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viernes, 11 de diciembre de 2015

Estáis en los tiempos llamados «reducidos» correspondiente en aquel texto a lo que fue llamado la sexta y la séptima Trompeta - PHILIPPE DE LYON Diciembre 2015 con audio



 


Estáis en los tiempos llamados «reducidos» correspondiente en aquel texto a lo que fue llamado la sexta y la séptima Trompeta


Soy el Maestro Philippe de Lyon. Hermanos y hermanas presentes en la superficie de esta Tierra, me dirigiré a vosotros como Melquisedec de la Tierra. Permitid primero que, en el silencio del corazón, bendiga vuestra Presencia, bendiga vuestra lectura o vuestra escucha.
… Silencio…
Como eso fue anunciado hace algunas semanas y como eso estuvo perceptible para muchos de vosotros, los acontecimientos actuales en la Tierra, fuese cual fuese su naturaleza, os dan a observar, tanto en la conciencia como a nivel de los sucesos que ocurren en el escenario social, en el escenario físico, en este mismo momento en la Tierra, os llevan de manera definitiva a posicionaros en el miedo o en el Amor pues el proceso de la Ascensión que se lleva a cabo en este preciso momento os conduce a vuestro Cara a Cara, a probaros vosotros mismos, a probaros en relación con vosotros mismos y - también - en relación con la sociedad en su totalidad.
Lo que está en curso y se manifestará de manera más y más intensa y evidente para cada uno es muy exactamente lo que ha de ocurrir hasta el momento en que resuene la Llamada de María, que os llevará a posicionaros, a situaros, a colocaros en el espacio que os corresponde para vivir, cada uno de vosotros, lo que os corresponde vivir en relación con un conjunto de circunstancias, un conjunto de eventos y de elementos colectivos que impactarán y resonarán en vosotros según vuestro lugar individual en el seno del Amor o en el seno del miedo.
Nuestro Comendador os lo dijo hace mucho tiempo, así como los Arcángeles, finalmente no existe más que el miedo o el Amor y lo que sucede en la pantalla de vuestra conciencia, en el mismo seno de vuestras actividades en este mundo, no hace sino reflejar – y esto con una exactitud cada vez mayor en adelante – vuestra ubicación en el Amor o vuestra ubicación en el miedo.
Estáis en los tiempos llamados en la Biblia «reducidos», en los tiempos llamados Apocalípsis o Revelación, en su fase terminal, correspondiente en aquel texto a lo que fue llamado la sexta y la séptima Trompeta. Así, en cada minuto en adelante, estad preparados pues «Él vendrá como un ladrón en la noche», aunque no sin haberos permitido vivir las primicias. Ya sea en lo que miráis, ya sea en lo que vivís interiormente, el proceso es exactamente el mismo. Lo que estaba oculto se devela, lo que no era visto es visto, lo que no estaba percibido se hace perceptible, lo que era ignorado mediante una voluntad deliberada de la persona ya no puede escapar, fuere cual fuere la intensidad de vuestra voluntad.
El tiempo ya no está en preparar lo que sea pues ¿qué hay que preparar cuando la Eternidad se devela con majestad y con estruendo? Solamente queda corresponderse o no corresponderse con lo que sucede en la pantalla de vuestra conciencia. Ya sea en el contacto con algún ser de la naturaleza, ya sea en el contacto con la enfermedad o con la desaparición de algún cercano, o vuestra desaparición, ya sea pues en los sucesos felices o infelices, la Vida os llama a ubicaros. Y – más allá del miedo o del Amor – se define en vosotros una pregunta: “¿Qué queréis ser?” ¿Queréis serlo todo o queréis ser nada? ¿Cuál es vuestra aspiración? ¿La de vuestra persona o la del alma? (si ésta estuviese aquí todavía).
La Luz viene a preguntaros, a través de Su Inteligencia y a través de vuestra vivencia: «¿Qué quieres ser o no ser? ¿Cuál es tu reivindicación en la superficie de este mundo? ¿Cuál es tu papel? ¿Prefieres el hacer antes que el ser? ¿Prefieres la vida en este mundo o la vida en Eternidad? ¿Temes perder esa vida o estás dispuesto a perderla para recuperar – a través de la Resurrección – aquello que eres de toda eternidad y que nada conoce de este mundo?”.
El conjunto de los procesos en curso ante vuestros ojos, ante vuestros sentidos, dentro vuestro como en el exterior de vosotros, nuevamente se resume en la respuesta a esta pregunta: ¿el miedo o el Amor? Poned atención también a una forma de aceleración y de disolución paralela del tiempo y de la causalidad. El tiempo es una ilusión inducida en el seno de este mundo, nada más. ¿Estás preparado para permanecer «vivo», fuere lo que fuere lo que pierdas o lo que ganes? ¿Estás preparado para extirparte de todo cuanto has construido, elaborado e ideado en todas las partes de tu vida, en todas las partes de tu ser?
Se puede decir que Cristo ya llama a vuestra puerta y la situación os da a ver si vuestra casa está limpia o si está todavía atestada con lo superfluo, con los apegos, con las creencias. La Verdad y el Cristo os quieren desnudos, con aquella desnudez de aquél que no necesita adornarse con ninguna ilusión ni ninguna representación ni con ningún papel que desempeñar. ¿Quieres y aceptas no ser nada en la superficie de este mundo a fin de recuperar la totalidad de tu eternidad? Comenzad con ver eso sin plantearos siquiera preguntas frente a la evidencia de lo que pasa en vuestro cuerpo, en vuestra vida, en vuestro país y en todas las relaciones que entabláis, ya sea en el ámbito social, ya sea en vuestro propio ser interno y también a través de cualquier relación entre vosotros y un elemento de este mundo, fuere personificado o no.
Ha llegado el tiempo de vivir la integralidad del Amor, ya no como una búsqueda, ya no como una esperanza, ya no como un futuro, sino como la realidad tangible del instante presente, de vuestro propio soplo y de vuestra propia vida. Ya no es hora de buscar explicaciones, justificaciones o coartadas. Es hora de ser verdaderos porque el Amor es la única cosa verdadera aquí, en la superficie de este mundo. Todo lo demás sólo son adornos destinados a camuflar, a ocultar o a sesgar la realidad del Amor.
La Luz os pregunta en adelante más y más, de manera expresa e intensa, lo que sois, con qué os identificáis unos y otros. ¿Os dejáis arrastrar por la emoción colectiva? ¿Os dejáis llevar por lo que se dice en el exterior de vosotros? ¿O permanecéis estables, pase lo que pase, ocurra lo que ocurra dentro vuestro como en el exterior de vosotros? ¿Estáis atrapados todavía en los juegos diversos y varios, los roles y las funciones que os corresponden? ¿O estáis conscientes – fueren cuales fueren esos roles y esas funciones, necesarios para que funcione este mundo – que estáis en este mundo pero sin ser de este mundo?
No existe ningún elemento de vuestra vida, ni ningún elemento de vuestro cuerpo, que pueda permanecer y durar escapando de la efusión de la Luz, de la Ascensión, lo que provoca a ratos reajustes y balanceos importantes a la espera de una aceptación y de un cada vez más franco y decidido ante la realidad del Amor incondicional, ante la realidad de la Verdad, que no es de este mundo.
¿Estáis preparados para manteneros de pie diga lo que diga vuestro cuerpo, diga lo que diga vuestro país, sin jamás oponeros, sin jamás entrar en dualidad y así manteneros en línea con la Verdad, con vuestra ubicación en el Corazón del Corazón que señala la autenticidad de vuestra vivencia pues, de manera inminente, ningún elemento de este mundo ni ningún elemento invisible – o incluso avistado recientemente – podrá seros de utilidad en los momentos del vuelco de vuestra conciencia y de la Tierra?
Veis alrededor vuestro cierto número de fuerzas operando. Estas fuerzas – visibles en este mundo o por lo menos percibidas en sus efectos – no pueden sino resumirse a dos fuerzas antagónicas y opuestas: la fuerza del Amor y de la Unidad y la fuerza de la división. No perdáis nunca de vista que la división no nace sino del miedo y no de una voluntad de división y que los errores colectivos de este mundo, en la gestión de la sociedad como en la gestión de la Tierra, nunca tomaron en cuenta la verdad del Amor, incluso diría que hacen lo contrario, en oposición al Amor. Y hoy en día cada uno de vosotros, en su vida, se ve confrontado – a través de la Inteligencia de la Luz – a circunstancias, a relaciones, a sucesos que os permiten, fuere cual fuere la dureza, encontrar en vosotros las capacidades para superar y dejar atrás lo que pueda todavía parecer reacio al Amor incondicional e incondicionado.
No estigmaticéis ninguna actitud, ni en vosotros ni exteriormente a vosotros. Ved cada vez más claramente lo que os corresponde vivir. Ved cada vez más claramente las fuerzas que operan en el seno de este mundo en estos tiempos pero sin participar de ninguna de ellas pues todas tienen que ver con la explotación y el mantenimiento hasta el límite extremo de una forma de dualidad, de una forma de predación más y más concreta mediante la manipulación de las multitudes, mediante la manipulación de los países y mediante la manipulación de lo que llamaría «el adversario». Esto pertenece a la historia de este mundo pues quienes habéis alcanzado lo indecible del Cristo, lo indecible del Absoluto, sabéis muy bien – por haberlo experimentado – que este juego del bien y del mal sólo dura un tiempo y no se relaciona en nada con el proceso ascensional que se juega en vosotros en estos días.
Ancianos, Estrellas, Arcángeles os comunicaron por turno durante un año unos elementos propicios para vivir la Libertad. Ya sea la Danza del Silencio, ya sea el Kriya Yoga, ya sea el contacto con los pueblos elementales o con las entidades de la Luz libre, en todo eso no hay diferencia. Eso os permite ajustaros con la Eternidad y con la Verdad. Tened presente también – como os ha sido recordado recientemente en «En estos Tiempos de la Tierra» por Teresa – que la humildad y la simplicidad son los garantes de vuestra Autonomía y de vuestra Libertad interior.
Si no es el caso todavía, vais a ser numerosos en daros cuenta – a través de las circunstancias mismas de vuestras vidas – de lo que no podía o no quería ser visto hasta ahora y que será necesariamente visto. Habéis entrado de lleno en el Choque de la Humanidad ligado a la Ascensión misma y propiamente dicha. La confrontación de la historia y de lo que ha sido implantado como energías, como comportamientos, como costumbres en el seno de la historia de este mundo se manifiestan hoy con virulencia. Tal es la acción de la Luz en su revelación final.
Ahora que estáis cada vez más numerosos en percibir lo invisible – sin siempre tener las explicaciones o diría incluso esta forma de causalidad – tened presente que más allá de toda manifestación de la Luz, incluso las más auténticas y maravillosas, está la Verdad y que la Verdad jamás puede coincidir, en este mundo, con la vida tal como la conocéis.
La Vida os llama – estéis donde estéis – a volcar vuestra conciencia en vosotros mismos a fin de encontrar ahí los medios para dejar atrás lo que pueda resistir, no a nivel de explicación, no a nivel de justificación, sino solamente en el Amor y en la humildad. Desapareced ante vosotros mismos. La Vida os invita a hacerlo. Desapareced ante la ilusión de ser una historia, de ser una profesión, de ser un niño o un adulto de tal o cual edad. Desapareced ante todo lo que sólo dura un tiempo. No hay mejor momento, diría, antes de la Llamada de María, que estos momentos en que se da ante vuestros ojos como en vuestra carne el combate entre el miedo y el Amor. Os corresponde definir lo que queréis nutrir. Os corresponde definir lo que queréis co-crear. Vivís ahora y en adelante la intensidad de este combate, intensidad cada día renovada y cada día reforzada.
Más que nunca las enseñanzas recibidas años atrás durante las Bodas Celestiales se actualizan, no para repasar las mismas etapas sino para trascenderlas gracias al aporte de la Luz, gracias al aporte de la Eternidad, gracias al aporte de Cristo.
Mientras vuestros cielos comienzan a partirse, dando a ver manifestaciones más y más tangibles de la Eternidad, como bien sabéis muchos son los hermanos y las hermanas a los que calificaría de adormecidos o hipnotizados que no pueden aceptar ni siquiera ver lo que es sin embargo visible y no da lugar a duda porque el miedo está en ellos y pronto no podréis encontrar argumento alguno ni justificación alguna ni energía alguna para cambiar eso. Solamente vuestra eternidad manifestada a través del Corazón Ascensional, a través de vuestra alegría sin objeto, hará que se convierta o vuelva al derecho lo que todavía está al revés, sin voluntad alguna, sin explicación alguna, sin siquiera estar presentes.
Estáis comprometidos unos y otros a no alimentar más el miedo y a dejar que el Amor crezca hasta el límite de vuestra conciencia o de vuestra supraconciencia. Muy pronto no podréis nutriros de otra cosa que no sea Luz. Muy pronto no podréis ser iluminados por otra cosa que no sea vuestra Luz. ¿Qué teméis o qué habéis ideado? Porque lo que habéis ideado, lo que teméis o lo que esperáis ahora os hace salir de la verdad del Amor. La Vida os llama – y nosotros os llamaremos cada vez más – a instalaros en el estado de beatitud donde todo se resuelve, sean cuales sean vuestras actividades y fuere cual fuere el estado de vuestro país, de vuestra región, de vuestro cuerpo o de vuestra familia.
Habrá – y hay ya – para muchos de vosotros una suerte de imperiosidad de la Luz que ya no es simplemente una llamada o una conminación o una invitación sino una conminación directa permitiéndoos, en el momento de la Llamada de María, de decir de manera colectiva que nadie podía ignorar lo que iba a suceder, lo que sucede ahora, que no es sino lo resultante del miedo y lo resultante del encierro de este mundo pero también de la mente humana – esa mente humana cuyas líneas depredadoras fueron más o menos disueltas por la acción de la Luz, aproximadamente antes de la liberación del núcleo cristalino de la Tierra. Tuvisteis entonces el equivalente de cuatro años, en términos terrestres, para repasar en vosotros a través de los cuatro Elementos, a través de los cuatro linajes, ilustrados hoy por los linajes estelares y también por los encuentros realizados con los pueblos de la naturaleza, los elementales.
La Vida os pregunta sobre a qué vais a apoyaros. ¿Vais a apoyaros sobre el hecho de tener un techo, sobre el hecho de tener dinero, sobre el hecho de tener amigos, sobre el hecho de comprender incluso lo que sucede en este mundo? ¿O vais a apoyaros exclusivamente sobre el Amor incondicional e incondicionado, sobre la Luz vibral, que nada tiene que hacer, lo recuerdo, incluso de la historia de este mundo como de vuestra historia personal?
La Luz vendrá efectivamente a cogeros después de la Llamada de María o durante ésta, bien sea de manera autónoma, por atracción de Luz a los lugares de la Tierra que ya pasaron, para así decirlo, a quinta dimensión. ¿Queréis apoyaros en otra cosa que el Amor, traduciendo así vuestra fe y vuestra evidencia ante la Luz y ante la Luz en vosotros mismos? No habrá más pregunta que esa. Cuanto más entráis en el Corazón Ascensional, mucho menos estáis afectados por cualquier circunstancia que sea de lo efímero. Trátese de necesidades fisiológicas, trátese de necesidades sociales o de necesidades afectivas, todo eso se aparta, no como una negación sino más bien como la evidencia de la instalación de la Luz.
Tenéis la oportunidad hoy de ver real y concretamente las fuerzas que operan en este mundo, ya sea a través de los representantes de los pueblos, los representantes de las religiones, los representantes de cualquier grupo social que sea. ¿Queréis manteneros en el seno de esa influencia y queréis adheriros a esas influencias y a esas luchas ó os colocáis irremediablemente en el Fuego del Corazón y no en el fuego del ego?
Hablaba de las técnicas que os fueron comunicadas hace ahora un período de un año. Usad la que os parece más adaptada pero no olvidéis nunca, ahora y en adelante, que solamente la manera cómo estáis transparentes, solamente la manera cómo aceptáis desaparecer de lo efímero, os da la certeza de la Eternidad. Los conocimientos almacenados en vuestra cabeza ya no os sirven para nada. Toda Presencia, incluso de la Luz vibral, no tendrá en adelante otro propósito que haceros penetrar en el santuario de la Eternidad, en el Corazón del Corazón.
Todo eso lo veis de manera intensa o toque a toque pero eso va a amplificarse en forma desmedida a partir de vuestro mes de diciembre y lo que voy a decir, así como lo que otros van a decir, se aplica por supuesto a este último mes de diciembre.
Hay obviamente la historia de este mundo. No volveré sobre el cambio de año o sobre el nacimiento de Cristo. No volveré tampoco sobre ciertas fechas celebradas en el seno de la iglesia católica o en el seno de otras religiones en este mes de diciembre. Lo que observáis no es sino el resultado de la historia pero no sois esta historia. Vengo pues a invitaros a despojaros interiormente de todo cuanto es superfluo, a no dejar fluir más proyección alguna en adelante, a no conceptualizar más nada acerca de lo que vivís. En cierta forma tenéis que ser nuevos y vírgenes de toda información y de toda historia para estar disponibles en totalidad para el tiempo presente, fuere lo que fuere lo que tengáis que efectuar todavía en el tiempo lineal de la Tierra.
No existe ninguna agenda, incluso la más copada, que os impida realizar vuestra Eternidad en totalidad en adelante. Incluso ya no queda nada por solicitar, nada que esperar, solamente hay que ser, hagáis lo que hagáis, centrados ahí donde el gozo y la paz se convierten en vuestro atributo cotidiano. Inútil meditar, inútil llamar ya que todo aquello está ya presente, al alcance de vuestro corazón, al alcance de vuestros sentidos, para cada cual, fuere cual fuere el miedo que lo habita todavía.
Habéis ingresado pues, de manera colectiva, en la sanación final y la solución final que, lo recuerdo, en el plano histórico de esta Tierra, se verificó ya cierto número de veces desde hace más de 300.000 años, lo hayáis presenciado o no. Hoy en día ya estáis.
No busquéis ningún apoyo que no sea el Amor y la Luz, aunque necesitéis todavía apoyaros en alguien de este mundo o de nuestros mundos. Comprended de manera más y más urgente que todo eso es el mundo que está presente en vosotros y en ninguna otra parte. No os fijéis solamente en las señas – que son innumerables y evidentes – no os fijéis solamente en lo que sucede en vosotros a nivel de vuestro cuerpo de Eternidad mediante la Luz vibral, sino que estéis más bien atentos al estado de vuestra conciencia manifestada en este mundo, no por temor, no por miedo, sino más bien como la evidencia de lo que sucede en vosotros y en todas partes en este mundo.
No hay en la superficie de este mundo – y cada cual hoy puede verificarlo – estado más acabado que aquél donde no sois nada y donde vuestra persona y vuestra alma acepta realmente ser polvo y donde solamente el Espíritu es eterno. Y siendo el Espíritu perfecto, ¿en qué necesita perfeccionarse o evolucionar? Daos cuenta ahora, a través de vuestra vivencia, de la inepcia misma del concepto de evolución o de mejoramiento de lo que es perfecto de toda eternidad y de que vosotros sois de toda eternidad. Todo lo demás no son más que historias que sólo duran un tiempo y puedo decir que incluso la historia que hemos construido juntos para permitir la resurrección de vuestro cuerpo de Êtreté no es nada en relación con la Resurrección final del Espíritu.
Así, tal como dijo Cristo en su tiempo, reitero: «¿Estáis preparados para perderlo todo y así recuperarlo todo?». No se trata de miedo pues quien tenga miedo ante esta frase está convidado a ver lo que está en su corazón. El Amor desconoce el miedo porque el Amor no tiene ni principio ni fin. El Amor desconoce a la persona porque ella tiene principio y fin. El Amor sólo conoce al Amor. Se puede – obviamente – percibir el combate del cual hablaba hace unos instantes. Se puede percibir la desarmonía y el desequilibrio. Sin embargo todo eso sólo dura un tiempo y no es nada frente al Amor.
Haced la prueba vosotros mismos, ya sea a través de la Danza del Silencio, ya sea a través del contacto solicitando nuestra ayuda. Comprobad vosotros mismos la firmeza de la Eternidad y la fragilidad de lo efímero, sean cuales sean vuestras posesiones, sea cual sea la plenitud de vuestra vida en este mundo. Ninguna plenitud de este mundo puede aproximarse a la plenitud del Amor. Es hora ahora - más que nunca – de recordar lo que sois previamente a toda historia. Nada mejor para aquello que abandonar todos los marcos de creencia, todos los marcos de referencia, todos los marcos de percepción. Es hora de «lavar las vestiduras en la sangre del cordero».
En el escenario de este mundo, estéis donde estéis, en cualquier país que sea, solamente se llevan a cabo combates que solamente duran un tiempo y que en nada ni de ninguna manera se relacionan con quienes sois en verdad. Entonces más que nunca la Luz viene a preguntaros: «¿Dónde estás? ¿Quién eres?». Haceos sinceramente la pregunta antes de responderla. ¿Sois tal persona con tal historia, tal alegría, tal pena, o habéis trascendido el sentido mismo de ser esta persona, no como una nueva creencia sino más bien como la única verdad tangible y definitiva de lo que es el Amor?
Nuestro Comendador os dijo que ya no quedaba silla donde sentarse, que ya no quedaba traste que guardar. Dicho de otra forma, no os aferréis más a nada conocido. Respetad obviamente lo que la vida os da para hacer y vivir pero ya sin rigideces. Dejad que la vida os lleve, dejad que la Onda de Vida o el Canal Marial o nuestras Presencias os lleven hacia vosotros mismos. No temáis por nada pues no hay nada que temer, salvo por parte de quien se considere simplemente como una persona.
Lo que sucede en esta Tierra – y que ha de suceder cada día más y más – no es sino la actualización de la historia y la solución de la historia, que ha de permitir a cada hermano y hermana presente en la superficie de esta Tierra recapacitar. Nadie podrá decir que no sabía, aunque la Verdad le hubiese sido ocultada hasta el día de hoy. No hay error en la Luz. Sólo hay error en la persona y en este mundo encerrado. Sed como el niño, inocente y sin reflexión, en lo que la vida os ofrezca para vivir. Dejad que por fin aparezca – en vuestro tangible – la Inteligencia de la Luz, así como la co-creación consciente, así como el Femenino Sagrado, así como las diferentes manifestaciones de la vida que encontráis por doquier, ya sean los pueblos elementales, ya sean nuestras Presencias o simplemente vuestra Presencia.
Acostumbraos, para decirlo así, a deshaceros de lo habitual. Acostumbraos a sentir y vivir el gozo independientemente de toda circunstancia, incluso las más nefastas pues no hay mejor momento que esos días. Tened presente también que, aunque no tengáis ni el porqué ni el cómo, ni siquiera la vivencia, lo que está ocurriendo no es sino la instalación del Amor que viene a transmutar la materia y la Tierra y vuestro cuerpo y vuestra conciencia y que todas las relaciones que no sean conducidas por la Luz – en vosotros como exteriormente a vosotros, en vuestras relaciones personales o en vuestras relaciones sociales – desaparecerán sin excepción. Sólo quedará en pie y vivo el Amor incondicionado e incondicional.
La Luz os llamó a unos y otros de múltiples formas a lo largo de estos años. Os corresponde responder con la misma intensidad. No os dejéis sumergir por el combate de las fuerzas opuestas. No os dejéis alcanzar sino más bien colocad a Cristo por delante, a Cristo por detrás. Dicho de otra forma, colocad el Amor por delante y por detrás. No dejéis nada detrás vuestro, excepto el Amor. Ahí donde estáis, el Amor está. Ahí donde moráis, el Amor mora. Ahí donde resistís, el miedo se insinúa. Eso vale para todo. No hay ningún ámbito de la vida en este mundo, en cualquier componente que sea, que pueda sustraerse al Amor.
¿Estáis preparados para entregaros vosotros mismos a vuestra Eternidad? ¿Estáis preparados para dejar que se diluyan los rencores, los karmas, los miedos, todo lo que resista, y vais a aceptar vuestra Libertad? Vuestra vida os lo muestra cada día y os lo mostrará de manera cada vez más vistosa y evidente.
Algunos elementos os fueron comunicados relacionados, una vez más, con la respiración, diversos ejercicios facilitando el acercamiento al Corazón del Corazón para así permitir la emergencia en su manifestación en la superficie de este mundo de la Morada de Paz Suprema, testigo indefectible del retorno a vuestra eternidad.
Alguno de vosotros – tras esperar los cambios que se dan en estos días – se apartan simplemente porque algunos miedos no han sido identificados. No temáis por nadie. Dejad que la Luz opere. Sed testigos del Amor, testigos de Cristo, y nada más será necesario.
Poned atención en los momentos de adormecimiento y en los momentos de despertar, los momentos en que entráis en oración o en meditación. Poned atención en el momento en que volcáis de un estado a otro. Poned atención en lo que puede ocurrir en vuestros campos de energía incluso sutil, en vuestra conciencia fuere cual fuere, en los mecanismos y modos íntimos del paso de lo efímero al Eterno. Ahora que muchos de vosotros vivís lo que llamaré «mini-stasis» idénticos (con excepción de la duración) a lo que será vivido tras la Llamada de María, poned atención a lo que os deparan aquellos momentos que pueden contrariar vuestras actividades o vuestra vida. Fijaos en lo que cosecháis. Fijaos en lo que sentís a continuación. De esa manera mediréis la distancia o la coincidencia que pueda existir dentro vuestro con vuestra eternidad.
Notaréis también que a más coincidencia con vuestra eternidad, más se dan los mecanismos llamados de sincronía y de fluidez de la Unidad y cómo éstos se realizan más y más rápidamente y de un modo cada vez más asombroso. No reclaméis ningún mérito por ello pues no sois nada en la superficie de este mundo. Es justamente por eso que vivís el Todo. Es justamente por eso que accedéis a ratos o de manera permanente a la Paz Suprema. Será de ahí de donde acogeréis con bendición la Llamada de María y la revelación de Cristo, así como el cambio profundo e irremediable del cuerpo de la Tierra.
Tened presente que no hay esfuerzos que hacer. Al contrario es el fin de todo esfuerzo. Es el momento cuando vuestra atención y vuestra intención desaparecen en la belleza de la Luz. Es en ese momento cuando ponéis real y concretamente vuestro Espíritu en manos de la Fuente o del Padre. Es el momento en que veis las cosas producirse, incluso los acontecimientos o las cosas más dramáticas para la persona, con la misma intensidad de Amor en vuestras palabras, en vuestras miradas o en lo que captáis de una situación o de una relación al nivel que sea.
El Comendador os habló «En Estos Tiempos de la Tierra» y en otras oportunidades de momentos propicios para el mecanismo final de la Ascensión de manera colectiva. El conjunto de los signos, el conjunto de las vibraciones, está ahora en el momento preciso de la vivencia de la Ascensión. Al nutriros de vuestra eternidad, al nutriros de Cristo, al nutriros del Sol, os tornáis autónomos y no necesitáis más atención ni intención. Queda simplemente la humildad. La integridad o el tema de la integridad no se plantea siquiera, como algo que ya no tiene razón de ser, mientras la humildad, aquélla que os permite adentraros en lo más profundo vuestro, os lleva y deposita en el umbral de Shantinilaya, como dicen nuestras hermanas orientales. Es el momento cuando os tornáis tan pequeños como Cristo.
Ninguna ilusión podrá en adelante ser mantenida en vuestra vida como en vuestra propia percepción de vosotros mismos en vuestra eternidad y no habrá más cómo pesar el pro y el contra o cómo discutir consigo mismo. Estáis en los momentos en que lo intangible se hace más y más tangible y lo que era llamado tangible y real, la misma materia, desaparece, no como una desaparición o un aniquilamiento sino más bien debido a una transmutación total de la materia y de las leyes de la materia, donde cada cual tiene un lugar, diferente del otro pero en la misma verdad del Amor.
Tened presente pues en la cabeza que el Amor es realmente – y de manera más y más evidente - la respuesta a todo y que – de no haber respuesta – eso significa que no hay suficientemente Amor incondicionado y que vuestro amor está todavia condicionado.
La Luz os llama a extirparos de un modo irremediable y definitivo de todo juicio pero sin impedir que veáis la verdad, sin juzgarla. Como Cristo podréis decir llanamente: «Padre, perdónalos pues no saben lo que hacen». Entonces – y solamente entonces – habréis salido definitivamente de toda forma de manifestación de la dualidad al mismo tiempo que seguiréis presentes en la superficie de este mundo. Éste es vuestro aporte imprescindible para con vosotros mismos y para con la humanidad, los humanos con alma, y el conjunto de lo que lleva alma en la superficie de este mundo.
No os dejéis engañar por ninguna mentira, ni en relación con vosotros mismos, ni en relación con el mundo. Sed la expresión de la Verdad y de la Belleza, de la Paz y del Gozo bajo cualquier circunstancia. De no ser el caso, notaréis las diferencias cada vez más grandes entre los momentos interiores en que alcanzáis y vivís la Verdad y los momentos exteriores en que la Verdad y el Amor no están por delante de vuestra vida y de vuestro escenario.
No podéis pretender ser Cristo y no amar a cada cual como a vosotros mismos, sin juzgar, sin ser engañados por las circunstancias del miedo y sin embargo amando del mismo modo. Comprobaréis que amar sin condiciones a quien sea o lo que sea, bien sea una relación, bien sea una casa, bien sea un país, os retro-alimentará y os colmará. Aquello es lo que ha sido llamado no sólo Acción de Gracia sino estado de Gracia. En eso tampoco queda otra alternativa que el miedo o el Amor. Vuestra vida os lo demuestra y os lo demostrará más y más. Hasta diría que lo que os sigue molestando hoy no es más que resistencia ante el Amor. El Amor os nutre y os nutrirá cada día más. Él viene a sustituirse a los demás nutrientes porque llegará un día cuando no podréis concebir sino un solo nutriente – el Amor – y una sola expresión de vosotros mismos – el Amor.
Y escuchad bien lo que os digo mandado por el conjunto de los Melquisedec: ninguna fuerza podrá oponerse de forma duradera al Amor, fueren cuales fueren las apariencias, fueren cuales fueren los golpes a la vida y a la libertad en cualquier parte que sea de esta Tierra porque estamos en vuestros cielos como ha sido anunciado ya. Lord Metatron se ha desplegado de manera sutil y visible para algunos de vosotros en los Círculos de Fuego, preparado para recibiros. Los Ancianos se expresan a través vuestro, las Estrellas, los Arcángeles, los pueblos de la naturaleza. ¿Es aquélla vuestra morada o será que vuestra casa está hecha con piedras?
El Amor os llamará siempre al Amor. El Amor os llamará siempre a la Vida y a la humildad. Tened presente que todo lo que pueda aparecer como contrario al Amor no es sino resistencia al Amor. Y el Amor ilumina las resistencias, ilumina lo que es falso, no para juzgarlo sino por compasión frente a la falta de Amor de un hermano, de una hermana, de una situación, de un pueblo o de vosotros mismos.
En definitiva no hay nada que ver fuera de eso. Y recordad que la solución a todo cuestionamiento o a toda interrogación en vosotros se encuentra en vuestro corazón. Ya no son necesarias las palabras. Ya no es necesaria la comprensión. Solamente es necesario dejar Ser vuestra eternidad, el Amor y la Luz que sois. En ningún caso eso requiere de vosotros o de vuestra participación. Solamente el ego cree eso y la persona cree que va a poder coger y hacerse con el Amor. Nada más falto. La evidencia del Amor va a tornarse tal – y lo sabéis – que muchos de vosotros en esta Tierra, hermanos y hermanas todavía dormidos caerán de rodillas ante la Gracia de María y de su Llamada.
Lo que acabo de deciros es eso, interrogaros acerca del Amor, no para fabricar ideas, conceptos o proyecciones sino más bien para reencontrar el Alfa y el Omega, la Verdad de la Vida. No necesitáis ningún equipaje. No necesitáis ninguna buena acción ni ninguna mala acción. Necesitáis tan sólo ser vosotros y reconoceros vosotros mismos en la majestad del Amor incondicionado. Y eso va a tornarse, como lo reitero una y otra vez, más y más evidente y más y más flagrante. Observad en torno vuestro, entre los hermanos y las hermanas adormecidos, su misma incapacidad para conceptualizar este Amor. Sin embargo, no os preocupéis por ellos porque nadie en la superficie de esta Tierra, dotado con humanidad, puede escapar de la propia Madre.
El Amor es también, en este período, la confianza. Tenéis demostraciones innumerables a través de vuestras vivencias, a través de las señas del cielo y de la Tierra y, para algunos, no basta. Sois vosotros mismos las confianza.
Sed verdaderos y sed espontáneos también porque la Inteligencia del Amor suele recurrir a la espontaneidad mucho más que a la reflexión o a la comprensión. Estaréis a veces conducidos a adoptar tal comportamiento, a decir tal palabra, a dar tal cosa o tal mirada. Aquello será el elemento justo de la manifestación del Amor incondicionado que os mostrará y os demostrará que nada tenéis que ver ahí como persona o como historia.
Otro elemento a considerar – antes de expresaros, antes de mirar, antes de intervenir – es colocaros en el Corazón del Corazón y dejar que el silencio os colme antes de decir o antes de mirar porque – en ese silencio previo – el Amor puede desplegarse en vosotros y exteriormente a vosotros. Luego dejaos llevar por las líneas de evidencia, de sincronicidad, de belleza y de alegría. Así saldréis de toda programación o de todo condicionamiento de vosotros mismos con relación a vuestro pasado, a vuestra historia, y os acercaréis de manera más y más flagrante al eterno presente. Es esto lo que os permite la Ascensión de la Tierra y es hacia esto adonde ha conducido la Liberación de la Tierra ocurrida hace casi cuatro años ahora.
Os insto también a escucharos, no en vuestras quejas, no en vuestros dolores, no en vuestros miedos sino a dejar emerger – a través del silencio y de la escucha – lo que sois en verdad y que ahí está, a disposición.
Recordad también que la palabra se hace Verbo y que el poder del Verbo os coloca frente a y en el lugar de vuestra responsabilidad y vuestra autonomía.
… Silencio…
Doy gracia, aquí y en otras partes, a vuestra escucha, a vuestra lectura. Os invito a dejaros penetrar, más allá de lo expresado, por el Espíritu Santo, por el Espíritu de Verdad, y a dejar cantar en vosotros al testigo del Amor, al Coro de los Ángeles en el Espíritu del Sol.
Deposito en vuestro seno la bendición de la Luz, presente en la Tierra y activa en la Tierra.
… Silencio…
Soy el Maestro Philippe de Lyon, soy vosotros, soy Uno con vosotros, en la Gracia del Amor, me retiro en vuestro corazón.



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