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martes, 12 de abril de 2016

EL ENCUENTRO DE LOS EMISARIOS*Ha llegado la hora de vuestra responsabilidad ante el proceso.





EL ENCUENTRO DE LOS EMISARIOS

Como en otros tiempos del proceso de la Tierra, los emisarios se reunieron para transmitir e instaurar el nuevo camino para las almas que la habitan.
Él partió hacia el lugar acordado. Su corazón le guiaba e indicaba en cada cruce que aparecía ante él. Sabía que estos encuentros eran para algo importante y superior en la evolución del planeta. La humanidad había producido una elevación de su consciencia, con lo que las pautas que hasta ahora se basaban debían de revisarse y modificarse según la vibración conseguida hasta el momento.

Todo se conjuraba para que la Nueva Tierra diera un paso más hacia su Ascensión. Los emisarios lo sabían, y había llegado la hora que volvieran a reunirse y establecer un nuevo código para ser transmitido y hacer que cada alma se responsabilizara en un mayor grado dentro de su proceso para abrir el sendero interior y llegar a su tesoro más apreciado: su verdadera esencia esperando ser reconocida y manifestada cuando todo coincidiera para su plena expresión. Ahora, había llegado este momento para que así fuera.

 Allí, en medio de la naturaleza, fuera del alcance de cualquier interferencia terrenal, fueron llegando uno a uno, hasta llegar a confeccionar el círculo de los emisarios.

Todos sabían el motivo de este encuentro. La Llamada les había anunciado para el día de hoy. Los sueños, para algunos; las visiones para otros, o las comunicaciones directas de la Hermandad Superior, o incluso de la propia Divinidad individual, todos  fueron avisados, llegando y aposentándose para el gran encuentro.

Los tiempos motivaron la creación, nuevamente, del círculo de los emisarios.

El silencio unía a todos ellos. Había hombres, mujeres, y algún que otro niño como se denomina a los de poca edad en esta vida actual. Todos ellos unidos por la misma esencia y dispuestos a crear el nuevo pavimento para la nueva vida que deberá de instaurarse en nuestro amado planeta conocido allende de nuestra vida láctea y universo.

En las más altas esferas, todo se sincronizó para que pudiera hacerse este encuentro protegido por la Gran Voluntad Superior Universal.

Todos, de diferentes rincones, se sentaron en círculo para transmitir y recibir la sabiduría y los nuevos principios para la humanidad.

Aunque en silencio, había una unión entre todos ellos. Era una sola energía, con la presencia de los hermanos celestiales. Todo estaba a punto para empezar el encuentro.

Hubo uno que expresó su palabra para hacer que la unidad sentida se reforzase y crease una protección para todo lo que allí debía de suceder y transmitirse a todos los presentes. Este círculo estaba abrazado por otro círculo luminoso de seres, de otras dimensiones colaborando con aquellos que se encontraban en aquella cueva. Detrás de ellos, había un tercer círculo de seres de la más alta vibración.

Cuando los emisarios, escuchando la voz de quien los guiaba, empezaron a interiorizarse profundamente, siguiendo las pautas concretas de quien dirigía. Hicieron, a continuación, unas respiraciones al unísono, y todo el lugar se iluminó de una luz dorada que irradió unos rayos que fueron a los corazones de los allí presentes.

Había quietud física, pero sus almas y consciencias, durante largo tiempo fueron recibiendo e inter-conectándose los unos con los otros e intercambiando lo que sus corazones iban recibiendo. Todo se unificaba. Todos los seres iban llegando a un acuerdo para el renacimiento de una nueva vida. El tiempo iba pasando sin ser conscientes de él. Cuando lo recibido coincidía en cada corazón, y habiéndose integrado en cada una de las consciencias, entonces, cuando la Unicidad quedó reafirmada e integrada en cada uno de los ADN de los asistentes, entonces, la luz dorada desapareció y la voz que dirigió los inicios del encuentro volvió a oírse, para dar paso a lo que cada uno sentía después del acuerdo establecido, procedente de la Voluntad Superior.

Todos sintieron sus verdaderas naturalezas, sus esencias y plenitud. Sus cuerpos se volvieron ingrávidos y el amor habitado en cada uno de ellos, hizo que las luces individuales resplandecieran como no lo habían hecho hasta entonces. Fue como si todos, absolutamente todos, hubieran subido algunos grados de intensidad al radiarse. La cueva volvió a iluminarse, pero esta vez, de las emanaciones de los asistentes encarnados.

Los emisarios habían recibido las nuevas pautas para llevarlas a término a partir de ahora por todos los rincones de nuestro planeta.  

Todavía en círculo, y sintiendo sus irradiaciones y sensaciones de la presencia de estas, a la indicación de la voz guía, todos hicieron a la vez, una profunda respiración para unificar el momento de salir de este estado con toda la información recibida.

Después de unas cinco horas, tal como conocemos el tiempo en nuestro mundo, poco a poco, los asistentes fueron abriendo los ojos sintiendo la Hermandad con todos los presentes y todo lo que les rodeaba y podían percibir. Los seres de la Luz y otras dimensiones continuaban allí con ellos.

El aparente silencio prosiguió manifestándose, aunque todo había cambiado. Los emisarios ya no eran los mismos. Contenían en su interior una liberación de sabiduría que no habían obtenido hasta aquel momento. Había llegado la hora de dar un paso más en el proceso de la humanidad y de cada ser. El camino había de modificarse para llegar a la manifestación del sentido de nuestra existencia y la Gran Voluntad Divina.

La voz prosiguió:

-         Ahora, todos los presentes hemos recibido y sentido los nuevos peldaños para ser transmitidos a lo largo de nuestra dimensión, allí donde cada uno esté. Sentid y sentiréis la conexión con la procedencia de nuestro Hogar. Todos, cada uno de nosotros somos fuente para alimentar las almas de nuestros hermanos encarnados. Somos Uno con ellos. Muchos continuarán negando vuestra presencia o vuestras palabras. Dejad que su proceso continúe, y sentid su amor en vosotros. Esto les ayudará para cuando estén dispuestos a seguir su camino a consciencia. (Pausa). No estáis aquí para aquellos que no quieren, sino para aquellas almas que estén dispuestas a llegar a ellas. Serán a éstas quienes alimentaréis, estando presentes y con vuestro ejemplo.

-         …
-         Sabéis que no seréis vosotros, sino la Voluntad Divina en vosotros. Acordaos de la humildad para llegar a todos los que ya estén preparados para recibir el alimento celestial para su alma. No insistáis porque cuando así sea, vuestra consciencia podría dudar. Siendo vosotros con todo lo que sentís, llegaréis a aquellos que lo necesiten. Lo Superior os facilitará  aquellos que necesiten de vuestro ser. Os vendrán. Seréis llevados allí donde os necesiten, como hasta ahora ha ido siendo. (Pausa larga).
-         …

-         Lo que hoy hemos recibido, todos lo contienen pero no todos saben de su presencia. En su momento accedimos a ser los emisarios de esta humanidad, aunque los momentos vividos para llegar a aquí, no fueron fáciles ni sencillos. Tuvimos, todos, que confiar en nosotros, aceptar lo vivido para que, con el tiempo físico, poder sentir nuestro servicio de la Gran Voluntad Divina en esta dimensión. (Pausa). Hoy somos nosotros, pero llegará el día, que este lugar será pequeño, porque gran parte de la humanidad sentirá su esencia y la manifestará en su camino. La Tierra se irá iluminando cada vez más, elevando sus vibraciones, llegando a ser, una puerta abierta a otros seres más allá de nuestro sistema solar. Aquellos quienes ahora están aquí con nosotros empezarán a ser sentidos por una gran parte de la humanidad. Muchos los podrán ver como nosotros. No somos especiales por estar hoy aquí. Acordaos de vuestra procedencia y sentid vuestra Divinidad para llegar a cumplir vuestro servicio desde la pureza, la humildad y la firmeza.
Sólo se oían sus palabras firmes y cálidas, la de esta voz, de esta alma que recordaba a todos los presentes el sentido de sus servicios.

-         Que los corazones resuenen en cada uno y sean la guía de sus pasos. Que el Amor abrace cada acto, cada palabra, todo sentir  y cada obra que se realice. (Pausa). Todos sois bendecidos y transmitid la buena nueva de los nuevos tiempos y la responsabilidad de cada uno en su vida. Cada una de ellas, fortalecerá las de su entorno, y todas las almas encarnadas y las del universo nos uniremos para dar sentido a la Intencionalidad por la cual fuimos creadas.

-         …
-         Ahora, id a vuestros hogares, con vuestra gente y transmitidles lo recibido y sentido hoy aquí. Seréis amados, protegidos y bendecidos. Que el Amor y la Paz sean en todos vosotros.
A continuación, cada uno de los asistentes fue levantándose y despidiéndose de los presentes con un abrazo para continuar su camino por el cual encarnaron.

Alguno de estos emisarios se encuentra cerca de vosotros. Para reconocerlo sentid vuestro corazón y sabréis la verdad de su presencia. Él os transmitirá desde la pureza, la humildad y la simplicidad. Respectará vuestro proceso, vuestro ritmo y os sentiréis bien a su lado. Sentiréis la veracidad conforme es el Camino, la Verdad y la Vida. Llegará el día que lo que recibiréis de él con su sola presencia, lo llegaréis a sentir vosotros también en vuestro interior. Vuestro corazón os hablará alto y claro, siendo la brújula para llegar a vosotros mismos.

El universo no os deja solos. Os ha escuchado y vuestras peticiones han sido escuchadas. La Fuente se encuentra en vuestro interior, pero aprender a alimentar vuestra alma, a veces necesita un estímulo para saber cómo abrir vuestro interior y cómo adentraros en él, para llegar al encuentro con uno mismo. Cuando os encontréis, sentiréis la alegría de ser quienes sois, más allá de lo físico.

Hoy os quiero recordar que vuestro camino no está solo y que, aquellos que todavía buscáis, dejaréis de hacerlo porque será en vuestro interior, en el silencio y en los emisarios como Luz encarnada quienes os indicarán el camino hacia vuestra plena manifestación.

Vosotros sois estos emisarios del presente a partir de ahora. En vuestro entorno, para aquellos que lo necesitéis, encontraréis uno de estos emisarios reunidos en la cueva. Estad abiertos de corazón, porque los nuevos tiempos, no requieren del pasado, sino del potencial que cada uno es.

Ha llegado la hora de vuestra responsabilidad ante el proceso.
Vosotros sois la nueva humanidad.

Los emisarios continuarán con su servicio a la Voluntad Superior. Los reconoceréis por su amor, su luz y su sabiduría emanada del corazón.
No hay predicciones de destrucción ni desamor. Nada de esto hay, porque estos seres entregados al servicio del Amor harán que el Amor pueda con todo el pasado y sus limitaciones. Solo hay esperanza y realización para cada uno de vosotros.

Es la hora anunciada de que cada alma se responsabilice de su proceso.
Sed vosotros mismos y el Amor regará las semillas de vuestra divinidad para que puedan brotar, y recoger los frutos tan anhelados desde vuestro corazón.

Vosotras, amadas almas, sois el agua para la Ascensión del planeta y la humanidad. Dejad que las semillas de vuestro interior recojan la humedad de vuestra predisposición y el Amor de vuestro corazón.
Que el Amor y la Paz sean en cada uno de vosotros.
Publicado por Jordi Morella

  
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