el "Azote del Diablo", se trataba del Padre Llorp. Se decía que incluso asesoraba a la policía, especialmente cuando se enteraban de la aparición de alguna secta satánica. Para sus exorcismos, se ayudaba del ritual establecido por la Iglesia Católica en el libro "Ángeles y Demonios". Cuando se enfrentaba al diablo de algún poseso sufría todo tipo de insultos y agresiones violentas. ¿Y tú, Xavier, tienes o sabes de algún caso conocido?
-Sí –contestó Xavier mirando a la lejanía, mientras parecía revivir algún acontecimiento-. Puedo dar testimonio, con ciertos matices, de dos casos. Si bien en ambos, más que un exorcismo, fue una proyección de la mente para imponer la fuerza del espíritu sobre algo o alguien.
El primer caso lo narró Vicente Beltrán Anglada en su libro "Mis Experiencias Espirituales".
Decía que yendo a la casa de campo de unos amigos, observó cómo en unos cuantos árboles, un labrador había puesto jaulas para atrapar pájaros. – Eso le produjo un gran pesar y no pudo dormir por la noche. Visualizó cómo se rompían aquellas trampas para que los pajaritos no fueran atrapados. Y así fue.
 

A la mañana siguiente, el labrador iba dando gritos de rabia. Alguien había roto todas las jaulas por la noche.
Francisco y Charles quedaron un tanto pensativos. Pues aunque era un caso impresionante de la fuerza de la mente manejando la materia, ellos esperaban algo más.
-Sé lo que estáis pensando... añadió Xavier. Espero que este caso del que fui protagonista os resulte más adecuado a la conversación que estamos manteniendo.
Hubo una pausa y Xavier narró su experiencia.
-Otro caso que recuerdo, o mejor dicho, que tengo grabado en mi mente a fuego, fue a causa de la petición, de una compañera de trabajo llamada Imma, quien sabiendo que yo era "algo raro", pensó que yo podría hacer un exorcismo a una amiga suya que se llamaba Ruth, quien cumpliría 21 años en tres días. Me informó que estaba ingresada en una habitación del Hospital Clínico de Barcelona, se encontraba sola y los médicos no sabían qué hacer con ella. La querían llevar a New York, pues no reconocía ni siquiera a sus propios padres. No comía, ni bebía, solamente se dedicaba a insultar a todos los que se acercaban, y los doctores se vieron obligados a atarla a la cama.
Le contesté que me ocuparía del caso, pero cuando pedí ayuda a Vicente Beltrán Anglada para esa sanación, Vicente me dijo que él no quería saber nada de eso y que me apañara yo solo. La verdad es que yo tenía mucho miedo, pues había visto la película "El exorcista" hacía unos meses y no tenía ganas de enfrentarme a algo parecido.
-Ya lo creo que es para tener miedo-dijo el padre Francisco.
-Meditando de qué manera podría encarar el exorcismo, me fui a la cama. Y con tranquilidad estudié el ritual que debería seguir para llevarlo a cabo. Poseía ciertas nociones de magia y parecía ser que había llegado la hora de ponerlas en práctica.
Pensé, en primer lugar, que tendría que alinear aquella cama con los puntos cardinales, de tal forma que su cabeza estuviese orientada hacia el Norte. Luego debería purificar un determinado perímetro alrededor del lecho, para establecer una barrera sagrada y evitar que cualquier entidad de tipo negativo lo atravesara.
A continuación invoqué al Espíritu de Ruth diciéndole: "Baja. Te voy a abrir la puerta"
Pensé que tendría que hacer algo para sellar las "siete puertas" o chakras del cuerpo de la joven una vez que el "demonio" hubiese salido del cuerpo.
-No entiendo la lógica de las siete puertas -dijo Charles, intentado esclarecer el tema.
-Aunque la ciencia no reconozca el cuerpo etérico, el ocultismo sí que lo tiene en consideración, es más, lo considera el verdadero cuerpo físico. Esos puntos son puertas de entrada o de salida de las energías. Y no hay que olvidar que la principal puerta de entrada para el Alma es el centro encima de la cabeza. Se verá pues que si por alguna causa se cortase la comunicación entre el Espíritu inmortal y sus extensiones en el cuerpo etérico, estas puertas se quedarían a merced de "espíritus traviesos" o "demonios" y como responden a la conciencia de entidades desencarnadas, es por ello que ocurre la posesión.
-¡Creo que empiezo a tener miedo...aunque soy poco creyente en esto! –exclamó Charles.
-No tiene que dar miedo, si el ser humano hace las cosas correctamente, y no deja anular su voluntad por factores externos, cómo el alcohol en grandes medidas, las drogas...etc.
-Entonces una persona relativamente normal no está sujeta a esos peligros.
-Así es-afirmó Xavier.
-Continúa -pidió el padre Francisco-, por favor, que está muy emocionante.
-Tomé siete esferitas de piedra pómez, que había consagrado previamente con el poder de mi mente, y aplicando mis manos sobre las piedras le dije al "espíritu obsesor": Sal de este cuerpo antes de que te queme. Y a continuación, aplicando la primera piedra sobre el bajo vientre de Ruth, en el punto correspondiente al chakra sacro, exclamé mentalmente: "por el poder de mi Espíritu, esta puerta queda cerrada".
A continuación me quedé dormido, y mi conciencia siguió el ritual en el nivel del alma, Y con esa "Autoridad Espiritual", expulsé al espíritu maligno del cuerpo... y el alma de Ruth pudo retomar nuevamente el control de sus cuerpos, que cayeron en un profundo y reparador sueño.
 -¡Impresionante! – no pudo evitar exclamar Francisco.
A la mañana siguiente, la joven poseída preguntó a sus padres cuando fueron a visitarla: "¿Qué hago aquí atada a esta cama?", "¿Qué me ha pasado para estar así?"... ¡Mamá, sácame de aquí!
Los padres y los médicos, que la estaban atendiendo, soltaron las cuerdas y Ruth quedó libre.
Cuando estaba ya más tranquila le preguntaron qué había hecho para liberarse del "demonio"; pero ella no recordaba nada.
El calvario de la muchacha había empezado tres días antes, después de participar en una sesión de ouija con sus amigos. Allí trataron de contactar con algún espíritu dispuesto a contestar algunas preguntas o bien mover algún objeto.
La pista para conocer la curación de la joven estaba tras la escena. Supongo que los médicos definirían la enfermedad con el nombre de esquizofrenia o locura transitoria. Pero, realmente no tenían ni la más mínima idea sobre el origen del terrible trastorno.
-Lo cierto es que pone los pelos de punta -añadió Charles-. No sé cómo fuiste tan valiente.
-Tomé algunas medidas de seguridad. Como ya he comentado antes, hay casos en los que el psiquismo inferior abre las puertas a entidades desconocidas, y puede haber, en caso de debilidad etérica, espíritus malignos o juguetones que vienen del plano astral, para tomar posesión de esos cuerpos sin problema alguno. En casos normales, el Alma no cede su lugar a nada, ni a nadie. Se necesita un decreto del cuerpo astral o emocional para que eso suceda.
-Entonces -habló Francisco- ¿Crees en la existencia del Demonio o de Satanás?
-Entramos en un campo muy resbaladizo, pues deberíamos de verlo desde dos perspectivas diferentes. Desde el punto de vista psicológico podría decirse que su existencia es evidente por la cantidad de pruebas acumuladas a lo largo de los siglos, incluso descritos en la Biblia. Podríamos argumentar que es algún tipo de psicosis, obsesión o enfermedad mental. De cómo puede ser tratado, creo que es un largo tema.
El segundo punto de vista sería religioso y más ortodoxo según las creencias católicas. Éstas parten de la existencia de Dios omnipotente o todopoderoso, creador de todo lo que existe. Si esto es así, nunca puede haber un lugar por el que pueda colarse una entidad entrópica o involucionada y maligna, que se ocupa de engañar, maltratar, torturar o ejercer cualquier tipo de maldad que pueda ocurrírsenos.
Estamos de acuerdo en que, tanto para unos como para otros, no hay una tesis que fundamente la existencia de tal entidad maligna y agresora para la humanidad. Sería incongruente la existencia de un ser así, salvo que se justifique su presencia en nuestro mundo argumentándose que Dios lo ha creado con el propósito de tentarnos o de poner a prueba nuestra capacidad de mantenernos por el camino correcto, ético, altruista, etc.
Yo me he enfrentado en dos ocasiones con aspectos diabólicos; pero la verdad es que no han tenido una consistencia lo suficientemente fuerte como para hacer tambalear mi fe en el Dios que mora en mí.
Creo, continuó Xavier, que sería muy interesante para nosotros, tener en cuenta el siguiente pensamiento positivo sobre este tema:
"Mi espíritu es más fuerte que todos los espíritus que pueblan los diferentes mundos del lado oscuro.
No temo en absoluto cualquier presencia maligna y si alguna osare retarme, con el poder de mi pensamiento, vitalizado por mi fe en Dios, quedará paralizado con sólo pensarlo y desaparecerá de mi presencia. Amén."
-¿Se podría decir que tampoco crees en el Anticristo? – preguntó Charles.
Podríamos definir a Cristo como la expresión más plena del Amor, de la entrega total y de la abnegación y sacrificio por todo y por todos. Creo que nunca acabaremos de comprender el enorme e increíble sacrificio que efectuó esa Entidad, de tan alto grado de pureza y elevación espiritual, al tomar el cuerpo de Jesús durante los tres intensos años de prédica y ejemplo para todos. No sé si podría explicar de forma gráfica lo que representó ese sacrificio para Él. Pero sería similar al hecho de que nosotros aceptáramos encarnar en el cuerpo de un caballo, para predicar entre los burros.
Desde el punto de vista de un sacrificio tan extraordinario, son más comprensibles las palabras que Cristo emitió desde la cruz, "Señor, perdónales, porque no saben lo que hacen". Cuando medito sobre esas palabras y comprendo la majestuosa categoría divina de Cristo, me pongo a llorar... su sacrificio es tan gigantesco que no hay palabras para describirlo.
-¿Con esa explicación, parece ser que estás diciendo que el anticristo es todo lo contrario a Cristo? -expuso Francisco intentando captar la lógica de Xavier.
-Evidentemente que es así. No se trata de una entidad antagónica a Cristo. Se trata de alguien que es absolutamente egoísta y por ende esencialmente malvado, pues todo el esfuerzo de su personalidad está destinado a satisfacer sus gustos, sus pasiones egoístas, sin tener el más mínimo escrúpulo y sentimiento de culpabilidad.
Es alguien que se dedica con todos sus cuerpos a amontonar riquezas y regocijarse con placeres de todo tipo. Es alguien, para entendernos bien, a quien no le temblaría el pulso a la hora de asesinar a lo más puro de la inocencia, representado, por ejemplo, por una madre y sus hijos con el fin de quitarles cualquier clase de riqueza que pudiesen tener, satisfaciendo así algún escondido placer.
-Tal vez hay muchos hombres así-dijo Charles.
-La mayoría de ellos no son conscientes totalmente de su maldad, pero a esos no me refiero.
El hombre del que estamos hablando es muy inteligente, sagaz, domina los tres planos, especialmente el de los sentimientos, y sus facultades pueden ser tan poderosas que sería capaz de desvitalizar al ser humano que se propusiese. No esperes ver un hombre zafio o inculto, él es en ciertos aspectos, el cenit de la inteligencia. Y ésa es su fuerza a la vez que su problema y su limitación, pues, al haber descartado el aspecto corazón, todo lo que está más allá del mundo mental, le está vedado. Tiene mucho poder pero su margen evolutivo es mucho menor. En los mundos en involución se puede decir que es el rey, pero cuando el arco involutivo comienza a ascender hacia el alma y el espíritu es cuando el aspecto corazón lleva en volandas hacia los mundos de Dios. Es con un ser así cómo el famoso 666 adquiere su más completa y plena definición. El evangelista nos da la pista claramente y nos dice que "es número de hombre y el que sepa contar que cuente."
El número 6 corresponde al número de pétalos que tiene el chakra sacro, que es el que rige las glándulas sexuales masculinas o femeninas. Por ese chakra se canalizan las energías de atracción sexual, también se canalizan los deseos más bajos de la humanidad. Esas energías nos impactan a todos, pero está claro que no todos responden o están condicionados por esos impactos en los tres cuerpos. Así tendríamos que el 6 rige al cuerpo físico en su forma de atracción sexual. Tendríamos también al 6 rigiendo al mismo chakra sacro del cuerpo emocional y nuevamente al 6 rigiendo al chakra sacro del cuerpo mental. 666 activo o hiperactivo en el humano, lo convierte en un anticristo, en una bestia... y el 666 es su número.
-Un hombre así debe ser terrible-exclamó Charles.
-Casi se podría afirmar que ha dejado de ser humano. Con bastante probabilidad, su Alma Eterna se ha separado de su reflejo carnal.
-¿Y qué le espera a este hombre?... ¿Tal vez el infierno?
-Con el tiempo no tiene un lugar en la evolución humana actual y su destino es salir de este mundo.
-¿No tiene salvación?
-Como te he comentado antes, si que tiene nuevos mundos a los que ir, pero siempre dentro de los tres planos más bajos que he comentado. Podría decirse que él mismo se expulsa de este Reino humano, como fenómeno evolutivo, y se ancla al reino mineral, en donde ha de empezar un nuevo ciclo evolutivo, junto con aquellos que han practicado, de forma consciente, la magia negra.
 

-¡Tal vez alguno tenga salvación! –dijo el padre Francisco, mostrando compasión.
-Supongo que siempre habrá excepciones.
-Yo estoy seguro de ello-contestó el sacerdote del corazón de oro como si pudiese ver más allá de lo que alcanza cualquier mente humana racional. Tengo la completa certeza de que una mujer, con su infinito corazón de madre, podría hacer regresar a nuestro mundo a alguien así. Estoy seguro que, con tanto amor, establecería ella misma un hilo para que de nuevo el alma y la mente de un ser tan malvado volviese a sentir la calidez acogedora de su Alma.
Xavier y Charles miraron el rostro de Francisco, y no dijeron nada, pero ambos se sintieron elevados por el amor que brotaba del corazón del sacerdote. Sin duda, si había que buscar un digno y excepcional representante de la Santa Iglesia Católica, lo tenían delante. Francisco debía ser uno de los exponentes más sublimes y santos que existían en este momento, aunque, en apariencia, no era nada más que un simple y humilde padre espiritual del Seminario de una ciudad entre tantas como hay en el mundo.
-Uf- dijo Charles-, permitidme preguntar, antes de llegar al cielo, si tenéis constancia de alguna curación, alguna sanación que hayáis hecho vosotros o alguno de los santos.
Como sea que Francisco no decía nada, Xavier tomó la palabra y empezó a relatar algunas de sus experiencias al respecto.
Se podría decir que he efectuado algunas curaciones; pero eso no es nada extraordinario. Creo que el poder de la sanación está en todos nosotros. Nuestros pensamientos de amor o de compasión hacia las personas que sufren alguna enfermedad, resuenan en los éteres planetarios y los devas de curación los llevan hacia su destino y los ponen a los pies del ángel solar o del alma, cuyo cuerpo presenta algún tipo de dolencia y decide si es viable la sanación o por el contrario debe seguir sufriendo ese mal y aprender algún tipo de lección que esa enfermedad le está presentando.
Recuerdo un caso en el que una amiga me pidió ayuda para unos vecinos suyos. La madre estaba ingresada en estado grave en el hospital. Tenía lupus eritematoso y parecía que no tenía cura.
Me fui a esa casa y pedí a todos los reunidos, creo que éramos 7 personas y les pedí que visualizaran cómo de cada uno de ellos salía un rayo de color verde que vitalizara a la madre y que estuvieran así durante cinco minutos. Creo que se formó un aura muy poderosa y la imagen de la madre se formó en el centro nuestro, habíamos conseguido visualizar y vitalizar su figura y sanarla de su mal. A los dos días había regresado a su casa y estaba sanada de su enfermedad.
 -¡De Lupus!- Dijo Francisco. Creo que antes era una enfermedad con un alto índice de mortalidad.
-Si, pero las enfermedades son síntomas de energías mal encauzadas y por lo tanto pueden ser curadas modificando el flujo de esas energías.
En este contexto recuerdo otra curación de una jovencita de apenas 16 años. Tres médicos le habían diagnosticado una enfermedad de inmunodeficiencia. Le daban un máximo dos años de vida.
Sus padres son amigos míos y les invité a comer a mi casa. Mi hija Cristina y también Daniel, ambos clarividentes, estaban en casa. Les rogué que revisaran sus chakras, sus líneas de energía y que tomaran buena nota por si había alguna rotura. Efectivamente, los dos coincidieron en ver roturas entre tres de los chakras del cuerpo de Silvia, que así se llamaba esa chica.
Formamos un círculo y enviamos nuestras energías hacia esos puntos rotos de energía.
Lo estuvimos haciendo durante unos 7 minutos... Silvia continuó viviendo felizmente hasta los 33 años. Murió por depresión grave. Su novio, el gran amor de su vida, la dejó plantada.
Otro caso que recuerdo interesante relatar, tiene que ver con un buen amigo mío. Víctor se tenía que operar de la cadera. Le estuve enviando energía verde a esa parte de su cuerpo y cómo sea que decidió operarse, me puse a prepararle el quirófano, el cirujano, el anestesista y todo el equipo médico. Lo estuve haciendo hasta el día de la operación. Cada mañana incluyo a mis seres queridos y apreciados amigos en la meditación matutina.
El día de la operación reposé en la hora de la siesta. Me había olvidado completamente de la operación; pero al despertar tuve una visión en la que Víctor abría la puerta del quirófano y cantaba un bonito tango.
Él es argentino y esa era su forma de decirme que la operación fue todo un éxito.
Tengo muchos casos más archivados en mi memoria. No sé en qué porcentaje he curado yo o bien los ángeles de sanación. Quizás ese misterio lo descubra algún día. Sin embargo, lo que más me importa es haber intentado ejercer mi deber de compasión hacia los demás; de haber lanzando energías sanadoras desde mi corazón, y si ha habido o no sanación, es cosa del alma y no de la personalidad.
Francisco y Charles se miraron... no eran necesarias las palabras para analizar esas sensaciones... esos pensamientos... esas posibilidades que se abrían ante ellos.
Hay una imagen que a veces tenemos la suerte de contemplar. Cuando se divisa una cadena montañosa sobre la que recientemente ha nevado, se observa nítidamente el límite hasta el que la nieve ha podido descender.
 
Debajo de esa línea, únicamente se puede percibir el color verde de los bosques. De la misma forma, el mundo espiritual siempre está ahí esperándonos, somos parte suya, pero está sujeto a unas leyes, podríamos decir eternas, si es que cinco mil millones de años nos parecen una eternidad, desde el punto de vista humano. Es decir, que la evolución de los planetas, de los sistemas solares continúa imparable hacia un punto determinado y constantemente nos vemos impelidos hacia ese lugar abstracto en el Ser Divino... Y el corazón de Xavier, de Charles y de Francisco se estaban uniendo, como muchos millones más, para un contacto ininterrumpido con el mundo de las Almas.
En definitiva, estaban ascendiendo por una montaña, a punto de establecer su nivel de conciencia en el límite donde la nieve cae silenciosamente y llena de gozo el espíritu de los bienaventurados que llegan a ése nivel. Allí, las leyes espirituales permanecen inmutables. Es lugar donde la razón pura de color dorado impregna los corazones de cada ser humano, independientemente del papel que represente en el teatro de la vida, de la confesión religiosa o de la adscripción política, de las costumbres que han sido su regla cívica de conducta.
Oportunidad para todos, Amor para todos, Sacrificio para todos, hasta que el día de "Sé con Nosotros" en un lejano tiempo, reúna las almas y los espíritus, y juntos se eleven hacia los lugares todavía no tocados por humano alguno, salvo algunas excepciones, como nuestro amado Cristo, Buda y un puñado de superhombres, que son como las gotas que anticipan una lluvia intensa e imparable.
 Capítulo 50

El misterio de los hijos de las estrellas


-Desde el día en el que te conocí, siempre me he preguntado por tu nombre -dijo el padre Sauras a Juliette- mientras vigilaban a unos niños de la parroquia que se bañaban en la piscina de la "Quinta de Juliette", como era conocida en todo el barrio.
-Yo nací en Francia, en una aldea muy cerca de Olorón.
-Pero... ¡No se te nota ningún acento!
-Mis padres eran españoles que se habían visto obligados a pasar la frontera durante la guerra civil.
-Ya.
-Tenía apenas veinte años, me casé con un rico industrial de Barcelona, y cuando él murió, como sea que me dejó en herencia todo su patrimonio, y parte del mismo estaba en Zaragoza, decidí quedarme aquí.
-Siento lo de tu marido.
Juliette necesitó tomar el brazo de Francisco.
-Ya se ha pasado. Fue una etapa. Ahora, solamente tengo puestos los ojos en la eternidad, y más desde que te he conocido. Estoy segura de que la vida nos espera con infinitas sorpresas.
-Por Dios, Juliette. Tienes la facultad de hacerme llorar continuamente.
La dulce señora tomó con fuerza la mano del padre Sauras y continuó.
-Tuve un sobrino.
-¿Ya no vive?
-No. Se fue de este mundo en un accidente de tráfico.
-Es curioso. Recuerdo que cuando estuve en la montaña de párroco, también conocí a un joven francés, Jacques, que tuvo un accidente y era de Olorón.
Juliette miró con sorpresa al padre Francisco.
-¿Cómo era?
-Moreno, ojos oscuros muy grandes, y apenas medía metro y medio. Jugábamos al ajedrez, hablábamos sobre religión y sobre Dios... recuerdo que en una ocasión adivinó el futuro.
 

-No cabe la menor duda. Era él. Y hora recuerdo que algunos veranos los pasaba en el Pirineo español, pues su padre era de allí. Yo era tía suya, pero por parte de su madre.
-Aquel chico era especial
-No lo sabes bien-añadió Juliette-. Desde pequeño, fue mi sobrino favorito, y aunque nos veíamos esporádicamente, su madre me contó cosas muy extrañas sobre él.
-¿Sí?
-En el colegio público de Olorón destacó tanto en la academia que el profesor le utilizaba como corrector de exámenes.
-¡No puede ser!
-Sí. Así es. Pero eso fue cuando tenía dieciséis años. Cuando era más pequeño su aptitud para las matemáticas le causó un enorme disgusto.
-Cuenta, por favor.
-En las escuelas públicas, por entonces, había niños de dos años de diferencia o tal vez más en una misma aula. Él, que era el más joven del segundo curso, resolvía los problemas de matemáticas de todos los que se lo pedían, incluso de cursos superiores. Me contó mi hermana que en una ocasión, el profesor se tuvo que ir a un entierro. Así es que puso en la pizarra un problema que, estaba seguro, de que nadie lo resolvería. De esa forma tendría a los alumnos ocupados las dos horas que debía ausentarse.
-¡Qué hábil!
-Sí-sonrió Juliette-. El caso es que cuando regresó el maestro, el problema estaba resuelto en la pizarra y todos los alumnos estaban alborotados, enredando y lanzándose bolitas de papel, además de otras gamberradas.
-¿Y?
-El maestro de escuela se quedó helado, pues era imposible que resolviesen el problema, siendo cómo era de nivel de cuarto curso, al que también impartía clase.
-¡Josplis!
-Sin mediar explicación, el profesor pasó a la clase de los mayores y preguntó quién lo había resuelto. Todos permanecieron mudos. Enfadado, regresó al aula de segundo curso amenazándoles con no salir al recreo hasta que no se presentase quien lo había resuelto.
-¡Tal vez el profesor se sintió herido!
-Así es. Aunque la palabra correcta es humillado.
-¿Y por qué no se sentía contento de que hubiese un niño que fuese capaz de resolver el problema?
-Para un maestro de escuela, así como para un profesor de instituto e incluso un catedrático de universidad es incomprensible que haya un "renacuajo de diez años" que sepa tanto como él.
-Tienes razón no lo había visto así.
-Bien –prosiguió Juliette-. Por fin salió a la palestra mi sobrino Jacques y el maestro le castigó argumentando que había sido el causante de tanto alboroto en la clase.
-¡Dios!
-Pero hubo más. El niño no sabía dónde se metía, y durante toda la semana siguiente hubo una lucha tremenda entre profesor y alumno.
-¿Cómo pudo ser eso?
-El maestro escribía en la pizarra una operación matemática y, casi, antes de terminar de poner la última cifra de la operación, salía Jacques y escribía la solución. Después de varios días de lucha soterrada, el maestro le prohibió salir a la palestra y a partir de entonces le ignoró, como si no existiese.
-¿Y qué sucedió?
-Le ocurrió lo que a muchos niños genios, se aburría en clase siguiendo el ritmo insoportablemente lento de los demás chavales.
-Claro.
-Hubo muchas anécdotas en referencia a mi sobrino.
-¡Madre mía!
-¿Qué pasa?-preguntó Juliette asustada.
-Acabo de recordar algunas de las enigmáticas frases que me dijo su joven esposa cuando me despedía de ella.
-¿Si?
-Para mí, apenas tenían sentido, pero ahora me ha venido una concretamente, clara y nítida "No se lo creerá pero me dijo que era E.T."
Juliette miró a su niño.
-Así es Francisco.
-Pero eso sólo son cuentos chinos-dijo el sacerdote sin creerlo.
-No-dijo la catequista. Eso es una realidad de la que sólo algunos a lo largo de sus vidas se enteran.
-Pero...Juliette. Nunca han existido ni los ovnis ni los extra-terrestres.
-¡Mi niño! Tú no sabes todo sobre la grandeza de Dios y de su Creación.
-Bueno. Una cosa es creer en Dios y otra cosa es creer en los marcianos.
Juliette bajó la voz y habló quedo.
-¿Confías en mí?
-Por supuesto Juliette. Estoy seguro que dejaría mi vida en tus manos.
-Hay milagros que pasan por nuestras vidas y no nos damos cuenta de ellos. Por ejemplo: un accidente que no ha ocurrido, una enfermedad que no ha vencido a la vida del cuerpo, el amor imposible de dos jóvenes y que ha llegado a ser una realidad, un presidente de gobierno que no es asesinado...miles de acontecimientos que en algunas ocasiones tienen una causa fuera del escenario aparente de la vida.
-Creo entenderte.
-Para varias personas de Olorón, la existencia de un niño procedente del espacio exterior, es decir, un hijo de las estrellas, era, más que un cuento, una enorme probabilidad a juzgar por algunas anécdotas.
-Sigue, te escucho.
-Hubo a lo largo de su corta vida hechos que indicaban que teníamos un niño prodigio, pero, puesto que es casi imposible que alguien lo compruebe, si no es por signos externos, y que pueda medirse la capacidad de una mente, nos debemos regir por algunas frases enigmáticas que nos dijo su madre. Ella nos contó que un buen día le vinieron a visitar tres hombres con traje negro. Eran muy extraños. Le preguntaron por su hijo, pero les dijo que estaba estudiando en la Universidad de Pau.
-¡No entiendo qué puede significar eso!
-Disculpa. Ya veo que tú no eres un versado en temas de ovnis.
-No.
-En estos ambientes culturales, todo el mundo ha leído acerca de los hombres de negro. Se les relaciona con apariciones y fenómenos ovni.

-¡Ah! Me estás diciendo que su madre, aunque no sabía nada sobre el tema, aportó una prueba de algo que estaba oculto para todo el mundo.
-Así es. Es muy importante que el testimonio sea de alguien que no tiene ni idea de lo que ocurre. Esas palabras extrañas, que para el testigo no tienen el más mínimo sentido, representan una maravillosa y pura fuente de valiosa información.
-Ahora te entiendo. Resulta que, aunque ni yo mismo tenía idea del asunto, era, y soy portador de una información valiosísima.
-Así es. Tú, inmerso en la ignorancia de tales cuestiones, te habías topado de frente con un misterio.
-Entonces... su esposa sabía algo sobre el misterio del "hijo de las estrellas".
-Así es. Ella lo sabía todo.
-Sigue por favor, que esto se está poniendo interesante.
-De niño, ni siquiera él mismo sabía quién era. Su mente era un fuego inmenso capaz de viajar mentalmente, pero desconocía su verdadera esencia. Sin embargo, cuando fue a la Universidad de Pau, encontró a alguien. Unos años mayor que él, de quien dijo a su madre: Somos una misma alma en dos cuerpos.
-¡Que fuerte!
-Su madre era una persona muy callada y respetuosa, y lo guardaba todo en el fondo de su corazón. Ella conocía a su hijo. Y solamente dijo esto cuando murió.
-¡Pobre madre!
-Ya lo creo. Pero tener un hijo así, es a la vez un honor y un inmenso sacrificio, porque ese hijo no pertenece a este mundo.
-Parece que me estás hablando de Jesucristo.
-En cierto modo, así es, salvando las diferencias.
-¿Qué más ocurrió?
-Hay muchas anécdotas de lo que podría denominarse "el humilde paso de un viajero de las estrellas por nuestro mundo" pero en lugar de contar historias que pueden llevar a la incredulidad te haré un regalo.
Juliette tomó del brazo al padre Sauras y le llevó hasta el salón de la casa principal de la finca. Se acercó a una librería. Extrajo un grueso volumen de tapas recias. Se titulaba: Pasaporte a Magonia.
-Antes de mostrarte lo que deseo que leas, te indicaré que hay una diferencia de dos años entre el nacimiento del muchacho y el posterior fenómeno ovni. He pensado mucho sobre ello y he llegado a la conclusión de que hubo un acontecimiento que pudo enlazar un hecho con el otro.
-Me tienes en ascuas.
Juliette sonrió.
-Ahora abre el libro por la página 770 y lee en la línea 55.
"En el mes de mayo de 1942, en la ciudad de Olorón, hubo un avistamiento ovni en tercera fase"
-¿Qué significa?
-Si no me equivoco, pues yo tampoco soy una experta y sólo me he interesado en lo que atañía a mi sobrino, que hubo un avistamiento de ovnis, y dentro del ovni, se distinguieron unas figuras que parecían humanas.
-¡Ah, vale! ¡No parece gran cosa!
-Ya. A ti no te resulta valioso. Sin embargo para mí, sí lo es. Justo en ese mes, mi sobrino se cayó a un canal. Su madre estaba lavando la ropa. Como pudieron, le rescataron. Estuvo cerca de un minuto en el que parecía que no volvería en sí. Y luego comenzó a respirar.
-Tal vez, pero no veo la relación.
-En mi opinión, en aquel instante ocurrió algo muy extraño. Pues si bien los acontecimientos no parecen tener relación, sin embargo, la genialidad de aquel muchacho estaba fuera de su herencia genética. Sus padres eran del todo personas normales.
-Ya-dijo el sacerdote de una forma poco disimulada su incredulidad.
-Bueno. Tú conociste al joven. Te regalo este libro. Es la prueba junto a otras anécdotas de que en verdad existen "los hijos de las estrellas".
No sabía el sacerdote del corazón de oro que aquella era la última vez que vería con vida a Juliette. Sus almas sí que lo sabían. Se acercó a ella, rodeó con sus grandes manos la cabeza de su "Santa Teresita" y besó la frente de su segunda madre, con tanto amor que sus almas se estremecieron.
-Recuerda mis palabras -le dijo Juliette-. Los dos hemos sido muy afortunados. Trabajamos para Cristo y un día verás a más "hijos de las estrellas".

-Si le hubiesen dicho al padre Francisco que aquellas solemnes y visionarias palabras se habían grabado a fuego en su corazón, lo habría creído, aunque quedaron exclusivamente guardadas en algún rincón de su memoria.

Capítulo 51

Ultimas horas en libertad de Cristo.


Nuestros amigos presentían que sus reuniones se estaban terminando, y también sabían que su amado Cristo estaba a punto de pasar la gran Crisis. Si bien ellos no llegaban a sentir el dolor de la crucifixión como los antiguos místicos, que con el poder de su mente y su corazón, permitían que sus cuerpos sufriesen laceraciones similares al martirio ocurrido hacía tantos años, mantenían un silencio respetuoso ante las palabras de Xavier.
-Jesucristo veía acercarse el final de su ministerio y quiso congregar a sus doce apóstoles en un lugar concreto, con el objetivo de celebrar la fiesta de la pascua y anunciar el final de su mensaje de amor... por el momento.
Ya les había anticipado que, "cuando entraran en la ciudad encontrarían a un hombre portando un cántaro de agua". "Le tendrían que seguir hasta el aposento alto y allí celebrarían la cena de los panes sin levadura y el cordero pascual".
Eran dos símbolos bien claros para aquellos que saben y por lo tanto "tienen ojos para ver" y que voy a explicar un poco: Doce discípulos que han seguido al señor de la casa al piso alto. En nuestra cabeza se encuentra también ese chakra de doce pétalos. Es la contraparte superior del chakra del corazón, que ha sido elevado hasta la cabeza por el sacrificio de la vida, por el amor a la vida y al prójimo. Es la culminación de una etapa de servicio a la humanidad.

Por otra parte está la ceremonia del lavado de los pies a los doce discípulos. Jesucristo se encarnó al principio de la Era de Piscis y deseaba finalizar su simbólico ciclo con el lavado de los pies de los cansados peregrinos que han recorrido el camino. Piscis rige los pies y el símbolo de su lavado o purificación ha de ser cumplido antes de poder cenar... estar en la mesa con el Señor y comer el pan de la "espiga" de Virgo.
 Pintura de Oliver Del Parson
 Todo se consumaba según estaba escrito... el cordero de Aries había sido comido y Piscis debía dejar paso a Acuario... era que ya está amaneciendo ante nuestros ojos...
Terminada la cena, Jesucristo le rogó a Judas que hiciera un último sacrificio por él, y que diera testimonio del Mesías, de igual forma a cómo Buda lo hizo antes de acceder a su Budeidad, a su iluminación, cuando el maligno, el Rey de las Nagas o del mundo ilusorio, le preguntó:
-¿A quién tomas tú por testigo?
-A la tierra tomo yo por testigo- y lo hizo hundiendo su mano en la tierra. Según dice la tradición, una lluvia de pétalos de rosa cayó sobre toda la tierra y Buda recibió la iluminación y rompió sus lazos kármicos con la humanidad. Aunque seguirá viniendo una vez al año, en el momento exacto de la luna llena de Tauro, para añadir sus bendiciones a las de Cristo y de toda la Jerarquía Planetaria durante la celebración anual del Festival de Wesak.
 
 -No sabía nada sobre ese festival-dijo el Francisco y preguntó- ¿Qué es Wesak?
-Es el nombre de un valle que está situado a los pies del Monte Kailás o Monte Meru, en el Himalaya. El Monte Meru es considerado como el ombligo del mundo. Es una montaña sagrada, hueca por dentro, que tiene una de las muchas entradas, existentes en la tierra, al reino espiritual.
-Entendido. Continúa por favor.
-Judas, muy a pesar suyo, obedeció las instrucciones de su gran amigo y protector y fue a buscar a la guardia romana para que apresaran al Maestro. Antes, había hablado con Caifás y los sacerdotes con el fin de evitar alborotos por parte de los seguidores de Cristo.
-Es curioso, cómo cambia el concepto que solemos tener de Judas-dijo Charles.
-Lo que es una realidad es que podemos leer un libro, e interpretarlo toda la vida de la misma forma. Y lo que es más curioso, interpretamos lo que otros nos han sugerido.
-Es cierto-contestó Francisco. Leemos el Nuevo Testamento, y apenas nos surgen imágenes nuevas, de tal forma que existe una interpretación oficial que se ha fraguado a lo largo de los tiempos.
-Ahora-dijo Xavier con expresión un tanto seria- desearía entrar en una parte que también requiere una explicación añadida a lo que siempre hemos leído o escuchado. Es el episodio de Getsemaní.
-Te escuchamos Xavier-dijo Charles con voz grave.

Capítulo 52

Getsemaní,

 la noche oscura del alma.

  
-Jesús-continuó Xavier- se fue a Getsemaní con sus tres más íntimos amigos y compañeros:

Pedro, (que significa piedra) su cuerpo físico.

Santiago, (que significa ilusión) su cuerpo emocional.

Juan, (que significa el Señor habló) su cuerpo mental.

Aquí vemos nuevamente cómo se escenifica en el plano físico la realidad espiritual de que el alma se rodea y es seguida por los cuerpos ligados a su control.
   "Mirad, yo me voy allá, al claro del bosque a rezar por el buen fin de esta misión.
 Estad atentos para que no me interrumpan hasta que haya terminado."
 Bien entrada la noche, los tres discípulos se durmieron, mientras una tumultuosa muchedumbre se iba acercando paulatinamente al huerto.
En el centro del pequeño bosque, Cristo, iluminado por la luna llena de Aries, dijo alto y claro:
"Jesús, toma tu cuerpo, Yo ya he acabado con mi trabajo, ahora te toca a ti proseguir y concluir todo lo establecido".
Cristo abandonó aquel bendito cuerpo y Jesús tomó nuevamente posesión de aquel templo que era su cuerpo, y dio gracias a su Maestro... entonces dijo con voz angustiada: "Si es posible evitar lo que se me avecina, por favor, evítamelo; pero si ello no puede ser, que sea cumplida la voluntad del Padre, y no la mía."
 
 Jesús ya sabía lo que estaba escrito para aquellos días. El alma había tomado nuevamente posesión de su personalidad. No obstante, sus cuerpos estaban dormidos y ajenos al sacrificio que tenían ante sí y Jesús se dejó prender por los soldados.
Como vemos, en los evangelios, siempre hay una clave oculta; pero desvelada a los que "ya tenemos ojos para ver".
 -Impresionante-dijo Francisco.
-Ya lo creo-añadió Charles.
-Es curioso que, a pesar de lo interesantísimo del tema, cuando has dicho que Jesús volvía a su cuerpo, inmediatamente me he acordado de María Magdalena, y he pensado si todavía tuvo oportunidad de "reencontrarse" con su amado Maestro Jesús.
-Por mi parte-añadió Charles-me ha extrañado un poco el que justo en el momento más difícil, Cristo abandonase el cuerpo.
-Ya-contestó Xavier-. Es el pensamiento que surge más espontánea y lógicamente a quien escucha esta interpretación. Está claro que algunos acontecimientos no se pueden entender si no es con una conciencia iniciática.
-Pero, de esa forma parece que comenzamos a ocultar parte de una realidad-se quejó Charles.
-Creo que en el fondo, tu protesta viene determinada porque has asociado el abandono del cuerpo de Jesús por parte de Cristo con el abandono que sufriste cuando tu padre, tu madre o tu esposa partieron del plano físico.
-Charles le miró a Xavier, quien había acertado.
-Lo siento Charles-se disculpó el esoterista-. Quizás he sido demasiado directo. No era mi intención hacerte daño.
-No te preocupes Xavier. La verdad es que has tocado la herida más profunda que yace en mi corazón. La incomprensión de la partida de nuestros seres amados.
-Cristo nunca abandonó a Jesús. Su divina aura y el amor de su corazón permanecían con el Maestro, lo que ocurre es que Cristo ya había pasado por esas iniciaciones. Y en realidad lo que ahora ocurría era que el Maestro Jesús tenía una oportunidad para llegar a otro estado de ser.
-En realidad, creo entenderlo-dijo Charles-. Pero creo que no he sido capaz de superar el dolor que hay en mi corazón desde niño. Aunque era un chaval, y mi padre estaba en prisión, yo iba feliz a verle. Deseaba tenerle cerca de mí. No importaba nada que fuera un presidiario y que estuviese entre rejas. Lo importante era estar con él.
Respecto a mi madre, todos los meses iba a visitarla, pero un buen día también desapareció. Y qué decir de mi esposa... Cada pérdida de un ser amado, me traspasaba el corazón, miraba al cielo y si en mi mano hubiese residido el poder habría hecho desaparecer el mundo. No habría quedado piedra sobre piedra.
-Tranquilo Charles-le consoló Francisco. Ya verás cómo un día brillará la luz en tu corazón. Las almas de tus seres queridos son libres en el Cielo. Sé que no te lo crees, pero es así. Entonces, ¿no es hermoso pensar que más allá de los sufrimientos de este mundo, hay un estado de ser en el que la libertad es su característica más destacada?
-Hay un regalo que se hizo a los hombres-continuó Xavier-. Es el poder liberador de la muerte. Solemos pensar que nos encantaría una vida eterna con alguien a quien amamos, pero ese pensamiento es incorrecto.
-No te entiendo-dijo Charles.
-¿Hemos imaginado la tremenda prisión que sería para un ser humano hacer todos los días lo mismo, bajo las mismas circunstancias, con las mismas personas sin posibilidad de variación?
-A veces, cuando me he sentido mal, pero no he profundizado en absoluto en el tema.
-Imagina por un momento que cada día tienes que trabajar en una fábrica durante doce horas y cincuenta años colocando siempre el mismo tornillo. A esa situación ¿cómo la denominarías?
-La esclavitud más grande que se puede imaginar.
-Y ahora, imagina que a alguien le gusta mucho pasear por una calle en concreto, y le ruega a su esposa o a su marido que le acompañe durante tres horas diarias, los trescientos sesenta y cinco días al año, haga frío o calor, a lo largo de toda su vida.
-Sería un sacrificio muy grande por parte del cónyuge que no sintiese el placer de pasear.
-Y ahora por último. Imagina que alguien permanece en una cama durante cincuenta años, como un vegetal, y sueña poder andar, respirar el aire puro de la Naturaleza en las montañas, bañarse en el mar, viajar por todo el mundo, tener nuevas amistades... en definitiva desarrollarse como ser humano. ¿Qué representaría la muerte para alguien así?

-Sin duda, desde nuestro punto de vista de hombres con tales posibilidades, la libertad.
-A eso me refiero. La muerte, en muchos casos, es un agente liberador del alma encarnada en un cuerpo.

Es la oportunidad del cambio. Y os recuerdo que podría haber expuesto ejemplos mucho más espeluznantes de esclavitud. Pero, para nuestro propósito, no es necesario ahondar más en las vejaciones sufridas por los humanos.
-Desde luego, expuesto así, no cabe la menor duda.
-Como siempre-dijo Xavier-, algunos seres humanos encuentran cómo hacer el mal, cómo extorsionar a los demás. Y una idea que en sí misma es liberadora, la utilizarían para su propio beneficio.
-Tienes razón Xavier. Sólo que a veces habríamos deseado estar más tiempo con nuestros seres queridos.
-Me ocurrió con mi amadísima madre-añadió el sacerdote-. Eché en falta todos los momentos en que la solía ver. Pero habría sido muy egoísta por mi parte, que mientras yo evolucionaba ejerciendo como sacerdote, ella, para hacer feliz a su hijo, hubiese estado otros cuarenta años más sirviéndome la cena, y regalándome los ojos con su compañía, y por supuesto lo que es muy grave, que hubiese detenido su evolución como alma.
-Entonces –contestó Xavier-, estamos de acuerdo en que quizás la vida es mucho más sabia que nosotros, y nos obliga continuamente a avanzar. También desearía recordaros algo. Cuando un hombre se va acercando al mundo de las iniciaciones, ya no contempla su vida como algo efímero, sino que paulatinamente va comprendiendo que él, que en ocasiones es capaz de trascender las separaciones espaciales y temporales, se está identificando progresivamente con un alma, y sabe que está aquí y ahora, pero su esencia, de la que es consciente, perdura, y por lo tanto sus actividades ya no tienen un sentido perecedero. Él es un alma inmortal.

Capítulo 53

El calvario de Jesucristo

-La vida y milagros, el juicio y la pasión de Jesús -continuó Xavier- en los tres años de vida pública es sobradamente conocido por todos. Los evangelistas han dado testimonio de lo acaecido alrededor del Gran Maestro de Maestros y Ángeles.
-Vaya una pena -dijo Francisco.
-Creo que no hay que enfocar de esa forma el asunto de Jesucristo. Más bien podríamos olvidarnos un poco del sufrimiento y resaltar más lo que había detrás de ello.
-Sí, tienes razón, a veces olvidamos lo importante y nos fijamos en lo secundario, y en este caso, es casi obligado centrarse más en el triunfo sobre la muerte, es decir, la resurrección.
Xavier no dijo nada al respecto y continuó su narración.
-Es muy curioso cómo se desarrolló esta farsa ante Poncio Pilatos y los sinagogos judíos. La contundencia de sus acusaciones a pesar de que los romanos no encontraban culpa alguna en Jesús. Las incriminaciones tenían una base tan pobre como la de haber curado a algunas personas en el día sagrado del Sabbat. Pilatos se negaba a juzgarle o a castigarle y decía que si le querían mortificar, deberían ser los judíos los que asumiesen tal responsabilidad y no los romanos, pues según su ley, Jesús era inocente. Los judíos decían no tener potestad ni costumbre de matar a nadie; pero gritaban que Jesús era reo de muerte.

El prefecto optó por dejar libre a Jesús y les ofreció Barrabás a cambio, pero los judíos preferían ver a Jesús colgado en la cruz. Le consideraban una amenaza para la supremacía de su religión y sus leyes. Jesús se declaraba inocente de todo delito, insistía en que Él no era el rey de nadie, y que "su reino no era de este mundo".
Nuevamente Pilatos dijo que le encontraba inocente y que se lo entregaba a los sinagogos. Ellos pidieron la pena de crucifixión por ser culpable de haber infringido la ley al haber curado en el día del Sabbat.
Como no lograba imponer la cordura a los judíos, se lavó las manos ante todos ellos.
-"No soy responsable por la sangre de este hombre".
A lo que la multitud respondió
"Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros descendientes."
"Que se cumpla pues la ley, que sea azotado hasta su desmayo, y si no os basta, que sea crucificado en el Gólgota".
A lo que los judíos respondieron,
"Que sea azotado y crucificado bajo un cartel que ponga: por ser rey de los judíos"
... y todos rieron y aplaudieron la gracia de los sinagogos.
Jesús, que comenzó a ser sometido al castigo del látigo, dejó su cuerpo inconsciente, es decir, se desmayó por un acto de voluntad y su conciencia se desplazó a unos metros del cuerpo físico, para observar cómo los centuriones cumplían con la ley. Los rabinos, al verle tumbado en el suelo, exigieron que el castigo prosiguiese y los romanos se vieron obligados a atar el cuerpo a la columna exenta, que había en el centro de la sala, y continuar hasta que los cuarenta latigazos, que exigían los judíos, fueran totalmente aplicados.
Charles y el padre Francisco permanecían en un lúgubre silencio. El sacerdote de corazón de oro sentía cómo se deslizaban las lágrimas por sus mejillas.
-Fueron-siguió Xavier- unos latigazos muy crueles, que habían provocado grandes y profundas heridas en el cuerpo de Jesús, pues en los extremos de las cuerdas del flagelo o "flagrum" había atadas unas tabas de hierro y de hueso.
Para hacerlo volver en sí, tomaron el agua de la palangana de Pilatos y se la tiraron encima.
Concluido ese martirio, los guardias le "incrustaron" una corona de gruesas y duras espinas de unos diez centímetros de largo que le hundieron en la cabellera. Le pusieron un cetro de caña y una túnica para mofarse de él como rey de los judíos.
 Rápidamente, pues al oscurecer empezaba la fiesta judía de Pascua y además era Sabbat, le pusieron a los hombros el poste que le habría de servir de patíbulo y le hicieron salir de allí hacia el Gólgota. Jesús estaba exánime, y tuvo que ser ayudado para ascender la empinada cuesta.
Cuando llegó a la cima, fue crucificado con clavos largos hundidos en sus muñecas, en la región del carpo y no en las palmas de las manos como se puede ver en todos los crucifijos, incluso en los anteriores al siglo XII. Si lo hubieran clavado en las palmas de las manos, éstas se habrían desgarrado al no poder aguantar el peso de su cuerpo.
No tengo palabras para describir el enorme dolor que debía estar pasando aquel sublime Maestro; que aun tuvo fuerza para pedir perdón por los centuriones "no sabían lo que estaban haciendo"... era un crimen imperdonable el suplicio que le estaban aplicando aquellos ciegos egoístas, que ignoraron el mensaje de amor de Cristo. No es de extrañar el gran karma que arrastra el pueblo judío. No supieron reconocer aquella divinidad que escogió Israel como pueblo al que manifestarse.
Había bastante gente contemplando aquel deplorable espectáculo. Entre ellos se encontraba un grupo de monjes esenios que habían seguido los pasos de Jesús, ya que sabían lo que le podía ocurrir.
Conociendo las costumbres de los soldados de quebrar las piernas de los reos para que no pudieran escapar, por si la agonía no acababa con ellos o por si eran rescatados por algún pariente o amigo, donaron una generosa propina al centurión jefe para que no le quebrase las piernas y a cambio le asestara un lanzazo en el costado derecho cuando viera que se estaba ahogando.
También habían preparado una potente pócima somnífera, que le fue dada cuando Jesús pidió agua para beber. Esa droga le fue suministrada empapada en una esponja engarzada en una larga caña. De esta forma estaban tratando de que se durmiera y así acortarle el grave sufrimiento. Así evitarían una excesiva presión pulmonar y el consecuente ahogamiento. Después se alejaron unos pasos.
 

Jesús, con un último soplo de aire, dio las gracias al Padre por haber rasgado el velo del templo y acogerle nuevamente en Su Luz... Luz que le envolvía y le arropaba en aquellos momentos tan angustiosos para sus cuerpos. Y por fin, el sueño pudo con las pocas fuerzas que le quedaban y abandonó su cuerpo físico.
De esta forma se cumplió lo que estaba escrito desde antes de haber nacido del vientre de María. El Hijo había abandonado la casa del Padre para preparar el camino del Señor, había renunciado a su divinidad de la misma forma a cómo lo hacemos todos nosotros, aunque con la diferencia de que Él era cerebralmente consciente de ello durante toda su vida. El Alfa y el Omega se fusionan y cierran el círculo. Su ejemplo había concluido... ahora nos toca a nosotros aplicar sus enseñanzas en nuestras vidas y servir a nuestros hermanos hasta la última gota de nuestra sangre, con amor, alegría y discernimiento.
 En aquellos momentos reinó una gran oscuridad y hubo un fuerte terremoto, por lo que todos creyeron que era un último adiós de aquel sublime Maestro, primogénito divino y una señal inequívoca para todos aquellos que Le habían acusado y torturado.
Jesuel, ángel de la guarda de Jesús, al mando de una legión de ángeles, estaba muy triste (permitidme que aplique este término tan humano a esa entidad dévica), viendo este ignominioso suplicio... todos estaban prestos a intervenir, atentos a que un mínimo deseo de Jesús les indicara el momento de poner fin al martirio; pero Jesús seguía demostrando su absoluto control mental y corporal hasta el final.
 Los devas de la tierra se estremecieron y ésta retumbó con un terremoto.
La lluvia y el frío acompañaron también aquellos momentos de intenso dolor, la temperatura rondaba los 17 grados.
En ese instante Jesús tomó conciencia de su YO. La intensa luz cegó su cerebro, cesando la separación entre el Padre y el Hijo y ambos se hicieron UNO.
Esto es lo que significa la "rasgadura del velo del templo, de arriba abajo". La separación de conciencia entre el alma y la mónada cesó para siempre y ambos se unificaron en un solo cuerpo.
El cartel que se clavó sobre la cruz con la inscripción INRI tiene varios significados... (Ignis Natura Renovatur Integram o El Fuego Renueva Incesantemente la Naturaleza.)
La interpretación cabalística es otra. El valor numérico es de 270, o lo que es lo mismo que decir:
Que el Padre es el 1 y el Hijo es el 2.
7 es el total de cuerpos que tiene el espíritu.
10 es el número de la perfección en cualquier nivel.
O lo que significaría que los 7 cuerpos del Hijo alcanzaron la perfección.
Inmediatamente los monjes esenios, María y también María Magdalena se apresuraron a descolgar el cuerpo de la cruz envolviéndolo en una larga sábana de lino. Colocaron dos monedas de la época sobre los ojos. Friccionaron suavemente su piel con aloe y perfume.
Sorprendentemente, su cuerpo no tenía peso alguno, era como si levitase en el aire. En compañía de José de Arimatea, le llevaron a un sepulcro nuevo, que tenía en una propiedad cercana. Allí depositaron el cuerpo de Jesús.
Para evitar malentendidos con la guardia romana, desplazada allí, e impedir que los judíos o sus propios seguidores se llevaran el cuerpo del Maestro, José quitó el freno de la gran piedra, la deslizó, y la tumba quedó totalmente sellada.
Pasados los tres días de la fiesta pascual, María Magdalena y María fueron a la tumba. Los guardias romanos estaban profundamente dormidos. La pesada piedra que cerraba la entrada del sepulcro se había desplazado, dejando la entrada totalmente abierta e iluminada.
 El cuerpo de Jesús estaba tan maltrecho, que Jesús decidió eliminarlo y explosionarlo dentro de la sábana, dejando su huella impresa para cuando la humanidad "tuviera ojos para ver".
María Magdalena, que tenía prisa por ver a su amado Jesús, fue la primera en entrar. Vio a dos ángeles (o dos extraterrestres, o dos miembros de la Jerarquía Planetaria), que estaban atendiendo al nuevo cuerpo físico de Jesús. Eran los mismos que le asistieron en su venida a este mundo terrenal.
 El Maestro permanecía en estado de materialización de sus nuevos cuerpos de apariencia física, por eso, cuando María Magdalena se abalanzó sobre Él para abrazarle, Jesús le dijo: "No me toques, que aun no he llegado de la casa del Padre, cosa que haré cuando se condense totalmente mi cuerpo."
María, la madre de Jesús, tomó aquella sábana y el sudario para llevárselos a su casa y enseñárselos a José y a los demás apóstoles. Era la prueba de que Jesús aun seguía con vida. Con una vida nueva y unos cuerpos nuevos, aunque conservando algunas heridas como muestra de su suplicio.
No es de extrañar que no aparezca su tumba. Él siguió viviendo una vida larga y laboriosa tras recuperarse de sus heridas en aquel nuevo cuerpo... su mensaje era el mismo que el de Krisna o de Cristo.
Su mensaje había versado sobre el amor más incluyente que cabe pensar, amar incluso a los enemigos, "cómo Yo os he amado"... nos decía.
 
Su mensaje también fue la Vida que había ejemplificado y había vencido a la muerte... cosa que sucede a todos aquellos que renuncian a su yo y lo ofrecen en el altar del servicio a la humanidad... o a ayudar a aquellos que se esfuerzan en ayudar a sus hermanos.

Capítulo 54

La Sábana Santa

-¡Por fin!- dijo con enorme satisfacción Charles mientras soltaba con júbilo un grueso informe conteniendo más de 100 páginas y unas 200 fotografías, en la mesa de la cafetería.
-¿Qué es? –preguntando Xavier, confiando en que fuese lo que tanto llevaban esperando.
-Hoy mismo-respondió Charles emocionado-, me ha llegado todo el informe del análisis realizado a la Sábana Santa, cuyo resumen fue publicado por la revista National Geographic en Junio de 1980 (Vol. 157, nº 6).
-¡Bien! –gritaron Xavier y Francisco.
-En él –continuó el científico- explican la gran cantidad de pruebas que se hicieron a ese lienzo. Se llegó a la conclusión de que data de unos 2000 años atrás. En él se encontraron restos de polen de plantas extinguidas en el Próximo Oriente hace ya más de mil años, por lo que hay una gran probabilidad de que la sábana pertenezca a la época y lugar en que la tradición la sitúa.
En ella se aprecia que estuvo envuelto un hombre corpulento para aquella época, en que la estatura apenas si llegaba a 1,50 m. de alto. Aquel cuerpo medía 1,77 m.
Se observa claramente que en el momento en que su cuerpo explosionó, como tragado por el éter, el lienzo quedó impregnado mostrando con todo detalle el estado en el que había quedado aquel torturado cuerpo. Se observa nítidamente cómo los músculos estaban perfectamente marcados. La espalda no estaba aplastada por el peso de su cuerpo. Daba la impresión de que permanecía flotando o levitando. Este efecto fue acentuado por el áloe y la mirra con que fue embalsamado y cuyos restos pudieron detectar los científicos en sus análisis.
 
Están dibujados con total nitidez los hilillos de sangre que emanaban de las heridas causadas en las muñecas por los clavos que las atravesaron. También se deduce la posición de los clavos que sujetaron sus pies.
La corona de enormes espinas (xiphus spina christi), procedente de Palestina, clavada en su cabeza, todavía provocaba que la sangre fluyera a través las heridas. Los azotes dejaron horribles huellas sobre la piel. Incluso se pueden distinguir las laceraciones ocasionadas por el madero que llevó sobre los hombros. De igual forma, la profunda llaga del costado evidenciaba que había continuado sangrando. Los pómulos también habían sido golpeados.
-¡Dios mío! –exclamó Francisco.
-En fin-continuó Charles-, que la sábana es como una radiografía completa del cuerpo que envolvió aquel sagrado testigo de la historia. Aunque se puede decir que no es un testigo mudo, ya que ratifica todo el martirio al que fue sometido Jesús. Y un descubrimiento, se puede afirmar, que indica algo no esperado.
Sin lugar a dudas, el cuerpo envuelto en la sábana no estaba muerto. Las heridas sangraban por todas las partes... y un cadáver no sangra... aunque depende de la temperatura ambiente y del tiempo en que tardaron en descolgar el cuerpo.
-¡Qué me dices!-dijo con los ojos brillantes el sacerdote.
-Lo que has oído. Incluso se ha podido determinar que las manchas de sangre viva –coagulada- fue impresa antes que el cuerpo con las manchas de sangre muerta –desecada- y rodeada de líquido seroso tocara la sábana.
-Entonces...se deduce que Jesús no murió.
-Si Jesús fue quien estuvo envuelto en la sábana, así es, ya que a las 36 horas, los vapores de putrefacción de un cadáver habrían deteriorado los labios, cosa que no se detecta en la Sábana Santa.
-Entonces...
-Vamos a terminar -dijo Xavier con enorme interés.
-Sólo una cosa más -dijo Francisco- ¿Se sabe algo sobre el sudario de Oviedo? ¿Es una tela pintada con posterioridad?
-No, en absoluto, ambas telas provienen de la misma localidad, ya que además de tener una hilatura en forma de Z, ambas tienen pólenes y manchas de áloe y mirra típicas del Mar Muerto. El número de fibras su grosor es también idéntico. Ambas podrían tener unos 2.000 años de antigüedad. Su peso es, igualmente, de 23 mg/cm2.
También-siguió Charles-, gracias al avance de la tecnología, diseñada para el estudio de la Luna y de Marte, se ha podido hacer una fotografía tridimensional del cuerpo de Jesús, analizar todo el paño con diferentes tipos de luz polarizada y ultravioleta.
 
 Se hicieron algunas imágenes del rostro de Jesús, usando un procesador de imagen tridimensional y se hallaron que habían aplicado, sobre los ojos del cadáver, dos monedas de la época con la efigie de Poncio Pilatos, acuñadas entre los años 29 y 32 de nuestra Era. Aparte de que era una tradición tapar con monedas los ojos, también podría haber sido para mantener cerrados los párpados.
Como sabéis, yo fui uno de los 30 expertos americanos, en todos los campos de la ciencia, de la industria espacial, militar y médica que colaboramos con varios científicos italianos. Así es que lo que os comento, se puede decir que es de primera mano. Si bien he esperado hasta tener en mi poder los documentos.
-Tal vez me gustaría saber más sobre el tema-dijo Francisco.
-Si después de lo que estamos hablando tienes más interés en profundizar en el estudio, podrías sondear las opiniones de todos los expertos que estuvimos allí o solicitar la revista que os he mencionado o bien ponerte en contacto con las diferentes asociaciones del estudio de la Síndone de Turín... incluso podrías consultar los datos de la exposición que hubo en Barcelona desde el 23 de marzo hasta el 10 de abril de 1991, en el Museu d'Història de la Ciutat, en la que se trató profusamente este tema.
-Sin duda, son muy buenas sugerencias.
-Hay algo extraño -continuó Charles-. Se analizó la sábana con el sistema de datación AMS: Medición de la radioactividad mediante la espectrometría de los aceleradores de masa, conocido como el carbono 14 y fue datada entre el 1260 y el 1390. Pero resulta que de la sábana se recortaron siete centímetros cuadrados (7x1 cm). El trocito se dividió en tres partes y se envió a tres laboratorios (Oxford, Tucson y Zúrich) para el mencionado examen del carbono 14 y hubo grandes discrepancias entre los científicos, pues el tejido enviado, supuestamente de la Sábana Santa, tenía distinta densidad (43 mg/cm2) que la que tiene la propia sábana (23 mg/cm2).
-¿Y qué puede significar?-preguntó Xavier.
-Tal vez la Iglesia trataba de ocultar algo muy comprometedor acerca de la Sábana Santa, como el hecho de que Jesús no había muerto en la cruz; pero lo cierto es que hay numerosas emisiones de monedas con la efigie de Jesús, acuñadas antes del siglo VII, alguno de cuyos troqueles representan el rostro del Maestro con tal fidelidad que se podrían superponer al rostro de la Sábana Santa. A pesar de esta prueba, se niega la antigüedad de la sábana. Sin embargo, no llego a descifrar el enigma de la diferente densidad de las muestras analizadas. Sólo pienso que se recortó de otro lienzo de la Edad Media.
-¿Cómo empezó todo esto?-preguntó Francisco, que mostraba cierta fascinación sobre el tema.
-En 1898 -respondió Charles- el fotógrafo Secondo Pia, quiso hacer un primer plano del rostro de la Sábana Santa, y se dio cuenta al revelar aquel negativo, que lo que tendría que ser un negativo, resultó ser un positivo claro y contundente. Así que llegó a la conclusión de que la sábana era el negativo puro y duro del cuerpo de Jesús. La Iglesia decía que era una pintura piadosa de la Edad Media, pero nadie lo creía, pues se pensaba que era imposible pintar algo tan perfecto y lo que era todavía más extraño, es que fuera tan genial.
Los rasgos anatómicos eran totalmente insuperables, las manchas del suero y de las heridas estaban muy bien proporcionadas. Había un detalle que invalidaba aquella afirmación y es que se mostraba que no había sido crucificado por las manos. Que los clavos se habían hundido en las muñecas. Pero, creo que lo que, de verdad, más asustaba a la Iglesia era el temor a que se hubiera descubierto que Jesús no había fallecido en la cruz. La sangre fresca y la coagulada son del mismo grupo sanguíneo: AB.
Xavier pidió unos momentos de silencio y se sumergió en los éteres del tiempo... Nuevamente Charles y Francisco observaron cómo el rostro del vidente se transfiguraba y resplandecía. Su espíritu regresó al cuerpo al cabo de unos cinco minutos y les contó lo que había visto en esa Catedral de Turín.
-Os parecerá mentira - dijo Xavier.
-¿Sí?-preguntaron nerviosos los dos amigos.
-He visto cinco hombres... pero había algo en ellos...
 -¿Sí?-le interrumpieron
-Cerca de la Sábana Santa había una esfera semitransparente...una nave espacial de reducidas dimensiones... como un pequeño platillo volante...
-¡Dios!
-Tres de ellos parecían vigilar y los otros dos se han acercado a tan apreciada joya, la han descolgado, sustituyéndola por la copia de la misma, y la han transportado al vehículo.
-¡No puede ser!-exclamó Charles.
-Sí. Eso es lo que he visto. Luego, los cinco viajeros se han introducido en la esfera, y ésta se ha desmaterializado.
-¡Por Dios! ¡Lo que acabo de recordar! -gritó totalmente entusiasmado Francisco....
Los dos amigos se le quedaron mirando asombrados. Parecía que las sorpresas no terminarían nunca.
-Disculpad...luego lo cuento.
De nuevo Xavier entró en trance, pero en esta ocasión se puso a narrar directamente:
-Veo...dos sacerdotes discutiendo acaloradamente. Tocan la Sábana Santa. Hay un tercer individuo que asiente lo que le indican.
Francisco y Charles creían estar viendo una película de ficción. Afortunadamente, el rinconcito del café Moka en el que se encontraban estaba algo apartado.
...Se van todos...pero el hombre que ha recibido instrucciones se queda...y... Dios...
-¿Sí?
-Prende fuego a una cortina cercana al altar... se va a quemar...
 -¡Madre! ¿Es el original o la copia?-preguntó Francisco.
-¡No sé!-contestó automáticamente Xavier; pero creo que es la copia ya que el original se lo llevaron nuestros amigos cósmicos y prosiguió relatando su visión-. Uno de los fieles peregrinos que ve el fuego, y que parece un experto en seguridad contra el mismo, toma un hacha del armario anti-incendios y de un fuerte golpe rompe el vidrio... y... con un extintor apaga las llamas...
El esbirro, que le observa detrás de una columna, se marcha totalmente contrariado.
 -Entonces-dijo Charles-, estas visiones parecen explicar por qué la sábana fue encerrada en una vitrina... los altos cargos de la Catedral de Turín se dieron cuenta del hurto del lienzo, cosa que no entendían, ya que para tener acceso a ese recinto blindado era necesario tener las tres llaves de desbloqueo, y pensaron que una forma de borrar para siempre toda huella del cuerpo de Jesús y ocultar el tema del hurto, lo mejor era quemar la copia que tenían de la sábana...
 

-Debieron de dar las órdenes oportunas para llevarlo a cabo -continuó Xavier como si las mentes del científico y del esoterista estuviesen interconectadas y se les ocurriese la misma idea-... Debería ocurrir un día cualquiera, preferentemente sin que hubiese mucho público contemplando el lienzo. Pero, por suerte para los cristianos y tremenda decepción para ellos, alguien vio el fuego y actuó con gran celeridad, evitando la irreparable desaparición de la única copia de la sábana.
-¡Claro! –Continuó apasionadamente el padre Francisco- Por ello y para impedir posibles nuevos atentados contra la copia de la sábana, la propia curia se vio obligada a resguardarla tras un grueso vidrio blindado y depositarla en el interior de una urna. La Sábana Santa estará depositada allí hasta que en el año 2025 pueda ser contemplada de nuevo, sin cristal alguno de protección. Oportunidad que se repetirá cada veinticinco años.
-¿Tienen algo que ver los extraterrestres con todo esto? -preguntó Charles, quien se había sorprendido de verse a sí mismo preguntando tal posibilidad, como si fuese lo más normal del mundo.
-No lo creo -prosiguió Xavier- aunque hace muchos años que se celebró en Madrid un simposio sobre los contactos, que ciertos señores decían tener con el misterioso planeta UMMO. Uno de los temas expuestos trataba de la Sábana Santa. En él se intentaba demostrar cómo no pudo falsificarse una pieza de esta categoría histórica. También aseguraron que si, por alguna causa, la Iglesia decidía eliminar una prueba tan evidente de que Jesús no había muerto en la cruz, ellos procederían a requisarla y guardarla hasta que la Iglesia se hubiese renovado y, por supuesto, liberado de todos los reaccionarios que mantenían, a sabiendas y en contra de toda evidencia, el engaño sobre la muerte de Jesús. Daba la impresión de que algunos representantes de la Iglesia tenían más interés en guardar el secreto sobre la "no muerte en la cruz", que en propagar la alegría que produciría el hecho de saber que no lograron matar a Jesús. El lúgubre símbolo de la cruz debería dar paso al de un Mesías triunfante sobre la muerte, y que posiblemente sería un mensaje más acorde con la vida de Jesucristo.

Hubo unos segundos de silencio en los que Xavier se quedó pensativo.
-Si tuviera que decir quiénes fueron los autores del cambio del original por el duplicado de la Sábana Santa, me inclinaría más por pensar que fueron los miembros de la Jerarquía Planetaria. Creo que ellos se adelantaron a esos extraterrestres... Salvo que en realidad tengan la misma identidad.
-A mí me gustaría decir algo que creo que es importante-añadió Francisco.
-¿Sí?-preguntó Xavier.
-Ya han pasado muchos años desde que ejercí de párroco en un pueblecito de la montaña. Y parece que, sin ser en ningún momento consciente de ello, conocí a un joven que quizás era extraterrestre.
-¡Vaya con el cura de montaña! –exclamó Xavier.
-En todo momento-continuó el padre Francisco- pensé que era una solemne tontería, y producto de personas crédulas e incultas.
-¿Sí? –preguntó con impaciencia Xavier.
-Pero, por una extraña casualidad, el joven era sobrino de una maravillosa catequista que conocí en Zaragoza. Y ella estaba segura de que aquel muchacho era muy, muy especial. Pero hay algo más.
-Cuenta. Nos tienes en ascuas-dijo el científico que parecía haber entrado en otro mundo.
-Cuando la esposa del joven francés, que se llamaba Jacques, se despidió de mí, me dijo algo así como que la Santa Madre Iglesia tenía un tesoro, y que varios de los suyos deberían evitar que fuese quemado por sus propios hijos.
-¡No puede ser!-exclamó Xavier.
-Sí. Así es. Cuando he gritado entusiasmado, hace unos minutos, ha sido porque me ha venido a la memoria la mencionada frase.
-Entonces -dedujo Charles- aquel joven francés estaba diciendo algo realmente serio. Se podría decir que estaba en relación con los cinco visitantes de la visión de Xavier. ¿O que tal vez era uno de ellos?
-Eso parece –aseveró Francisco- Quizás fuese uno de los cinco...
-No sé-contestó Xavier.
-Siempre he sido muy incrédulo respecto a seres extraterrestres -dijo Charles- sin embargo, es verdad que, cada vez más desde los años sesenta, se están imponiendo las tesis de la existencia de los visitantes del espacio. Es cierto que, desde que vimos a nuestros astronautas vestidos con sus resplandecientes vestidos, todo lo que no era nada más que ciencia ficción se nos ha hecho mucho más creíble.
-Desde hace siglos –asintió Xavier- tal y como pude atisbar en una de las primeras visiones que os comenté acerca del nacimiento de Jesús, da la impresión de que hemos sido visitados por expediciones de otros planetas más evolucionados que nosotros. Algunos les han llamado "jardineros del espacio". Estas entidades nos visitan regularmente y casi podríamos decir que están evitándonos un conflicto nuclear.

Incluso en Los Evangelios se describe cómo unos carros de fuego transportaban a los antiguos profetas. Hechos similares se relatan en todas las antiguas culturas y civilizaciones, por no hablar de las continuas oleadas de platillos volantes que han sido avistadas a partir de la segunda guerra mundial, y que han podido ser observados en todas las latitudes e incluso perseguidos por aviones de las fuerzas armadas de algunos países.
 -Esto está que echa fuego-dijo frotándose las manos Charles.
-Durante un viaje que hice por el sur de la India-continuó Xavier-, visité un pequeño museo dentro de un templo del siglo XV. En una de las vitrinas había una reproducción en madera de "una vimana", un platillo volador. Sonreí por el hallazgo y asomando la cabeza por la puerta estrecha del museo, miré a mi izquierda, comparé el templo de piedra con aquella reproducción de la vimana, y constaté su tremendo parecido.
Esto nos lleva a una extraña pregunta... ¿Acaso esos dioses, que adoran en el mencionado templo, eran extraterrestres?
 
Parece que la historia se repite eternamente. La serpiente emplumada, Quetzalcóatl también tenía un traje resplandeciente y venía sobre una casa de fuego... y fue declarado dios protector de los antiguos mexicanos.

 TERCERA PARTE

Capítulo 55

En Olorón

 El viejo canfranero apenas tenía fuerzas para ascender desde Jaca a Villanúa. Parecía que en cualquier momento el pequeño tren plateado se detendría en medio de la vía y ya no habría quien pudiese reiniciar su marcha. Sin embargo lo consiguió.
Dejó la montaña de la Espata a la derecha y llegó como pudo a Canfranc.
Desde allí, las catequistas y el padre Francisco tomaron el autobús que les llevó a la villa de Olorón.
En ningún momento sintió Sauras que su amada madre espiritual le había abandonado, hasta que depositaron el ataúd en el panteón donde yacían los restos mortales de su esposo.
En aquel preciso instante sintió cómo una brisa rozaba su cara, y luego... nada más.
Había ocurrido lo mismo que con su madre. Parecía como si a los habitantes del más allá se les permitiese decir un último adiós y confirmar su existencia ultra terrena... y eso fue todo.
 -¿Padre? – le sacó de su profundo mutismo el sacerdote francés.
-¿Si? -Contestó como un autómata.
-¿Puede dedicar unas palabras a nuestra hermana Juliette?
-De acuerdo...
Se quedó pensativo durante un instante, y de uno de los bolsillos de su chaqueta extrajo un papel.
-Me van a permitir que les exprese lo que nuestra Juliette era para mí.
Como brisa de atardecer
perfumaste mi ser.
Y en la fría soledad
dejé de padecer.
Lejano tu cuerpo,
cercana tu alma,
eras un río
de paz y calma.
Señora de dulces ojos
y bella mirada,
con ellos acariciaste
mi mejilla, cada mañana.
Como la luz de un ángel
asomabas a mi ventana.
De rodillas posabas
cual avecilla temprana.
En tu cálido regazo
acogiste a los pobres,
mujeres, niños y hombres
en tu espíritu noble.
Por siempre vivirás
en mi humilde corazón,
en él permanecerás
cual bella canción.
Señora, de dulces ojos
y dorado corazón,
muéstranos el camino
hacia Jesús y su Amor.
Cada palabra del padre Francisco fue una oleada de emoción que embargó a los asistentes.
Y cada verso dejó en su corazón una huella tan profunda, que posiblemente nunca olvidarían aquella tarde.
Alguien le miraba detenidamente mientras recitaba aquellos humildes versos.
Era un hombre alto, rubio y de ojos azules. La melena de color dorado se posaba ligeramente sobre un traje de color azul marino. Sus ojos eran compasivos y penetrantes. Sintió el dolor del padre Sauras como suyo propio, y no pudo evitar tocar con su mano etérica el corazón del sacerdote.
 
Cuando Francisco terminó la lectura, el hombre joven dio media vuelta y regresó por el sendero entre los cipreses hacia la villa.
El sacerdote se volvió instintivamente, sin saber por qué, y únicamente llegó a adivinar una esbelta figura vestida con un traje de color azul.
 Capítulo 56

Cambios en la Iglesia
  
-¿Durante el tiempo que estuviste en contacto con la Santa Sede, a raíz del estudio de la Sábana Santa, encontraste rumores de cambios en la mentalidad de la Iglesia? –preguntó Francisco.
-Ya sabes -respondió Charles- que no soy creyente de nada y sí de todo lo que tenga visos de lógica científica, aunque reconozco que vuestras aportaciones han abierto mi mente a un nuevo y valioso abanico de posibilidades sobre una realidad desconocida, y en tantas ocasiones denostada por el mundo científico. Recuerdo que en aquella época algunos estudiosos, que intentaban abrir un hueco por el que la ciencia se acercase a esas realidades, hablaban de las profecías atribuidas a Malaquías, monje del siglo XIII, que no fue creído en un principio por la Iglesia. Se trataba de sus profecías sobre la sucesión de los papas hasta el final de la Iglesia, y tanto acierto se encontró en ellas, que al cabo de dos siglos decidieron hacerle santo.
-Así es –asintió Xavier-. La Iglesia también parece andar de puntillas sobre este tema, pero lo cierto es que en la vieja iglesia de San Juan (Santo Giovanni) del siglo XV, en Roma, pintaron unos medallones en la sala principal con el retrato de todos los papas, de acuerdo a las profecías de San Malaquías.
En la actualidad quedan sólo dos medallones libres. Uno en el que se pintará el retrato de Benedicto XVI y el último, que según San Malaquías será dedicado a "Pedro el Romano, quien unificará todos los rebaños dispersos por el mundo". ¡Veremos!
 


 -El misterio de las profecías -añadió Charles- es como tratar de viajar en el tiempo observando los acontecimientos, pero sin posibilidad alguna de interferir en ellos. Por cierto, hablando de modificar la historia. Se me ocurre preguntar si Jesucristo vino a encauzar el destino de los hombres o como algunos dicen a salvar al mundo.
-Creo que es bastante lógico pensar –contestó Francisco- que su sacrificio, y especialmente su crucifixión, sirvieron para despertar a la Humanidad. Es decir que actuó como "salvador". ¿No opinas igual, Xavier?
-En mi opinión-contestó Xavier-, aceptar que algún mesías o avatar venga a salvar al mundo es como aceptar que Dios condenó al mundo. Es como decir que estaban abocados a un castigo. En lugar de la palabra "salvar", utilizaría el término enseñar o mostrar. En el caso de Jesucristo nos reveló el camino del amor al prójimo.
Habría que considerar también que el hecho de haber obtenido un cuerpo para evolucionar en este mundo, ha sido después de habernos preparado durante un buen tiempo en los planos sutiles. Primero repasando las lecciones de la vida anterior, y después encontrado unos padres que pudieran darnos el cuerpo, así como distintas circunstancias propicias como una casa, una educación, etc.
Hay que comprender que tenemos que esperar a que se den las condiciones astrológicas adecuadas a la lección, que como almas, nos proponemos aprender. En fin, que hay muchos factores en contra de esa suposición de condena y en contra de la teoría de la salvación.
Aprendemos a través de nuestros errores, en un experimento continuo. Aún diría más, aprendemos a través de caminar de la mano de la ética imperante, ya sea por leyes cómo las de la eutanasia o de la manipulación genética. Son leyes que rayan la frontera de nuestra propia conciencia; pero el resultado que pretendemos obtener es para beneficiar al hombre, ahorrar sufrimiento y producir mejores remedios y eliminar o iluminar muchos de los tabúes y supersticiones de la tradición.
Aunque parezca un poco atrevido para algunos, tenemos que considerar también que estamos aprendiendo a ser dioses, crear cosas nuevas, más sutiles, eficaces, y también nuevos paradigmas de la vida ampliando la capacidad de penetrar en el misterio del alma y su mecanismo, sabiendo que en ciertas condiciones corporales, el alma ya no está ligada al cuerpo y por ello es inútil prolongar artificialmente la vida física. Quizás pronto se consiga alguna máquina que detecte la vida del espíritu en la materia. Eso sería un gran salto en la comprensión del misterio de la creación o de la existencia de los espíritus o incluso del propio Dios.
-Tal vez tengas mucha razón-añadió Charles-, pues sin ir más lejos, los científicos de finales del siglo XIX estaban seguros de que sus conclusiones eran casi inamovibles, y sin embargo, pocos años después, llegó Einstein.
Ahora bien, respecto a tu pregunta original, sinceramente creo que todavía falta bastante comprensión, por parte de la Iglesia, en lo que se refiere al mantenimiento de la vida física, aun cuando ésta ya no cumpla con unas condiciones mínimas para la expresión del alma humana a través del cuerpo.
-La Ética, por ejemplo-continuó Xavier-, está intentando condicionar la clonación de cuerpos o partes del mismo, inducida por necesidades experimentales o médicas. A este respecto diré que no habría que tener miedo, pues por mucho que intentemos clonar a Einstein o Mozart, no conseguiremos clonar sus almas. Podremos clonar el cuerpo de un soldado atleta, pero no podremos clonar al alma que tratará de ser soldado y atleta, pues eso dependerá de la educación que se le dé. Y es más, sus células habrán cambiando todas al cabo de unos siete años y, aunque su código genético sea el mismo, su personalidad será totalmente diferente.
-Sinceramente pienso -añadió Francisco- que la Iglesia, como un Organismo vivo y gigantesco que es, tiene un ritmo de cambio muy lento. Y desde que aparecen ideas innovadoras, nuevas posibilidades, formas más modernas de ver la vida o nuevos paradigmas, como tú has dicho, hasta que llegan a las últimas células del Organismo, que son sus feligreses, hay un enorme intervalo de tiempo y por lo tanto un tremendo desfase.
La lentitud en el proceso de renovación lleva a luchas inevitables entre lo nuevo y lo viejo. Así por ejemplo, la Iglesia Católica, al igual que otras confesiones, puede tener unos pensadores muy avanzados y progresivos y que para nada se ven reflejados en la actitud de los creyentes que permanecen en los lugares más remotos.
Por otro lado, un cambio excesivamente veloz dejaría a muchos fuera de lugar, sin saber a qué mundo emocional o mental pertenecen. Pero está claro que son necesarios cambios profundos en sus formas de pensar que estén de acuerdo a los nuevos tiempos. Para mí, una de las más importantes es la creencia fundada en la reencarnación.
Xavier y Charles miraron a Francisco, y pensaron que cada vez había menos diferencias entre ellos.

 Capítulo 57

El retorno de Cristo ( l )


-¿Entonces tú das por sentado de que tanto Dios como Satanás existen?-preguntó Francisco.
-El otro día, intenté decir eso. Ambas son entidades imbricadas en el sistema evolutivo, sólo que Dios o Logos Generador es real y Satanás no lo es. Si Dios existe, no hay lugar para Satanás y su infierno. Y también podríamos decir que el concepto de cielo es inexistente, ya que implica un factor temporal; pero sí que podríamos afirmar que Satanás existe en cuanto que es nuestro lado oscuro, o lo que se conoce como el "morador en el umbral... de la iniciación"... Es la sombra que deberá ser derrotada antes de obtener el estado Crístico. En ese acto final de nuestra carrera terrenal, tendremos que enfrentar al ladrón bueno y al malo. En el centro, pendido en la cruz de la balanza, estaremos nosotros como autoconciencia y nos juzgaremos a nosotros mismos, y con un supremo acto de renuncia a la vida, a nuestra "zanahoria dorada" (siempre a 20 centímetros de la punta de los dedos) en los planos densos lograremos la Luz y la Visión del Padre.
En ese instante dejaremos que la materia física, sublimada gracias a nuestro ímprobo esfuerzo y trabajo, se expanda en los éteres planetarios, como aportación a toda la humanidad. Es el estado que cada hijo ha de lograr libremente en un acto de amor hacia su Logos, y de esa forma expandir ad infinitum, la Luz que nos fue otorgada hace mas de 18 millones de años.
-El día que hablamos sobre el exorcismo, me pareció entender que Satanás no existía, y ahora parece ser que afirmas que sí. ¿Puedes aclararlo? –preguntó Charles.
-Quizás no me expresé en forma adecuada y me centré en otro aspecto. Podríamos decir que es una entidad inventada por los chamanes en la antigüedad y apropiada por otras tradiciones. Mi opinión es que intentan explicar un estado de conciencia individual; pero es tan real por haber sido alimentada durante milenios por millones de personas, que incluso puede adquirir vida en el plano de los deseos. Pero habrá un día que dejará de existir, por falta de vitalización, en cuanto obremos correctamente y dejemos de tener ese peso en nuestras conciencias, divinas por herencia. Es en los planos sutiles, por encima del alma, en el que el demonio no tiene cabida.
 Lo mismo se podría decir de Dios. Una entidad creadora, conservadora y destructora heredada del Hinduismo, aunque se puede aceptar que un Ser o una entidad de enorme poder creó el principio Vida en la tierra. Ideó un plan para que hubiera vida y fuera posible la evolución en este planeta.
-¿Piensas que la religión es algo necesario?-preguntó Francisco.
-Religare es volver a unir lo que antes estaba unido y ahora está separado-contestó Xavier-. Esto tiene que ver con el mito del pecado original, cuando Eva dio la manzana a Adán. La tomó del árbol prohibido. Del árbol del conocimiento o de la mente. La mente comenzó a separar al hermano árbol o el hermano león, o percibió la separación de los sexos, que partiendo de un andrógino original, produjo una separación y atracción entre los sexos diferentes. Consecuentemente, puesto que el camino de la religión se originó en la mente, ha de ser a través de la mente como se podrá comprender la unidad de esta dualidad.
-Se lee en los evangelios -preguntó Charles a Francisco-, que Jesús descendió a los infiernos durante tres días y que a su regreso resucitó a muchos muertos. -¿Cómo interpretas esos pasajes?
-Creo que tiene que ver con ciertas tradiciones judaicas; pero no creo necesario ni serio el considerar que Jesús hubiera descendido ni un solo minuto al infierno. Uno porque yo no creo que exista el infierno y dos porque Jesús era demasiado puro para ello y ni siquiera como sacrificio debería de ser tomado en serio.
-Eso pienso yo también –confirmó Xavier- pues aunque hubiese recapitulación de la vida, solamente dura unos segundos.
-En algún lugar del evangelio se dice -prosiguió Charles- que habrá una segunda venida del Señor. ¿Qué se espera que pueda suceder?
-Pienso que el retorno de Cristo –contestó Xavier- es muy posible que pueda producirse como mínimo de dos maneras diferenciadas entre sí.
Si la humanidad ha sabido recapacitar de los errores del pasado y entabla una nueva era de relaciones éticas y amistosas con todos los pueblos de la Tierra, Cristo puede aparecer entre nosotros. Todas las televisiones, emisoras de radio o medios de comunicación darán la noticia a toda plana. Seguramente se produciría una enorme afluencia de Luz en todo el planeta y con ello los Maestros, con Cristo a la cabeza, volverían a caminar entre los hombres. Pienso además que un cambio tan radical vendría acompañado de una curación de todas las naciones, la justicia se dará por doquier y "todos serán hartos".
Si por el contrario, no hemos aprendido de nuestras pasadas acciones y seguimos cometiendo las mismas tropelías contra nuestros hermanos, se puede producir toda una serie de acontecimientos serios y graves para el planeta, que obligará a que la Humanidad eleve su mirada al Cielo e implore ayuda. Entonces, Cristo puede aparecer; pero lo hará con la espada de la justicia en la mano.
 De nosotros depende el cómo y el cuándo. Yo creo que el cuándo será pronto; pero dependerá de la cantidad y la cualidad de la gente y de la calidad de la nota acuariana que les sea posible emitir.
-¿Entonces -preguntó Charles- se salvarán 144.000 justos según los evangelios? ¿Qué pasará con el resto de la Humanidad?
-Ése-contestó Xavier- es un número muy concreto que se refiere a aquellos cuyos chakras o puertas de su templo hayan sido sutilizados. La suma total de los pétalos que constituyen el cuerpo físico (y cada uno de los cuerpos) es de 144.000. En su lugar deberían haber traducido los números romanos cómo 144 y 1000. Veamos:
El chakra de la base de la columna vertebral posee 4 pétalos, tiene forma de cruz y tiene que ascender 33 vértebras para vitalizar todo el cuerpo, sublimar su energía e iluminar la conciencia cerebral o el Gólgota humano. Cómo observamos, todo estaba escrito en forma de símbolo para cuando "tuviésemos ojos para ver".
El segundo chakra, el chakra de las gónadas o de las glándulas sexuales tiene 6 pétalos... en cada uno de los cuerpos.
-¡Ah! –Exclamó Francisco- Ahora recuerdo lo hablado el otro día respecto al anticristo o al 666 como número de la bestia.
-Así es -confirmó Xavier y continuó-. El tercer chakra es el plexo solar. Está situado por encima del ombligo y por debajo del diafragma. Tiene 10 pétalos.
A la derecha del esternón tenemos el chakra cardíaco. Tiene 12 pétalos. Allí tenemos la analogía del segundo nacimiento en la cueva del corazón, para nacer de nuevo y entrar en la corriente iniciática. También tenemos las 12 energías del zodiaco que hemos de trabajar para alcanzar la iniciación, como lo hizo el Cristo con sus 12 apóstoles o Hércules con sus 12 trabajos.
En la garganta está ubicado el chakra laríngeo, que se transfigura o ilumina cuando el Padre se complace en el Hijo y sugiere que hay que escucharle, pues se le ha dado el don de la palabra. Tiene 16 pétalos.
Entre las cejas tenemos el famoso "tercer ojo", el que discrimina entre el ladrón bueno y el malo, entre los constantes pares de opuestos y que habremos de sublimar para ver la unidad subyacente en todo lo existente. Este centro de energía o rueda o chakra, tiene 96 pétalos, 48 sobre el ojo derecho y otros 48 sobre el ojo izquierdo.
Luego tenemos el chakra del Gólgota, en la cima de la cabeza conteniendo otro pequeño chakra de 12 pétalos; pero que en su conjunto se dice que tiene 1.000 pétalos. No en vano se clavó al Cristo la corona de mil espinas.
Así pues, si los sumamos, tenemos: 4+6+10+12+16+96 = 144 y los 1.000 del chakra coronario. Total 144 y 1.000.
Todos aquellos que hayan sublimada los pétalos de sus chakras son Cristos, liberados de seguir trabajando en la Tierra, pues han aprendido lo necesario para proseguir su evolución en otras esferas más sutiles.
Una evolución casi eterna, teniendo en cuenta la cantidad de millones de años de los que se está hablando, hasta que hayamos completado el círculo y podamos crear nuestro propio planeta, con todos los reinos necesarios para que haya una Humanidad en marcha.
-La verdad es que estos temas se me hacen muy interesantes-agregó Francisco-. El hecho de hablar de la existencia de una materia más sutil que es el soporte de nuestro mundo interno, creo que es un puente necesario para relacionar el cuerpo físico con el cuerpo del alma. Se rompe esa separación entre los dos mundos. Para la ciencia, todos los pensamientos son funciones cerebrales, y no hay nada más allá. Para las religiones los mundos celestiales están ahí. Pero ambos mundos están separados, y únicamente unidos por el deseo ferviente y la aspiración del creyente. Es decir un sentimiento inmaterial. Pero si, tal como creo comprender, se nos dice que cuando pensamos algo, estamos uniendo el aspecto del cerebro con el aspecto del alma a través de puentes de luz, entonces es como si todo cobrase sentido...La materia se une al espíritu que es una materia más sutil... Bueno...eso es lo que se me ha ocurrido ahora.
 -¡Uao! – ¡qué fuerte! –exclamó Charles-. Pues a mí se me ocurre la peregrina idea de pensar que quizás toda mi vida he estado manejando materia espiritual, y nunca me he dado cuenta. Quizás algunas partículas eran puentes entre los mundos de materia más densa y los de materia más sutil, que quizás llegaría a formar parte de esos cuerpos que tu llamas etéricos.
Evidentemente que si, dijo Xavier. Más sutil que el átomo de hidrógeno es el átomo ultérrimo, compuesto por 7 espirillas de materia etérica y que es el soporte de todo el mundo material, de todo el mundo atómico y subatómico.
-Está claro-dijo Xavier- que la luz siempre ha sido el tema principal de las religiones. Y la luz es el puente que une la materia más densa y la más sutil o espiritual. La transmutación de las partículas de materia pesada, que en realidad es equivalente a decir transmutación de estados de conciencia, creo que ése es el futuro que nos aguarda.
Aunque si me permitís mirar más lejos, creo que en algún lejano eón, toda la materia oscura del universo se habrá convertido en un gran fotón de luz y todas las almas estarán gozosas con lo logrado... Y todavía me pregunto si ése será el último fin de todos los finales o tendremos que seguir conquistando otros fotones de Luz de universos paralelos con sus consiguientes estados de conciencia complementarios. No recuerdo si en la escalera de Jacob había un último peldaño, ¿o ese lo ponía Dios?

Escalera de Jacob - Obra de William Blacke

Capítulo 58

El Retorno de Cristo II


Nuestros amigos tenían una sensación extraña, especialmente Charles y Francisco. Pensaban que todo estaba a punto de terminar. El desagradable sentimiento de "¿y ahora qué?" que sucede a cada etapa de consecución tanto material como espiritual les estaba invadiendo. Habían desentrañado grandes misterios. Sus charlas acerca de la figura de Jesús y luego de Jesucristo les habían elevado hasta sentirse en el cielo. En cierto modo era como si hubiesen estado con los protagonistas de la historia. Como si les hubiesen palpado y dicho: Estamos aquí, a vuestro lado. Jesús, María... María Magdalena, José...permanecemos con vosotros apoyándonos.
En sus conversaciones habían tocado con sus manos las pirámides, la cruz, el nuevo cuerpo del Maestro Jesús. ¿Y ahora qué les esperaba? ¿Un futuro incierto?
Y ésta fue la causa por la que la conversación de aquella tarde se inició de esta forma...
-¿Crees que la venida del Hijo del Hombre, tal y como lo expresaba Mateo se refería a Jesús? -preguntó Francisco-.
-No –contestó Xavier-. Para mí, es evidente que hablaba del nuevo retorno de Cristo, de su segunda venida al mundo, aunque yo creo que ya ha estado en varias ocasiones más, como máximo representante del Amor de Dios, y como emisario del deseo de liberación del hombre y su profundo anhelo de conocer la verdad que nos hará libres.
A ese respecto quiero haceros saber una visión muy vívida que tuve hace algunos años.
Eran las 6:35 de la madrugada del día 17 de Febrero de 1991, luna llena de acuario.
-Sí que te lo tomaste en serio -dijo con cariño Charles.
-Ya sabes que hay visiones y Visiones. Y ésta era de tremenda importancia para mí. Era tan vívida y con tal alto contenido universal y personal, que me levanté inmediatamente de la cama y tomé nota de la hora.
-Sigue por favor-rogó Charles.
-La visión era tan intensa que me impulsó fuera de la cama e ir a mi ordenador y averiguar las posiciones planetarias de aquel magno momento en la historia, en el que Cristo había tomado cuerpo físico... otra cuestión será cuándo decida darse a conocer a la humanidad.
-¡Cómo vas a saber cuándo fue exactamente, si de eso hace ya dos mil años! –exclamó con incredulidad Charles.
-No me refiero a hace dos mil años, sino a nuestro tiempo.
-No te entiendo
-¿Lo que nos estás intentado decir es que Cristo vuelve a estar entre nosotros?
-Así es-afirmó Xavier con solemnidad.
-Vamos Xavi. Una cosa es que nos convenzas de platillos volantes en la antigüedad, extraterrestres, telepatía, viajes en el tiempo a la época de los faraones, de Dios, del diablo, de curaciones o exorcismo, de súper conciencias... bueno un sin fin de afirmaciones que no pueden ser comprobadas por la ciencia, pero creo que esto ya excede mi capacidad de buena voluntad.
-Amigo Charles, ten un poco más de fe en mí. Sé que es mucho pedir, pero no olvidemos que por alguna causa estamos aquí los tres reunidos.
-Creo que lo que hemos estado hablando este año, puede tener sentido. Vamos a confiar en lo que nos va a decir -añadió Francisco.
-De acuerdo. Os aseguro que si no fueseis mis amigos, ya habría regresado a América -respondió Charles con una sonrisa en los labios, y añadió-. Sinceramente, sólo me quedáis en este mundo vosotros dos. Sois mi única tabla de salvación. Estoy muy decepcionado de la vida.
-No digas eso, Charles. Ya verás cómo la luz vuelve a brillar en tus ojos-
-¡Tengo tantos deseos de que así ocurra! ¡Anhelo de tal forma expresar mi reconciliación con la fe, que no sé si podré cumplir mi aspiración!
-¡Mi amigo Charles! -añadió Francisco-. Todos hemos tenido terribles pérdidas. Yo mismo perdí dos madres. Una física, la otra espiritual, pero, aunque la historia parece que ha terminado, tengo fe en que nuestro caminar juntos no ha hecho nada más que empezar. No importa la edad que tengamos.
Charles y Xavier miraron a Francisco. Tenía dos lágrimas en sus ojos, pero su rostro resplandecía. Y en ese momento fue el científico quien animó al sacerdote. El amor de tres corazones se fusionó en aquel preciso instante.
-Sigue, por favor, Xavier- Creo que Francisco tiene razón.
Hay una imagen que expresa el estado de ánimo de aquellos tres hombres, si bien sólo puede comprenderse en personas más jóvenes.
Tres niños que miran al infinito del cielo y del mar entrelazando sus brazos sobre los hombros con la esperanza de ver un milagro. Tres muchachos que se saben amigos desde y para siempre.
 
 El amor inmenso de sus corazones se expresó durante unos segundos externamente como silencio.
Los tres miraron a una gaviota que volaba sobre la mesa de la cafetería. El animal no debería estar allí, pero estaba.
 Y Xavier abrió el cofre de su corazón mostrándoles el tesoro más preciado y custodiado en el interior del mismo hasta que llegase el momento. Y ése solemne y esperado instante había llegado.
-Permitidme que os cuente esa visión, pues tiene cosas muy interesantes, al menos para mí.
La primera consideración es que Él no estaría sujeto a los condicionantes planetarios, pues está muy por encima de esos factores; pero serán los que posiblemente usará en Su nueva singladura entre nosotros.
En la visión percibí una fiesta en la cima de una montaña de Constantinopla, la actual Estambul, y la antigua Bizancio. Yo caminaba, acompañado por un amigo, hacia ese lugar. Preguntamos a un joven acerca de la fiesta que se celebraba en la montaña. Nos dijo que Cristo había desposado a María, simbólicamente significaba que Cristo se había desposado con Maya o que había tomando de nuevo un cuerpo físico o de apariencia física... y no cómo en los dos episodios anteriores en los que nació de una mujer.
Xavier continuó, sin darse cuenta de que el padre Francisco se estaba poniendo blanco.
-En la siguiente escena, me vi en Barcelona, ante el edificio en el que está ubicado el "Restaurante de las 7 puertas". Allí, encima de la cúpula de la derecha, la que corresponde al signo de Acuario, vi que estaba sentado el nuevo Cristo. Vestía una túnica blanca. Su figura juvenil debía tener unos dos metros de altura y aparentaba tener unos treinta años.

El edificio mencionado es muy singular -siguió explicando Xavier-. Fue construido en 1836 bajo la inscripción "A FUNDAMENTIS ERECTA". Tiene 32 arcadas distribuidas entre las 3 fachadas principales. En las arcadas hay altorrelieves con diferentes alegorías de la industria, comercio y navegación. En lugar de utilizar gigantes o bestias alegóricas, usa figuras de niños al estilo de Rubens.
Bajo la terraza están los 12 signos del zodíaco, esculpidos en altorrelieve.
Concretamente, bajo el signo de Acuario, hay dos representaciones inscritas en medallones.
En la primera se observan 4 niños. Uno de ellos portando el caduceo de Mercurio.
En el segundo medallón, bajo la columna de la derecha, hay otros 4 niños. Uno de ellos está saliendo de un barril abierto. Este detalle me recordó a Diógenes. Los relieves están firmados por JX.
 Un aspecto interesante está plasmado en las paredes que hay justamente debajo del signo de Acuario. Su icono no es el tradicional, pues está simbolizado con aspectos hieráticos. Parece que el autor deseaba enfatizar el signo en cuestión. Para terminar la descripción, diré que en un nivel inferior hay un altorrelieve. Es un pez doble. Posee una única boca, de la que emana agua, y ésta se vierte sobre una concha que la esparce por todas las direcciones.
En la terraza hay 4 cúpulas. Asentada cada una en los 4 ángulos del edificio y sobre una base cuadrada de 7 x 7 metros, y las diagonales del cuadrado encaran los 4 puntos cardinales.
-Tenemos que ir a ver ése edificio-dijo Charles.
-Creo que sí -añadió Francisco-, cuya mente se había disociado del cuerpo y sentía un extraño desvanecimiento.
-Mi amigo –continuó Xavier-, es decir mi yo inferior o personalidad...
-¿Era o no era un amigo tuyo? –preguntó Charles un tanto confundido.
-No. En realidad era yo mismo. Ya sabes que las visiones o los sueños muchas veces son así. Es como si en ocasiones fuésemos varias personas a la vez.
-Entendido.
-Como os decía, mi personalidad se fue a pasear para ver a sus amigos, pero mi Yo superior o alma, se acercó a Cristo y se arrodilló a sus pies. Xavier le pidió cierta cosa y luego Cristo le dijo que estaba llamando a todos los discípulos del mundo con el propósito de que se pusieran a trabajar. Cada uno en el lugar en que se encontrase.
 Entonces el padre Francisco acabó de desmayarse, y no se dio de bruces con la mesa de la cafetería porque Xavier, rápido como una centella, le sostuvo con la palma de la mano. Le tumbaron en un sofá colocando la cabeza lo más bajo posible, y con un pañuelo empapado en agua le humedecieron las sienes.
-¡Francisco! ¡Francisco! –le susurró Charles.
 Por fin, después de un par de minutos, Francisco volvió en sí recuperando el color de sus mejillas.
 -No puedo creer lo que acabo de escucharte Xavier -fueron sus primeras palabras, y después continuó- ¿Así es que aquello que yo contemplé también en un sueño, de hace unos cuantos años, era el retorno de Cristo? ¿Su nueva reencarnación? ¡Y yo no lo reconocí!
 -¿También viste lo mismo?- preguntó Xavier.
–Esencialmente sí. A mí, me pareció que alguien muy luminoso me llamaba a trabajar; pero, la verdad, pensé que se trataba del Papa que estaba sobre la cúpula central de la Basílica del Pilar...
Francisco, recuperado de su pasajero desmayo, pregunto: ¿Así que reconociste que el lugar escogido por Cristo para manifestarse nuevamente era Constantinopla o Estambul?
Si, el significado era claro y contundente. Estambul era el lugar designado para ello, aunque ignoro cómo se seguirá desarrollando el plan de acción de Cristo.
¿Ves quizás una línea de continuidad con su antigua encarnación en Nazaret?
Los planes de la Jerarquía se proyectan a siglos vista y no son percibidos por aquellos que apenas vivimos uno; pero parece seguro que en el Departamento de Religiones, que dirige Cristo, se ha querido dejar una semilla en el Judaísmo y también hace 4.000 años se dejó otra semilla en el Hinduismo... quizás haya habido otras manifestaciones del mismo Cristo en Asia; pero con el paso de los siglos se han convertido en leyendas.
¿Entonces ves esa línea que nos conduce a través de las religiones más importantes?
Parece evidente que Turquía está destinada a ser una gran baza para la fusión de las religiones. Su trayectoria, de Islamismo moderado, puede ser un buen caldo de cultivo para que en el futuro próximo se produzcan grandes cambios en gran parte de la humanidad.

Capítulo 59

Jean Michel/Jacques


-Hola –le abordó al padre Francisco un hombre alto y de ojos claros, cuando caminaba por los campos de fútbol del Seminario.
-¿Qué desea?
-Es sobre vuestras conversaciones del café Moka.
-No sé de qué habla -dijo instintivamente como si se tratase del actor de una película de ficción o misterio.
-Vamos Francisco –dijo sonriendo el hombre alto, si bien su sonrisa no era irritante sino más bien cariñosa.
-Le digo que no sé de qué me habla.
-¿Ya no te acuerdas de mí?
El padre Sauras estaba asombrado. Las palabras de aquel desconocido le resultaban cálidas y no muy lejanas.
-Disculpe, no. ¿Tal vez fue usted algún compañero de estudios y no le recuerdo?
-La última vez que me viste fue en el cementerio de Olorón.
-De verdad que lo siento, pero creo que no le conozco. Tal vez se equivoca. A veces me han confundido y me han llamado "doctor".
-No. No es un error. Fue después de recitar los versos a Juliette.
-Ya, entonces me falla la memoria más de lo que yo creía. Debe de ser porque estaba muy afectado, y en aquellos días en Olorón saludé a muchas personas.
-No te preocupes, Francisco.
Los ojos de Sauras se abrían cada vez más. Algo le estaba envolviendo. Su corazón ya sabía quién era, pero su mente no recordaba... no lograba encajarle en un marco conocido.
-El caso es que usted no me es desconocido.
-Se podría decir que yo soy el sobrino de Juliette.
-Pensaba que solo tenía uno y murió en un accidente de tráfico.
-El cuerpo físico sí.
-No le entiendo.
-Seguro que Juliette le comentó algo sobre mí.
-Bueno... alguna cosa –dijo el padre Sauras evasivamente.
-¿Sabes? ¿Francisco?
-Dígame.
-Juliette sabía mucho sobre mí. Era mi confidente.
-Creo que esta conversación me está poniendo nervioso.
-De acuerdo. Te diré algo de ti, que se podría decir que solamente tú sabes.
El padre Francisco se sentía extraño. La conversación era irreal. Sin embargo el recuerdo de algunos episodios de los Evangelios le tranquilizó. Le vinieron a la memoria aquellos pasajes en los que los caminantes se encontraban con un desconocido, y después, cuando ya se había ido de su lado, se daban cuenta de que sus corazones vibraban en su compañía. Y fue ése recuerdo el que definitivamente hizo que sus temores desapareciesen y escuchase el latido de su corazón.
-¿Cómo te llamas? –preguntó el sacerdote como si hubiese comenzado de nuevo la conversación.
-Mi nombre es Jean Michel Jacques.
-¿Damos un paseo?
 -De acuerdo.
-Es un nombre muy largo.
-Sí.
-¿Te llamas como algún familiar tuyo?
Sin duda la conversación era surrealista.
-Francisco. Pareces un niño tímido.
Entonces el sacerdote se detuvo y miró a Jean Michel Jacques.
-Creo saber qué ocurre.
-Sí dime.
-No, por favor. Dime tú algo.
-De acuerdo.
-Algo que me asegure lo que creo saber.
-Éramos felices en Ansó -dijo el hombre alto de ojos azules.
-Entonces hace mucho que nos conocemos.
-Claro. Algunas tardes jugábamos al ajedrez.
-Era una época estupenda. Sin embargo no consigo ubicar tu cara.
-Francisco. Yo tenía otro aspecto diferente.
-¿Sí? –Sauras anhelaba escucharlo.
-Yo era bajo. Apenas llegaba a un metro y medio, y mi cabello era muy oscuro. Todavía recordarás que hablábamos sobre Cristo y sobre Dios, mientras jugábamos al ajedrez.
Ambos se detuvieron. Jean Michel Jacques sacó un anillo de oro de un bolsillo y abriendo la mano de Francisco lo depositó en ella.
-Tal vez lo reconozcas.
-Sí. Es el mismo que llevaba Jacques el joven francés.
-¿Recuerdas la vez que te dije que perderíais el partido de fútbol?
-Y el padre Francisco ya no pudo más. Las lágrimas rodaron imparables. En su corazón se habían desatado mil imágenes: la parroquia de Ansó, su querida madre, el joven francés, el local de la juventud, y sobre todo Juliette. Sollozó como un niño pequeño. El cuerpo le daba espasmos que no podía controlar, el plexo solar desató sus nudos...
-Tranquilo, Francisco.
-Siento haberme dejado embargar por tantas emociones.
-No tiene importancia... creo que es algo bastante normal en estas circunstancias.
-Entonces... ¿Juliette tenía razón cuando me dijo que erais una misma alma en diferentes cuerpos?
-No es tan sencillo como expresan las palabras, pero básicamente sí.
-¿Y cómo puede ocurrir algo así?
-Es porque las almas también son de materia luminosa, pero materia al fin y al cabo.
-No entiendo.
-Las almas son los cuerpos de los espíritus. Y a veces un espíritu es tan evolucionado y tan poderoso que puede necesitar varias almas, que en realidad es sólo una unidad pero escindida aparentemente en dos cuerpos físicos.
  -Creo entender.
-Imagina una esfera de luz que envuelve con su tamaño dos recipientes. El cuerpo de luz es único pero con su enorme tamaño colma las dos vasijas. Tampoco es exactamente así. Pero intento dar una explicación que más o menos se comprenda.
-Tal vez es que los dos cuerpos físicos están unidos por sus centros de energía o chacras.
-¡Bravo! Francisco. Ya veo que se te ha quedado algo de las interminables "arengas" de Xavier -dijo Jean esta vez en forma graciosa.
 -¡Dios mío! ¡Cómo puedes saber tú eso!
-Bueno... es que soy algo especial.
Sin darse cuenta habían llegado hasta el parque grande. Se sentaron en un banco disfrutando de la tranquilidad del estanque de los cisnes, y continuaron la conversación.
-Me pregunto si el hecho de que una misma alma, por así decirlo, se volviese a fusionar en un solo cuerpo, no podría producir algún tipo de enfermedad mental, como por ejemplo una esquizofrenia...
-Lo que ocurre es que se fusionan las cualidades esenciales, sin importar los detalles. Podríamos decir por ejemplo que la esencia dominante en mí, era el misticismo y la característica fundamental de Jacques era su privilegiada mente e inteligencia, cualidades que se sintetizan en un ser extremadamente lúcido de tendencia mística. No sé si me entiendes.
-Creo que sí. Explicado de esa forma, no deberías saber nada de mí. Pues el recuerdo que pudiese tener Jacques de sus veranos en Ansó, no parecían tener mucha importancia.
Jean Michel Jacques sonrió.
-Hay veces que la vida de las personas es casi una casualidad continua. La de Juliette, la de Xavier, la de Charles y la tuya no son ninguna casualidad.
El sacerdote se quedó pensativo. No supo qué preguntar.
-No sois las únicas personas del mundo. Eso sería infravalorar el Poder del Señor de la Tierra o como tú le llamas Dios.
-Entiendo.
-Nuestro amado Logos Planetario en su encarnación actual, Sanat Kumara, habita los espacios de la Tierra. No hay rincón donde su esencia no permanezca. Él es el Aliento Sostenido que impregna la evolución. Él es el que permanece entre los mundos, experimentando y vitalizando con su propia Esencia toda su creación. Así es que, se podría decir que todo cuanto ocurre, de alguna forma le afecta, pues es Él Mismo. Cada alma que hay en la Tierra se estremece en su presencia. Y son muchos millones los que alentados por Su Voluntad modifican continuamente las circunstancias del Planeta.
-Bendito sea.
-Ha habido más personas llamadas a este proyecto en concreto. Hay más almas gemelas provenientes de otros espacios en ayuda de nuestro amado Logos Planetario. Ha habido más Xavieres, más padres Franciscos, más científicos como Charles, pero este proyecto es el que ha conseguido llevarse a cabo. Por lo tanto estamos llegando al final del mismo.
-¿Cuál es el final? –preguntó el sacerdote.
-Debemos viajar al "Interior de la Tierra"
¿Has dicho al interior de la tierra?
¡Sí, eso he dicho!
-¿Quiénes? –indagó, necesitando que le confirmase su anhelo.
-Sí. Estás en lo cierto. Iremos los cuatro.
-¡Qué alegría!
Jean Michel Jacques le sonrió.
-¿Y... cómo lo haremos? –preguntó Francisco con el entusiasmo e impaciencia de un niño.
-Será la próxima luna llena.
-¿Y qué les digo a Xavier y a Charles?
-Cuéntales nuestra entrevista y diles que estén preparados.
El hombre rubio de ojos azules tocó con la mano el hombro de Francisco, sonrió y se marchó.
Mientras aquel hombre de porte majestuoso desaparecía de su vista, Francisco lloró como un niño. A lo largo de toda su vida había estado protegido, envuelto por la magia de Dios o de algún enviado Suyo y nunca lo había sabido.

Capítulo 60

Viaje al interior de la Tierra

l


En el aeropuerto de "El Prat" esperaban, impacientes, Charles y Xavier. Permanecían sentados muy cerca de una de las entradas. Al lado tenían dos mochilas como si de chavales de quince años se tratase. Un poco más allá había un grupo de montañeros que reían estrepitosamente originando una alegre algarabía. Parecían buscar una ventanilla en concreto. Su destino era el mismo que el de ellos: La cordillera de los Andes en Chile.
Primero vieron entrar a Francisco y automáticamente los dos amigos se levantaron. Y cuando apareció por la puerta de cristal Jean Michel Jacques, Xavier pensó que se le pararía el corazón.
 Las lágrimas afloraron y aunque nunca habría imaginado que haría una cosa así, siendo aparentemente como un témpano, extendió los dos brazos y por un escaso segundo hincó su rodilla en el suelo y tocándole los zapatos exclamó:
-¡Maestro!
-¡Contrólate Xavier!
-Señor...
Jean Michel tomó los brazos de Xavier y le abrazó. Los montañeros miraron y permanecieron en silencio.
 Y todos los pasajeros de aquella zona tampoco osaron hablar. Después, una vez que Francisco presentó respectivamente a Charles y a Jean, se encaminaron hacia la fila de clientes de la Compañía LAN,que esperaba su turno para facturar. Si los cuatro habían pensado pasar desapercibidos y con discreción, estaba claro que no lo habían conseguido.
-¡Espero que hayáis venido preparados!- dijo Jean Michel sonriendo.
Xavier todavía no había salido de su estupefacción.
-Vamos Xavier -le dijo con cariño Francisco.
-Es que había añorado tanto este momento, y ahora que ha sucedido me he quedado, así... un poco descolocado y perplejo.
Charles, sin embargo, parecía como si la luz iluminase su rostro.
-Jean... ¿De verdad vamos a ir al centro de la Tierra?
-Bueno... no es exactamente el centro, pero sí que vamos a descender a unos cuantos metros de profundidad.
-¿Lo resistirá mi viejo cuerpo?
Jean le miró con compasión y le preguntó
-¿Qué es lo que más anhelas en la vida?
-Hace muchos años, creo que durante toda mi vida, he ansiado saber si existe Dios.
-Entonces... ¿lo deseas más que tu propia vida?
-Desde luego. ¿Qué podría tener más sentido que conocer a Dios?
De nuevo Jean le miró.
-Tal vez tus amigos.
-Bueno... no había pensado en ello, pero sí, sin duda alguna, pospondría el momento de saber la respuesta si mis dos amigos me necesitasen a su lado.
-Hablas bien, Charles. No pareces un científico.
-Señor, siempre he amado la ciencia, pero parece que ésta no ha conseguido extraer de mí, el profundo anhelo de encontrar la paz. Hasta cierto punto creo que era demasiada poca cosa investigar las partículas elementales. Gracias a que estudiamos la Sábana Santa, pude sentirme especialmente vivo ante tamaño misterio.
En aquel instante Xavier se repuso de un momento tan emotivo e inesperado y dijo a Jean.
-Maestro.
-¿Sí?
-¡Gracias!
Jean Michel tocó con su mano el hombro de Xavier y le dijo...
-Nos esperan grandes días hermano mío.
-Desde ese preciso momento, Xavier ya no se sintió con una extraña obligación de maestro-discípulo, sino que era como si con aquellas palabras, Jean certificase lo que realmente es la Jerarquía. Una profunda relación de libertad y amistad. Nada había que obligase, solamente comprender y sentir totalmente la unidad del Planeta.

II

En la fila ocurrió algo extraño, que muchos días después comprendieron Xavier y Charles.
-¡Vamos, que es para hoy! -exclamó graciosamente el más joven de los montañeros.
-¡Eso! ¡Eso! Que nos espera el Aconcagua -gritó otro joven del grupo.
Ciertamente, escuchar a aquellos jóvenes era, para almas jóvenes como las de nuestros cuatro amigos, sencillamente una delicia.
-¿Podrían alterar un poco menos el orden, jovencitos? -les sugirió con voz cariñosa una linda azafata chilena.
-¡Lo que tú digas! , mañica.
-¡Vaya con el zaragozanico! -dijo uno de sus compañeros.
-Creía que erais catalanes -dijo Xavier.
-Bueno, todos menos éste, el más bruto -le contestó uno de ellos dando con la mano una palmada cariñosa en la cabeza del gigantón.
-Yo también soy de Zaragoza -dijo el padre Francisco.
-Encantado- respondió el joven dando la mano al sacerdote, para seguidamente continuar conquistando a la azafata chilena.
-Nosotros vamos a hacer una expedición muy cerca del Aconcagua, tal vez podríais venir con nosotros -les dijo Jean.
Los montañeros le miraron como si no estuviese cuerdo.
-¿Sabe? Llevamos dos años preparando esta ascensión. Tal vez en otro momento, gustosamente, les acompañaríamos.
 -No tiene importancia. Al verles tan felices, había pensado que serían una buena compañía.
-Otra vez será, señor.
Por fin los jóvenes facturaron su equipo y seguidamente les tocó el turno a los cuatro amigos.
-¡Señor! –se acercó a ellos una chica joven, dirigiéndose a Jean.
  -¿Sí?
-Tal vez yo les podría ayudar.
-¿Eres montañera?
-Sí. Además vivo muy cerca de donde van ustedes. Es un pueblecito que se llama San Felipe.
-¿Conoces la ruta que se inicia en el Salto del Soldado? –le preguntó Jean.
-Por supuesto. La he recorrido más de cincuenta veces. Podría ir con los ojos cerrados.
 
 -Entonces no se hable más. Nos vendrá estupendamente tu ayuda.
-¿Podría ir con nosotros mi buen amigo, que también es montañero?
-Por supuesto.
-Entonces... ¿Quedamos en Santiago, cuando desembarquemos?
-No hemos hablado de tus emolumentos -le dijo Jean.
-Señor... será un verdadero placer acompañarles por mis dominios.
-Nos vemos-le respondió amablemente Jean.
   

 III

Vistos desde el avión, como casi todas las montañas, los Andes no parecían excesivamente grandes. Sin embargo cuando el "cuatro por cuatro" que llevaba a los seis viajeros, se acercó al desfiladero del Salto del Soldado y bajaron del mismo, Xavier, Charles y el padre Francisco, sintieron algo especial: la pequeñez de sus cuerpos y la grandeza de su espíritu.
-Es extraño –dijo Francisco- he recorrido gran parte de los Pirineos y sin embargo nunca me he sentido tan pequeño.
-Es cierto –añadió Xavier- Es sorprendente, porque tampoco es que hayamos avanzado gran cosa en las montañas; pero sin duda impone su espectacular tamaño.
-¡Cómo se nota que no son montañeros!- exclamó sonriendo Valeria. Venga vamos que se nos hace tarde.
-¿Por qué? -preguntó Charles, mientras iniciaban la marcha.
-Cuando la extenuación es lo único que le queda al cuerpo, cuando un paso es un mundo, cuando la ventisca azota... entonces es un momento hermoso y trágico al mismo tiempo. La vida pende de un hilo y piensas que la montaña se está riendo de ti. Te preguntas ¿qué hago yo en este infierno? Estás a punto de entregarte, pero en realidad, estás más viva que cuando permaneces sedentariamente entre la muchedumbre de Santiago o de cualquier ciudad, y es una sensación que anhelas volver a repetir.
-Espero que no tengamos que pasar por eso-dijo Charles-
-¿Sabe? –se dirigió Valeria a Jean
-¿Sí?
-Sentí pena por los montañeros, cuando solicitó su ayuda. Ciertamente que la sugerencia era surrealista, pero creo que usted, en realidad, les estaba diciendo otra cosa... Pero bueno, tal vez sean imaginaciones mías. Lo verdaderamente importante para mí, fue que sabía que era mi oportunidad.
-¿Por qué pensaste que era una oportunidad?
-Contemplé la escena de Xavier con los brazos sumisos y su rodilla en el suelo ante usted. Aquello me impactó enormemente y usted me recordó la figura de Cristo.
Todos los demás se detuvieron y miraron a la joven montañera. La figura de Jean parecía cada vez más grande. El sol del atardecer se había añadido a su cabello rubio y resplandecía.
-Eres una mujer muy sabia, Valeria.
-Gracias, señor.
-¿Continuamos?
-¡A la orden Jefe!
Reanudaron la marcha. Charles que había comenzado con infinita ilusión mostró síntomas de agotamiento.
 -¡Jean! –gritó
-¿Sí?
-Gracias.
-¿Porqué?
-Tú ya lo sabes.
Había algo mágico en el ambiente. Todos sabían que acompañaban a alguien que era mucho más que un hombre. Y aprendieron algo: que aunque las palabras pueden explicarlo, el problema es que quien no ha vivido la experiencia no puede comprenderlo.
Parecía que cada segundo que transcurría, era una oportunidad para añadir a esa sensación un gramo más de magia. Enfrente de ellos se adivinaba la llegada de dos montañeros. En un abrir y cerrar de ojos estuvieron a su altura, saludaron a Valeria y a los demás, y cuando vieron a Jean que caminaba el último se detuvieron y con sorpresa exclamaron:
-¡Maestro!
-Acompaño a nuestros amigos. Tienen algo importante que hacer en Avalón.
-¿Necesitan algo? –preguntó el segundo.
-No, gracias. Que la paz sea con vosotros.
-Igualmente, Maestro.
Si las lágrimas fuesen diamantes, nuestros amigos serían inmensamente ricos y habrían llenado un par de bolsas.
Pocos minutos después llegaron a una planicie. Allí había algo parecido a una cueva, que en realidad estaba formada por un conjunto de salientes de la imponente mole.
-¿Pernoctamos aquí? –preguntó Valeria a Jean.
-Me parece buena elección-dijo Jean.
-¡Lucas! –Ordenó la valiente montañera a su amigo- ayuda a Charles a quitarse la mochila.
Xavier sonrió. Le recordó a su esposa cuando se ponía a organizar.
-¡Señor! –habló quedamente Valeria a Jean.
-¿Qué ocurre?
-Creo que Charles no resistirá otra caminata como la de hoy.
-No te preocupes. Ya haremos algo.
-¿Sabe? A pesar de su cansancio, los ojos le brillan. Es como si fuese muy feliz.
-Ha encontrado el milagro de la Paz que tanto anhelaba.
-¿Es cierto, verdad?
-El qué, ¿Valeria?
-Que usted es Cristo.
-Sabes que Jesús murió hace dos mil años.
-Bueno...entonces usted es su reencarnación.
Jean sonrió.
-Te contaré un secreto, pero no lo digas a nadie-estas últimas palabras las dijo sonriendo, sabiendo que a la mínima se lo susurraría a Lucas.
-¿Sí?
-En realidad el Cristo de hace dos mil años nunca murió. Un espíritu es eterno, nunca puede morir ni se le puede matar.
-¿No le crucificaron?
-Sí. Pero eso no quiere decir que muriese.
-¿Entonces no resucitó?
Jean sonreía por la rapidez de sus preguntas.
-Podría decirse que, puesto que ahora conocemos la energía del átomo, su cuerpo se hizo radiactivo, transmutando la materia más densa en una materia resplandeciente y luminosa. En una materia que nunca muere.
 -Pero...usted es de carne y hueso.
-Bueno... de algo parecido, pero digamos que sí. Ten en cuenta que por un lado existe la persona de Jesús, y por otro el espíritu de Cristo en esa escena pública que comenta el Nuevo Testamento. En el pasaje conocido como huerto de Getsemaní, Cristo abandonó el cuerpo de Jesús y el alma de Jesús volvió a su cuerpo.
Actualmente Jesús está ocupando un cuerpo carnal en Roma. Pertenece a la Iglesia Católica y le espera nuevamente un brillante porvenir, aunque espero que las gentes reaccionen bien y sepan reconocer la divinidad en el hombre y se ahorren muchos sufrimientos. Hay millones de imágenes de Jesús flotando en el plano astral creadas por devotos de todos los tiempos, pero no son reales. Yo soy un humilde servidor del Cristo. Me llaman Hilarión y también he de reconocer que externamente nos parecemos bastante; pero él es mucho más elevado que yo, tiene a su cargo el tema tan complejo de las religiones, yo me encargo de espolear a los científicos a buscar paradigmas más elevados.
Valeria se quedó pensativa y regresó a su puesto cerca de la hoguera que habían improvisado.
 Volvió a mirar los ojos de Charles. En pocas ocasiones había visto algo tan hermoso.

IV

Los rayos del sol sorprendieron a los viajeros. Apenas había habido transición entre el azul índigo y el resplandor intensamente plateado que saltó en un segundo a las montañas de pura roca.
–Vamos Charles -le llamó Lucas.
Como no respondía, se acercó el joven y por un momento pensó lo peor. No sabía si estaba dormido o muerto.
-¡Jean! –Gritó Lucas- Charles no se despierta.
El Maestro se acercó hasta él y con un toque en el hombro, le dijo.
-Vamos Charles. No puedes desperdiciar tus días de gloria.
-Ya voy Jean.
Decididamente Xavier, Francisco, Valeria y Lucas comenzaban a vibrar de una manera muy extraña. Se sentían cada vez más livianos, etéreos en lo que respectaba a su cuerpo físico respondiendo a la alegría de su alma.
 Francisco y Xavier ayudaron a incorporarse a Charles. Intuían que sus días estaban contados, aunque esperaban un milagro.
-¡Mis amigos! ¡Qué gran suerte ha sido pasar este año con vosotros!
-¡Vamos Charles! –Le dijo Xavier- Te vas a poner más fuerte que un roble.
-Mis queridos amigos. Soy el hombre más feliz del mundo. Setenta años sufriendo terribles pérdidas, setenta años anhelando saber qué es el universo, setenta años esperando una palabra de Vida y ahora, cuando mi vida acaba, me ilumina la Luz de Dios.
Nadie pudo decir nada. Un nudo en la garganta les impedía pronunciar una palabra.
-¿Nos Vamos? –sugirió Jean
-Señor –dijo Valeria
-¿Sí?
-Esta mañana he revisado unos dos kilómetros del siguiente tramo del camino y he descubierto con gran sorpresa que hay unos diez metros en los que la tierra se ha desprendido y con mucha suerte sólo podremos pasar en fila de a uno.
-Gracias, Valeria.
-Cabe la posibilidad de rodearlo por la izquierda, pero diría que solamente unos montañeros expertos serían capaces de hacerlo sin peligro.
-No te preocupes, no será necesario.
La muchacha le miró un tanto preocupada, pero en unos segundos comprendió que desde que había aparecido por la puerta del aeropuerto, nada era ya normal.
Así es que haría lo que buenamente estuviese en sus manos. Valeria y Lucas marchaban los primeros, Xavier y Francisco que ayudaban a sostenerse en pie a Charles, y en último lugar el Maestro de los ojos azules y cabello dorado.

V

Valeria se detuvo prudentemente a unos cien metros del desprendimiento. Jean avanzó hasta ella. Antes se acercó a Charles.
-¿Cómo vas Charles?
-Estoy en el cielo, Maestro.
-Espero que no te quedes dormido, ahora que vas a entrar en el mundo espiritual.
-Todos miraron a Jean. Creían que le estaba anunciando la muerte, pero se equivocaban.
Jean Michel Jacques se acercó, justamente al recodo que había observado Valeria, y extendiendo la mano tocó la roca y se abrió una puerta ovalada. Los furas guardianes de los altos lugares habían respondido a la llamada del Maestro y abrieron la puerta de entrada.
 
-¿Entráis? –les dijo sonriendo.
-¡Vive Dios! –exclamó Charles que ya no sabía si estaba en vida o encerrado en un libro de ciencia ficción.
Los cinco viajeros entraron detrás de Jean. Y la primera sorpresa que les deparaba Avalón estaba a punto de ocurrir. Parecía que la luz exterior iluminaba los primeros metros del camino interior, pero cuando se cerró la puerta detrás de Jean, se dieron cuenta de que en realidad la luz que iluminaba el oscuro pasadizo era el propio Jean... y luego se dieron cuenta de que las piedras tenían su propia luminiscencia... y eran suficientemente luminosas.
 -No os preocupéis. Ya habéis hecho lo más difícil que es encontrar la puerta al mundo interno. A partir de aquí el camino es en descenso y fácil.
Los guardianes de la entrada estaban serenamente expectantes, pues la nota del Maestro estaba autorizada a penetrar por aquellos lares, que de otra manera les habría rechazado e impedido siquiera el acercamiento a la entrada. Eran los furas guardianes de los altos lugares, quienes con su vibración tan elevada hacen de barrera protectora.
Los viajeros continuaban sintiéndose cada vez más livianos. Llevaban unos días comiendo frugalmente, caminando mucho, respirando más penosamente y algo que parecía ser que les daba muchas fuerzas, la visualización de su propia inmersión en la magia del Alma Universal. Era como si la confirmación de pertenecer, de sentir la materia espiritual les diese vida.
-Creo que estoy mejor -dijo Charles dando una palmada a cada uno de sus amigos y comenzando a andar solo.
-¡Por Dios! exclamaron Xavier y Francisco.
Y...Charles echó a correr.
-¡Cuidado! -gritó Valeria cuando se vio adelantada por el "ancianito".
¡Hasta luego! – pasó como una exhalación.
Entonces se dieron cuenta de que no solamente Jean iluminaba la gruta, sino que cada uno se había convertido en una llama viva.
-Maestro- comentó Valeria.
-¿Por qué ocurre esto?
-Es porque hemos entrado en la esencia de la Vida, que es la Voluntad.
-¡Jean!
-¿Sí, Xavier?
-Creo que tengo que pedirte disculpas.
-¿Porqué?
-He sentido algo así como celos de ti.
-Eso es normal, mi querido amigo.
-¿No es eso un pecado?
-Es algo normal que ocurre cuando de verdad vemos el resplandor de un alma. Hay que comprender que cada ser humano se esfuerza por ser. Esta lucha le lleva a trabajar para sí mismo, y aunque trabaje para los demás, sin embargo en el fondo, siempre lo hace para sí. Pero ello es una forma de crecimiento. Anhela ver la luz, pero cuando la Luz llega, se siente muy pequeño, como si fuese casi un insecto. Es una prueba más Xavier.
-Entonces: ¿No te molesta que haya sentido eso de ti, Jean?
El "Hijo divino" volvió su rostro hacia Xavier y le horadó con sus brillantes ojos azules.
-Claro que no, mi leal amigo.
Xavier se quitó un gran peso de encima. Casi desde el principio, ese inesperado sentimiento le había sumido en una profunda tristeza. Él, que había sido el más enardecido luchador a favor de su Maestro, y cuando le había tenido a su lado, se había sentido sin luz ni brillo propio y es que la mente juzga y separa; pero el alma conoce la unidad subyacente en todo.
-Maestro.
-¿Sí, Xavier?
-Gracias.
Jean Michel Jacques posó su mano sobre el hombro de su amado discípulo y ambos terminaron de descender los últimos metros del camino que terminaban en una espaciosa caverna con un lago. Allí había una barca. El jovencito Charles estaba enredando con un remo como si ahora fuese un crío, y se llevó un terrible susto cuando algo parecido a un perro pero mucho más grande y fiero se acercó a unos metros.
-¡Jean! –gritó aterrorizado y pensando que en cualquier segundo se lanzaría.
-¡Kratos!
-El terrible guardián escuchó la voz de Jean y corrió velozmente a saludarle.
-¡Madre mía! ¡Qué susto! –Charles se limpió el sudor de la frente con su pañuelo.
Y todos echaron a reír.
VI

Los seis amigos subieron a la barca. Xavier y Francisco introducían los remos en las aguas azules de aquella tranquila laguna. Sus almas resplandecían, nada podía enturbiar los diamantes de sus corazones. Si por casualidad alguien que no hubiese reunido el nivel espiritual requerido, hubiese entrado en la misma, se habría encontrado con terribles monstruos astrales que habrían emergido de las profundidades, pero su vibración sólo podía extraer de aquellas aguas, los colores más hermosos jamás imaginados.
 Millones de puntitos les envolvieron. Atravesaban sus corazones como si únicamente tuviesen un cuerpo etérico transparente. El espectáculo fue "in crescendo" hasta concretarse aquellos puntos en verdaderas figuras humanas de excelsa beatitud.
El paso de cada luz a través de sus corazones, les hacía vibrar más poderosamente y elevarse espiritualmente. Jean sonrió ante las expresiones de sorpresa de sus amigos, mientras con las manos acariciaba el agua.
Dos horas más tarde habían llegado a la otra orilla.
El primero que descendió de la barca fue Francisco, que se había contagiado de Charles y ahora parecía otro niño. Se lanzó a correr por esa orilla, antes de que Jean le pudiese avisar, y de repente cayó rodando por la arena.
Sus amigos se quedaron perplejos. Miraron a Jean, quien sonrió con cariño.
-Se ha estrellado contra una de las naves espaciales.
Parecía que las sorpresas no terminarían en aquel viaje al interior de la tierra.
En unos minutos los expedicionarios palpaban con las manos intentando adivinar en qué lugar se encontraba cada una de ellas, pues sencillamente... en ese momento eran invisibles.
Francisco recordó al joven Jacques en Ansó. Y se acercó a Jean.
-¿Qué ocurrió en Olorón, Jacques?
-El Maestro de ojos azules y cabello rubio le miró.
-Si te digo que estamos en un centro donde se pueden crear cuerpos mentales, astrales y etéricos te parecerá un poco frío; pero si lo ves, entonces comprenderás la belleza y la grandeza del espíritu humano, y por ende la de nuestro Padre Celestial.
-Jean.
-¿Sí?
-¿Crees que los humanos conseguiremos despertar?
-Siempre están despertando hombres de todos los lugares. Estamos a punto de un despertar más generalizado, dentro de poco tiempo se producirá un Pentecostés planetario, durante el cual los humanos recobrarán la conciencia de su estado divino, al cual han renunciado, si bien no ha llegado todavía el tiempo propicio, pues todavía hay mucha Humanidad que no ha llegado a un punto mínimo de evolución en el que se produce esa masa crítica necesaria para la reorientación espiritual y vital. Pero no te puedes hacer la idea de la energía que tres humanos de corazón puro son capaces de irradiar. Su fuerza llega hasta aquí con tal nitidez que se convierten en un canal espiritual de primera magnitud. Y la vida fluye a través de ellos, aunque no sean totalmente conscientes de su propia peculiaridad.
Cuando terminó de hablar, se dieron cuenta de que los cinco habían formado un círculo alrededor de Jean.
-Es por aquí.
-¡Ahí no hay nada!-exclamó Lucas.
-Claro que lo hay. Hay un espacio vacío.
Todos se echaron a reír. El alma de todos se expresaba radiante y eufórica.
Por alguna causa Lucas y Valeria se dieron la mano en la oscuridad. Sintieron cuánto se amaban, y esa fue la llave que abrió una determinada puerta que accedía a una cueva inmensa con innumerables cuerpos de luz humanos.
 -¿Es lo que deseabas mostrarnos?
-Sí-contestó Jean. Se podría decir que existen varios métodos para encarnar un alma humana. El más utilizado es cuando el Alma o Ángel Solar comienza una serie de nueva de encarnaciones, entonces utiliza todos sus poderes creadores para formar un cuerpo mental, luego se reviste del cuerpo emocional y por fin desciende sobre el vehículo físico y lo vitaliza con la energía etérica, que toma la forma del cuerpo físico.
La segunda es una forma de colaboración con los Ángeles Solares. Existen seres humanos que están finalizando su aprendizaje de creadores mentales y son capaces de reunificar la materia mental que puede ser vitalizada por los Ángeles Solares. De esa forma está claro que gran parte del trabajo está hecho. Es lo que estáis viendo en esta sala.
-¿Quieres decir Jean, que si nosotros tuviésemos suficiente fuerza mental, seríamos capaces de crear unos cuerpos como los que están flotando?
 -Sí, eso es lo que digo.
-¿Puedo probar?-preguntó Charles-
-Por supuesto, deja libre tu mente de todo temor y de toda expectativa y deja que tu alma brille por sí misma.
Todos esperaban que en un momento apareciese una creación mágica, pero justamente encima de la cabeza del científico, se densificó una materia luminosa parecida a una catarata de fotones a enorme presión y velocidad que impregnaron e iluminaron todos sus cuerpos... su plexo solar irradió una luz tan poderosa que iluminó toda aquella enorme sala... ¿Era esto una preparación para la segunda iniciación?
 -¿Alguno más?
-Sí yo-dijo el sacerdote.
-Adelante; pero recuerda de alinearte con tu alma y déjala brillar ante ti.
Encima de Francisco apareció una llama muy brillante que lentamente se fue expandiendo y purificando todos los cuerpos del sacerdote de corazón de oro. Su conciencia se expandió más allá de la gruta y comprendió todo aquello que tanto había anhelado... sintiéndose una parte del todo... Su corazón absorbió todas las energías de los chakras inferiores a través del punto central del plexo solar y en una brillante columna ascendió hasta el chakra laríngeo, era evidente que se había preparado para recibir la tercera iniciación.
 -Bueno no ha estado mal, creo que ha sido un bello mensaje que disipa muchas de tus inquietudes.
-¿Puedo? -Preguntó Xavier.
-Adelante Xavier-le animó Jean Jacques; pero no pienses en ti ni en mi... sólo deja que el Ser sea en ti.
Y sobre su cabeza se concretaron unas masas de éter estallando en miles de relámpagos, que vitalizaron algunos centros y destruyeron otros. Xavier se sintió sumergido en un océano de cegadora luz y su conciencia quedó prendada por un eterno momento en aquella paz... había llegado al final de su eterna lucha por aquello, lo había conseguido y reconoció que todo el esfuerzo había valido la pena. Sobre su cabeza brilló con un inenarrable resplandor la estrella de cinco puntas de color azul, testimonio de la bendición de Cristo.
 -¡Oh! -exclamaron todos los viajeros.
-Os toca el turno-les dijo a Valeria y Lucas.
Apareció encima de ellos una figura blanca, eran unos amantes abrazándose, cuyos corazones se habían unido por el lazo del amor y una fina lluvia de estrellitas luminosas cubrió sus cuerpos.
Pronto se esfumó la creación mental.
-¿Habéis visto? Sin duda, el poder del amor es mucho más poderoso que el de un creador mental aislado.
-Es cierto-dijo Xavier.
Si comprendéis lo que habéis experimentado, podréis deducir que en el caso de dos padres que se amen intensamente, hasta el punto de que sean capaces de crear una imagen común, esa figura ayudará a la encarnación de su futuro hijo. Estarán preparando el cuerpo de su futuro bebé. Le dotarán de unas cualidades de bondad, sabiduría y tendencias amorosas, por ejemplo. Y lo que es más importante, como la fuerza de su trabajo mental durará cerca de nueve meses, se podrá decir que será capaz de impregnar la materia física.
-A veces alguien posee un poderoso cuerpo mental, astral o de sentimientos, incluso es capaz de hacer descender su fuerza en el plano etérico, y si es impelido por una necesidad suya o bien de su grupo, aguarda que un cuerpo formado físicamente, en algún lugar de la Tierra, sea abandonado por un alma, y él ocupa inmediatamente el cuerpo físico.
-¡Jolín que fuerte!- exclamó Charles.
-Todavía hay más variantes, pero las dejaremos que sigan su curso sin entrometernos con ellas.
 
 -Entonces -dijo Valeria- la vida siempre permanece.
-Así es mi joven montañera. La vida siempre permanece tras las apariencias. Y esa es una de las cosas que habéis venido a aprender en este viaje.
-¿Y vos Maestro? –preguntó con amor Xavier.
-Una de las cosas que se aprenden con el tiempo es que mantener una sola forma mental es a veces muy costoso y no merece el esfuerzo requerido. Es por ello que hay un momento en el que ascendemos al Padre y entonces se nos otorga la Fuerza de la Vida. Una vez aprendido el manejo de la fuerza de la Voluntad, los resultados son mucho más poderosos. Pudiendo vitalizar multitud de personas al mismo tiempo a través de la fuerza del corazón. Así pues, se pueden enviar importantes cantidades de materia vitalizada y cualificada para un fin. Imaginemos por ejemplo que se hace necesario crear un ambiente de amor. Se forman unos ríos de luz que recorren continuamente, todo un país, hasta que al final, mediante el impacto de la materia mental cualificada, los entes encarnados responden, por supuesto por libre decisión y albedrío.
 Cuando Xavier iba a confirmar que lo había entendido, se abrió al final una inmensa puerta blanca. Si se le decía que era una puerta, era por decir algo, pues únicamente podían contemplar un inmenso resplandor.
-Hay alguien que nos desea ver.
Los seis compañeros de viaje se acercaron, dándose las manos hasta penetrar en la luz.
-Sed Bienvenidos -dijo una voz mientras ellos mantenían la cabeza inclinada, y continuó- Ha llegado la hora de restaurar en el plano físico Los Misterios de la iniciación. Una nueva época ha comenzado en la superficie. Devolved a la Humanidad lo que le pertenece.
Entonces se hizo oscuridad, pero en una pared del fondo de aquella otra cueva apareció el espectáculo más bello que jamás habrían imaginado.
Había una esfera iridiscente; pero predominando el color azul y el blanco, tenía unos 4 metros de diámetro y que permanecía flotando en el aire. En su interior se veía la santa sábana, salvaguardada de las manipulaciones egoístas de unos pocos.
 Los seis se acercaron hacia su resplandor, la rodearon y permanecieron en silencio un buen rato, aunque sólo pareció un minuto.

-¿Y ahora qué? –preguntó Charles.

-Podríamos guardarla en el palacio que Juliette me donó -dijo Francisco.

-No sé si podríamos asegurar su custodia -expresó Xavier.

Todos miraron al Maestro de ojos azules y cabello rubio.
Jean sonrió.
-¡Qué tonto soy!- dijo Xavier comprendiendo que sus dudas no tenían sentido- No recordaba que estaba hablando con un enviado de Dios.


VII

-¡Dios mío! –gritó Charles cuando salían hacia la playa.

-¿Qué ocurre? -le preguntó Francisco alarmado.

-¡Mira! -señaló con la mano

-¡Madre mía! –Exclamó el sacerdote- ¡Nuestros cuerpos están sobre la arena!

-¡Estamos muertos! -dijo Charles, desesperado.
Entonces Xavier sonrió.
-¡Te estás riendo!
-Claro.
-¡Te ríes y estamos muertos!
-¿Nunca habías sido consciente de tus cuerpos sutiles? – le dijo con cariño Jean Michel a la vez que le tocaba con la mano el hombro.
-Entonces... -balbuceó Charles
-¿Sí?
-¿Entonces no estamos muertos?
-Claro que no -contestó Jean Michel- al contrario-¿Cómo te sientes tú?
-Vivo. Radiante...Feliz...pero
-Ahora ya sabes que puede haber vida fuera del cuerpo.
-Es verdad.
-Cuando te topaste con la nave espacial, saliste de tu cuerpo. Si no hubiese sido así, no habrías podido entrar en los siguientes recintos, y si lo hubieses hecho, para ti habrían sido simples cuevas de terrible oscuridad.
-Creo entender. Tal vez el hecho de intentar respirar mejor y llevar una alimentación más sana, haciendo caso a mis amigos me ha ayudado.
-Claro-dijo Xavier.
-Estamos en un centro de energía, digamos, cósmica -continuó Jean Michel.
-¿Qué significa?-preguntó Charles.
-Para los científicos, todo son partículas. Para nosotros, la materia es sinónimo de vida y conciencia.
El padre Francisco, Xavier y Charles permanecían suspendidos en el aire, a unos 10 centímetros del suelo, alrededor de Jean Michel, muy cerca de sus cuerpos físicos. Los jóvenes montañeros ya habían reingresado en sus cuerpos y permanecían profundamente dormidos.
-La tierra, al igual que el ser humano, tiene diversos centros de energía-conciencia. Es más. Estos centros, que son abstracciones para vosotros, son Entidades que poseen una conciencia capaz de asimilar tanto la energía como su información añadida. Es similar a decir que los seres humanos son atravesados continuamente por partículas y ondas con quantums de información de televisión, de radio o de móviles que pasan de largo y no son interpretadas por sus conciencias.
-Se deduce, pues, que estamos en una especie de estación receptora de información proveniente de Conciencias extra planetarias.
-Así es.

-¡Maestro! -habló Francisco.

-¿Sí?

-¿Esas Conciencias...son Dios?

-Mi amado Francisco. La misma Tierra es Dios, pero no nos damos cuenta. No comprendemos la maravillosa e incompresible Conciencia que es necesaria para retener las energías solares. Pensamos que todo es fruto de la gravedad y que lo podemos medir en gausios... o de ciertas leyes físicas, pero sobre estas leyes materiales, están las leyes espirituales que las gobiernan y dirigen. La misma inclinación del eje terrestre depende de la Estrella Polar, que influye con su voluntad a través de los espacios "vacíos". Podríamos decir que nuestro amado Logos planetario o lo que tú llamas Dios se inclina ante la grandeza de una Conciencia tan aparentemente lejana en el espacio. Todo está comunicado por puentes de conciencia. Nuestro venerado Sanat Kumara, la encarnación del Logos Planetario, siempre está en continua e incomprensible conversación con el Sagrado Logos Solar, incluso con distintas Conciencias de la estrella Sirio... y por supuesto, con todos las Conciencias rectoras de los planetas del Sistema Solar.
-¡Qué inmensa Grandeza! –exclamó el científico.
-Sí, Charles. Así es.
Entonces Jean Michel miró a Xavier.
No dijeron nada, y sin embargo, en aquel instante, el esoterista supo con toda claridad que él era "discípulo en el corazón del Maestro". Y en ese preciso momento ocurrió un extraño milagro. Xavier sintió la necesidad de abrazar a Jean Michel, y aunque esto no sucedió, sin embargo, el aura de Xavier se unificó con el aura de Jean Michel. A partir de entonces, compartiría gran parte de la Conciencia de su Maestro.

Esa era la grandeza de los espíritus. Que, aun permaneciendo autoconscientes, podían participar en los procesos de sabiduría de otras Conciencias del Universo. Era la consecuencia lógica de la inmanencia de Dios en todos los corazones de sus criaturas, que constituyen los diversos reinos de la Naturaleza, uno de los cuales es el reino humano.
-Hay –continuó Jean- una sala a la que no habríais podido acceder, pues incluso vuestros cuerpos sutiles no habrían podido soportar su elevada vibración y se habrían disuelto en el éter. En ella se congregan los Maestros más elevados, quienes con Sanat Kumara, el Cristo, el Avatar de Síntesis, el Espíritu de la Paz y otros intermediarios cósmicos, preparan el gran Concilio de Shamballa, previsto para el año 2025. En él que se tomarán grandes decisiones para acometer en los próximos cien años de nuestro planeta.
-Y...ahora ¿Cómo entraremos en nuestros cuerpos?-preguntó Charles preocupado.

-Hacedlo suavemente-les dijo Jean- De esta forma conservaréis la conciencia de casi todo lo que ha ocurrido aquí. Es importante que no olvidéis lo que habéis visto.

Lo que vuestras mentes y vuestros cerebros no recordarán, contiene algunas claves de vuestro futuro inmediato, por lo que tendréis que transitar por tales acontecimientos con la misma frescura de la inocencia humana.

Los tres amigos escucharon las últimas palabras un tanto lejanas y entraron de nuevo en sus cuerpos físicos.

Muy cerca del Salto del Soldado, se despidieron de Valeria y Lucas. Fue muy emotivo y por unos largos minutos estuvieron intercambiando puntos de vista sobre lo vivido en aquellas cavidades subterráneas. Se dieron un largo y cálido abrazo, prometiendo escribirse al menos por Navidad.

Capítulo 61


Tres discípulos.


Los tres amigos y Jean Michel regresaron a la cueva. Allí les estaba esperando una pequeña nave que abordaron sin mayor dilación. La esfera se elevó silenciosa por entre las rocas, que parecían apartarse unos centímetros antes de pasar entre ellas.
Apenas les dio tiempo a ver a Valeria y Lucas como pequeños puntos. Incluso los Andes les habían parecido simples motas de nieve en un mapa. En unos minutos estaban atravesando la franja del Océano Atlántico que dividía el día y la noche, y en otros tres minutos más se habían convertido en un objeto volador no identificado.

Algunos creyeron percibir una esfera de color azul turquesa que se confundía con el índigo de la noche, el divino manto de nuestro amado Logos Planetario.

El padre Francisco, el sacerdote del corazón de oro, el último de los santos místicos cristianos y el primer humilde y sencillo representante de lo que en un futuro sería para la sexta subraza la "Nueva Iglesia Planetaria" abrió con nerviosismo la puerta del Palacio del Sol Dorado, regalado por su madre espiritual Juliette.

Jean Michel, Charles y Xavier acompañaron la esfera que contenía la Sábana Santa, pues para desplazarla, bastaba con un ligero toque de la mano del Maestro, hasta una hermosa capilla dedicada al Sagrado Corazón de Jesús.

Un profundo silencio, solamente interrumpido por el canto de los pequeños animales nocturnos, envolvió aquel maravilloso acto de restitución.
Dejaron la esfera con la Sábana Santa bajo un arco gótico que finalizaba en un rosetón de cristal multicolor.

Jean Michel se sentó en un banco y los tres discípulos hicieron lo mismo, pero detrás de él.

Pasados unos minutos, el Maestro se volvió luz pura. Y a través de aquella luz, pudieron contemplar el futuro.

A aquel lugar vendrían cientos de humanos buscando la perfección. Allí serían entrenados para la tercera y la cuarta iniciación y luego partirían hacia otros lugares de la Tierra.

En la revelación hubo algo que no esperaban. Las guerras y el dolor continuarían. Eran inevitables hasta el día en que gran parte de humanidad, aproximadamente el 75 por ciento, se vería libre de aquellos que se aferran a las riquezas terrenales, a lo viejo y caduco, a sus intereses egoístas o personales. Dejaría de ser esclava de aquellos cuyas almas no han podido imponer su nota a la personalidad materialista. Dejaría de sufrir las artimañas de aquellos que no resuenan con la nota acuariana de fraternidad o que no tienen consideración alguna por sus compañeros de viaje y tratan siempre de imponer sus ideas.

Todas esas almas, anquilosadas y caducas, serían dormidas hasta que nuevamente pudiesen proseguir su evolución en otro planeta acorde a su estado evolutivo y dejarían de una vez por todas que la humanidad terrenal pudiese caminar libre del peso de su pasado. El espíritu Crístico reinaría en la Tierra hasta la consecución del triunfo final de la Luz.
El Cristo quedaría libre de su promesa de estar expectante "hasta que el último cansado peregrino cruce el portal de la iniciación" y proseguiría su servicio en esferas más luminosas e incluyentes de conciencia.


Epílogo

-¿Y ahora qué ocurrirá? –preguntó Xavier al Maestro de cabello de color dorado y ojos azules.

-Es difícil predecirlo Xavier. Al fin y al cabo la humanidad es totalmente libre y ni siquiera la Jerarquía sabe qué decisión tomará. La libertad que se le otorgó al ser humano, a través del libre albedrío, condiciona constantemente el futuro.

-¿Y el Pentecostés planetario?

-Hay una realidad que está ocurriendo en estos momentos. El establecimiento de Cristo en la Tierra, se podría decir que es similar a la apertura del centro cardíaco de un ser humano.

¿Y?
-Ello significa que definitivamente el Centro Cardíaco de la humanidad se ha establecido.

La vida de Cristo inunda, anega, vitaliza y recorre muchos millones de corazones.

-¿Es mucho?

-Amado Xavier, sé que a ti no te parece mucho, pero es mucho más de lo imaginado. La humanidad ha respondido de una forma tan espectacular que ni la Jerarquía lo esperaba. Al principio fueron muy pocos hombres los que respondían, pero la semilla que parecía pequeña y casi invisible ha eclosionado hasta límites insospechados.

-¿Entonces, todo será más fácil?

-El Corazón de la humanidad ha sido establecido, pero ello no significa que todo vaya a ser fácil. Las circunstancias por las que pasará la humanidad están relacionadas con sus constituyentes. Y continuamente hay incorporaciones. Lo que significa nuevas dificultades. Pero se podría afirmar que no es lo mismo intentar solucionar unos problemas a ciegas, que con la confianza y sabiduría que otorga el corazón. Y eso es lo que se ha establecido en la Tierra.
 -Creo entender.

-Cuando Cristo dijo –Este es mi cuerpo. Tomad y comed todos de él. Son palabras muy extrañas. Que incluso vienen de épocas más antiguas que la de Jesús. Y sólo pueden adquirir significado cuando se comprende que el fuego del Corazón de Cristo anega millones de corazones humanos. Se podría decir que ellos son Él.

-Entonces... el loto de doce pétalos de la humanidad... ¿ya está activo?

-Así es. Es el resultado del trabajo de muchos eones, y ahora el Fuego del Amor está definitivamente establecido en la tierra.

-Entonces... ¡seremos pronto un Planeta Sagrado!
El Maestro de cabello rubio y ojos azules sonrió.
-Si, mi amado hermano. Así es. No importa que cada una de las partículas de nuestro hermoso y diminuto planeta azul no esté totalmente transmutada. Ya sólo es cuestión de tiempo.

Incluso puedo añadir que el propio Cristo, desde su crisis en el Huerto de Getsemaní, ancló su Antakarana con la propia Shamballa y con ello posibilitó que el hombre responda al Propósito Divino. Con ello también vitalizó el loto de doce pétalos sito en la cima de la cabeza, el Gólgota humano.

-Es una gran noticia.

-Podríamos decir que desde los Lugares Excelsos ya saben que hemos tomado una decisión, y eso es lo que importa.

-¿Y el mal?

-La marcha de un hombre puede estar detenida en un camino por el barro de las últimas lluvias. Pero él sabe, tiene la plena seguridad de cuál es su hogar. Los hombres se detendrán, a veces, en efímeros placeres que desembocarán en terribles luchas, pero nada puede parar ya su inexorable destino hacia el Hogar del Padre... aquellos que están frenando estas ansias de luz y de paz de la inmensa mayoría de la humanidad, serán separados de vosotros... y podréis acelerar vuestros pasos.
El azul del mar anunciaba la inminente salida del Sol. Francisco, Charles y Xavier vieron desaparecer al Maestro de cabello dorado y ojos azules.

 -¿Y quién nos creerá?-preguntó Charles

-"Sólo aquellos que tengan ojos para ver" –contestó Xavier.

-Creo que no os dais cuenta de la realidad -dijo sonriendo el padre Francisco.

Los dos le miraron. Francisco, el sacerdote de corazón de oro, dio la espalda a la claridad naciente y enfrentó el Palacio del Sol Dorado, donde se hallaba ahora la Sábana Santa.

Sus amigos comprendieron. Y tras unos segundos de silencio volvió a mirar hacia el mar.
-Sabéis.
-Di, Francisco-le rogó Charles.
-Muy pronto tendremos una visita de alguien de Roma.
-¿Es quien yo creo?-preguntó Xavier.
-¡Sí!-contestó el sacerdote.
-¿Tal vez me podríais decir quién es? –preguntó exasperado el científico.
-Es Aquel que dejó plasmada su figura en la Sábana Santa.
-¿El Maestro Jesús?-dijo emocionado Charles.
-Así es.
En aquel mismo instante, la luz dorada del sol iluminó el rosetón bajo el que se encontraba el sagrado lienzo, y su reflejo multicolor acarició los corazones de nuestros amigos.



Fin
http://www.centrofriedrichgauss.com.uy/index.php/la-clave-oculta?showall=1

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