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lunes, 16 de noviembre de 2015

¿Por qué en muchas meditaciones fijamos la atención en el entrecejo?

Glandula-pineal-y-Ojo-Egipcio
¿Por qué en muchas meditaciones fijamos la atención en el entrecejo?

¿Os habéis preguntado alguna vez por qué en muchas meditaciones llevamos la atención en el entrecejo? Lo hacemos para aprender, con el tiempo y la práctica, a activar una zona de nuestro celebro que es fundamental para llegar a una conciencia superior de nosotros mismos y del mundo en que vivimos.
En las técnicas de meditación, cuando nos centramos en el entrecejo, lo que queremos hacer es estimular las glándulas del sistema endocrino y en particular la glándula pituitaria (hipófisis) y la glándula pineal.
Ésta última es también llamada épifisis y tiene forma de cono de pino. Fue el mismo Galeno, quien descubrió su anatomía, a llamarla konarium (literalmente cono de pino) aunque hoy día es llamada pineal (del lat. pinĕa, piña). Es una forma conocida y venerada por casi todas las antiguas culturas y religiones.
Glandula pineal y piña de pino

Formas cónicas en las culturas de la antigüedad
También en el yoga ésta es una región fundamental que se activa gracias al despertar de la energía kundalini (que al principio yace dormida en la base de la columna vertebral). Kundalini viene estimulada por medio de posturas, meditaciones y canto de mantras; entonces pasa por el canal principal Shushumna (o Sushumna), activando todos los chakras para llegar finalmente a la coronilla y estimular así las glándulas y el sistema endocrino (en la zona que suele definirse “tercer ojo”).
Los antiguos filósofos la llamaron “el asiento del alma”, pero durante muchos años fue una zona relativamente inexplorada. Ahora sabemos que contiene rastros de una antigua retina. Se ha descubierto que en el pasado había reptiles que realmente tenían un tercer ojo sensible a la luz encima de la cabeza y que regulaba los ritmos naturales del cuerpo. Con la evolución este ojo fue descendiendo hacia el interior del cerebro. Otro estudio hecho sobre anfibios mostró que éstos son capaces de distinguir y detectar los campos magnéticos mediante fotorreceptores que no se encuentran en los ojos sino en la glándula pineal.
La glándula pineal secreta en particular dos hormonas: la melatonina y la serotonina. La primera es secretada especialmente por la noche y tiene la función de relajar el cuerpo produciendo un estado de tranquilidad y sosiego para que la persona pueda dormir. Durante el día ocurre exactamente lo opuesto: aumenta la cantidad de serotonina, lo cual induce un estado más inquieto de actividad.
Gracias al yoga podemos controlar la secreción de estas hormonas para experimentar un estado cada vez más pacífico de la existencia, hasta entrar en un estado de consciencia más elevado y acompañado por un sentimiento de intensa felicidad interior y un sentido de unidad con el ambiente y finalmente con el universo.



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